miércoles, 24 de febrero de 2016

WINDCHASE - Symphinity (1977)


Mario Millo..............Guitarra, mandolina, guitarra acústica, campanas y voz
Toivo Milt.................Hammond C-3, piano, piano eléctrico, mellotrón, mini-moog,etc.
Dough Bligh .............Batería, percusión, coros
Duncan Mcguire.......Bajo

1ª cara:
- Forward we ride
- Horsemen to symphinity
- Glad to be alive
2ª cara:
- Gypsy
- No scruples
- Lamb's fry
- Non siamo perfetti
- Flight call

WINDCHASE en lo que a música se refiere no es más que una continuación de otra banda australiana, SEBASTIAN HARDIE. ¿Porqué digo eso? Bueno, pues porque tanto Mario Millo como Toivo Milt que suponen la columna vertebral de SEBASTIAN HARDIE, van a abandonar este proyecto y un año después ambos en otra nueva formación, WINDCHASE, lanzan lo que será su único trabajo cuya esencia es prácticamente calcada de lo que se había realizado militando en S. HARDIE. No conozco el motivo por el que se rompió esa formación, pero en cuanto a sonido, no era necesario cambiar de nombre para seguir haciendo más de lo mismo. Con ello no quiero afirmar que su música sea de baja calidad. Pero si que fue una continuidad en la que no se puede observar cambios profundos.

Se mantienen como pilares básicos en las construcciones de las melodías y por tanto su liderazgo y sus formas no han evolucionado. Tal vez ello sea un factor importante a la hora de que no hubiera más álbumes en su discografía. Se vivían tiempos convulsos en el rock, y el progresivo estaba saturado y en entredicho. No ofrecen nada nuevo pudo ser detonante para no seguir adelante.

Ciñéndonos a "Symphinity" y su contenido hay que decir que el comienzo con una intro de piano en el primer corte es realmente prometedora, de ahí nos sumerge en un pasaje con teclados suaves de fondo, muy cósmicos con pinceladas floydianas arropadas por la guitarra de Millo con un sonido cercano a Andy Latimer o David Gilmour. Tras este inicio se embarcan en temas menos serios y más románticos, con estribillos sencillos y orquestaciones que conducen a dimensiones más pretenciosas, que recuerdan el lado poético de ALAN PARSONS PROJECT en su vena sinfónica.

En la otra cara del redondo la música cambia volviéndose más progresiva, la guitarra hace incursiones de jazz que no habíamos oído todavía y los teclados exploran también en ese terreno. Alguno detalles como los arranques de bajo nos traen a la memoria el modus operandi de Chris Squire de YES, o los tejidos instrumentales que se generan podrían ser los de MASAVISHNU ORCHESTRA pero menos complejos.

Después de realizar una incursión en la guitarra española con un instrumental corto terminan el LP con otro tema más romántico similar a los de la 1º cara.

Un trabajo que es más una continuación de lo que ya realizaba en SEBASTIAN HARDIE, que gustará a aquellos aficionados que ya lo conocieran, pero que no esperen nada diferente.


PUNTUACIÓN: (De 1 a 10): 7,2


miércoles, 17 de febrero de 2016

Yardbirds empiezan a hacer leyenda.........

"Las actuaciones en directo de los Yardbirds habían evolucionado tan deprisa como sus discos, a finales del 65 apenas quedaban versiones de R&B, y las que quedaban, como "I wish you" y "I'm a man", habían sido totalmente transformadas. Visualmente, su espectáculo también era diferente, ahora Beck era el centro de la actuación, además el sonido se caracterizaba principalmente por su solos, solía dejar la guitarra boca abajo sobre el amplificador, acoplándose y provocando un feedback ensordecedor mientras  se daba un paseo por el escenario; Jim, para no pasar desapercibido detrás de la batería, comenzó a usar calvas de plástico, barbas postizas o una calavera que se colocaba sobre un hombre; Keith era un espectáculo en sí mismo, aunque fuera del escenario era una fuente continua de problemas: era un tipo depresivo, cualquier pequeño detalle le hundía y ahogaba con demasía sus penas en alcohol; enfermizo y, a la vez, el más bohemio, pensador y culto, nunca se vio como una estrella del Rock."
                                                                                            (Londres 1960-66) 

Beatles y el poder de los alucinógenos...

"Después de cierto tiempo, un nuevo elemento hace una entrada que va a ser determinante para sus vidas: los alucinógenos. Experimentan con estos productos en Londres, después en Los Angeles, en la corriente del año de 1965, entre giras agotadoras. Su música no se ha alterado nada, pero se dirige hacia otros horizontes más amplios, diferentes. El primer álbum de este período, Revolver, muestra esta evolución: abordan los instrumentos y la música clásica (Eleanor Rigby), trucan las cintas magnéticas (Tomorrow never knows), descubren el Oriente, sus esencias, y una música milenaria, la raga, que se empeñan en adaptar a su universo infantil de Liverpool (Love you to)"
                                                                          (El Rock inglés. Alain Dister) 

jueves, 11 de febrero de 2016

HAWKWIND - Hall of the mountain grill (1974)


Dave Brock...............Guitarra, sintetizadores, voz principal
Del Dettmar .............Teclados y kalimba
Simon House.............Violín, mellotrón, coros
Lemmy Kilminster......Guitarra líder, rítmica, bajo y voz
Simon King..................Batería
Nick Turner.................Saxo, oboe, flauta y voz

1ª cara:
- The psychedelic warlords
- Wind of change
- D-Rider
- Web weaver
2ª cara:
- You'd better believe it
- Hall of the mountain grill
- Lost Johnny
- Goat willow
- Paradox

Uno de los grupos más rompedores del panorama progresivo de los 70, con un sonido difícil de encontrar en aquel momento.  Avalancha de vatios de potencia a chorro construido a partir de un muro sónico compuesto de multitud de instrumentos dirigidos a un mismo fin. Se constituyen una serie de capas una encima de otra a base de sintetizadores, efectos de todo tipo, sonido envolvente que gira y una guitarra, la de Lemmy, demoledora. produciendo una atmosfera espacial inhóspita, densa, gravitante, que se repite a lo largo de toda la obra quedando algo atenuada gracias a la incorporación del violín, la guitarra acústica y la flauta en diferentes fases.

Nos enfrentamos a una de las bandas más oscuras, a pesar de que el disco en cuestión, puede considerarse el primero que deja pasar la luz en bastantes ocasiones, si lo comparamos con sus LP's anteriores ("X in search of space", "Doremi fasol latido") donde la oscuridad, la pesadilla, la angustia son constantes, transmitiendo un sentido deprimente de la existencia.

Rock cósmico en toda regla en el que los teclados tienen mucho que aportar afincados al fondo de los temas mientras la guitarra de Lemmy nos castiga con riffs repetitivos y alienantes. Acordes conseguidos principalmente a base de rasgueos sucios, duros y efectos de pedal que suenan atronadores, buscando la hilaridad y el desequilibrio como fuerza motriz de su música. Esto choca y se contrarresta con temas en los que tras la tormenta, entre mazazo y mazazo, nos ofrece bellos pasajes acústicos a la guitarra descubriendo melodías inesperadas, dejando que fluya sentimiento, pero siempre bajo ese halo espacial que no da tregua. 

Lemmy Kilminster, hombre de personalidad intrigante pero carismática, será un punto de referencia para muchos otros músicos que comienzan su andadura en un incipiente heavy rock, fundador más adelante de la legendaria formación MOTORHEAD se convertirá en un ídolo para todos los seguidores de este género transgresor.

Extensísima discografía conformada por decenas de álbumes, en estudio, directos, recopilatorios de todo tipo, recoge los cambios por los que ha atravesado HAWKWIND, que han sido muchos a los largo de 4 décadas. "Psychedelic warlords" o "Lost Johnny" son temas representativos de lo que encierra la música HAWKWIND.

PUNTUACION: (De 1 a 10): 8,2


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