Eric Woolfson.............Teclados, sintetizadores y voz
Alan Parsons...............Guitarra
eléctrica y acústica, teclados
David Paton.................Bajo,
guitarra acústica y coros
Ian Bairnson................Guitarra
eléctrica y acústica
Stuart Tosh..................Batería
y percusiones
1ª cara:
- A dream
within a dream
- The raven
- The
tell-tale heart
- The cask of
amontillado
- Doctor Tarr
and professor Fether
2ª cara:
- The fall of
the house of Usher
a)Prelude
b) Arrival
c) Intermezzo
d) Pavane
e)Fall
- To one in
paradise
Su primer álbum supuso el salto del
anonimato a la popularidad, y es que aunque se había labrado una
carrera llena de éxitos como ingeniero de sonido, no cabe duda que
todo lo que está entre bambalinas por detrás de una banda, no
trasciende para el público consumidor de este preciado bien. Claro
que su labor en "Dark side of the moon" de PINK FLOYD no
cayó en saco roto, pero entre los muchos proyectos de ingeniero
también estuvo muy joven en la grabación de "Abbey road"
de BEATLES, sin embargo siempre se le recuerda como el genio del
sonido al frente del disco de los Floyd.
Obra conceptual que recoge un viaje
a través de una selección de los títulos más famosos del autor
británico del siglo XIX, Edgar Allan Poe. Ya desde este primer
lanzamiento Alan Parsons va a dejar constancia de un estilo que
marcará todas sus obras posteriores. Un firma, un sello de
identidad que lo hace inconfundible y que vale para reconocerlo a la
primera. Desde el principio el dúo Alan Parsons- Eric Wolfsoon
funcionará a las mil maravillas, Eric se convertirá en el pilar
crítico de la banda llegando a ser prácticamente imprescindible,
sobre todo en la composición.
Producción impecable, acordes
marcados, riffs de teclados, romanticismo, pomposidad, atmósferas
épicas, arreglos orquestales, sonido nítido y limpio, perfección,
coros constantes, abundancia de sintetizadores de todo tipo, son las
características fundamentales de su música.
Destaca como pieza esencial de la
obra "The fall of the house of Usher" sumida en
paisajes tenebrosos, glaciales y descarnados acompañamiento ideal
para la narración de la novela de Poe, suite extensa que resume la
esencia del disco. Dividida en varias partes bien diferenciadas
arranca con una oscura y asfixiante orquesta de cámara que nos va
introduciendo en el horror hasta romper en una tormenta que apacigua
el ambiente con una lluvia tenaz, a partir de aquí Alan va
insertando melodías encadenadas de sintetizadores hasta llegar a un
final con un clímax en ascensión.
"To one in paradise"
concluye el álbum abriendo un poco de luz a tanta tragedia
insuflando un soplo de aire fresco y positivo.
Mike
Oldfield…………...…Voz, guitarras acústica y eléctrica,
piano, sintetizadores, secuenciadores, vibráfono, marimba
Colaboradores:
(entre otros)
Neil
Jason………..….…….Bajo
Wendy
Roberts…………..Voz
Pierre
Moerlen….……...Batería, vibráfono
Sally
Cooper…….……...Campanas tubulares
David
Bedford……...….Arreglos vocales
1ª
Cara:
-
Platinum part 1 - Airborne
-
Platinum part 2 - Platinum
-
Platinum part 3 - Charleston
-
Platinum part 4 – North Star / Platinum finale
2ª
Cara:
-
Woodhenge
-
Into Wonderland
-
Punkadiddle
-
I got rhythm
Se
puede decir de este trabajo, ya su quinto desde que nos deslumbró
con Tubullar Bells, que es un disco bisagra, un salto
evolutivo para bien o para mal, una transformación en la forma de
concebir la música, una nueva manera de comunicarse con el público,
un crecimiento personal del autor…….quién sabe si de todo un
poco. El niño superdotado con algún que otro gen autista había
madurado y ya no era un joven salido de la adolescencia, tenía 26
años y tras su reclusión en Gloucestershire durante
dos años, a consecuencia de los problemas de orden psicológico que
arrastraba, por fin consiguió encontrar solución a través de
cierta metodología. Con ella fue capaz de afrontar la vida de manera
equilibrada sin ese sentimiento de menosprecio hacia sí mismo que
siempre le había perseguido.
Un
personaje que había demostrado en sus primeros discos un espíritu
de tendencia ermitaña, amante de la soledad y de llevar a cabo todo
él mismo intentando evitar al máximo la ayuda de nadie. De ahí
surgen esas obras tan personales, de fuerte carácter introspectivo,
construidas desde esa inteligencia y aptitud para manejar la mayoría
de los instrumentos, plenas de pasajes hipnóticos, etéreos,
ambientales, dotados de una sensibilidad especial, intentando plasmar
sobre el pentagrama todo su mundo interior, el cual es inmenso.
Después llegaría su crisis, su desaparición del mundo público, su
reclusión y su último álbum (doble) realizado según los
parámetros anteriores, Incantations.
La
revolución llevada a cabo principalmente por el movimiento punk
apareció en un momento difícil para Mike, cogiéndole por sorpresa
con sus neuronas en pleno desorden. El mundo músical sufrió una
ruptura que sorprendió a propios y extraños y todos los pilares
bien asentados hasta entonces se vinieron abajo. La juventud vivía
una época tumultuosa socialmente hablando y aquella nueva respuesta
musical en la que se trataban los problemas sociales y la realidad
de las clases más desfavorecidas fue como un resorte para los
jóvenes que se sentían totalmente identificados, las composiciones
se reducirían a la mínima expresión y el virtuosismo de los
músicos caería en picado. El estilo musical de las grandes bandas
que hacían alarde de sus desarrollos instrumentales y de álbumes
conceptuales lo iban a tener muy difícil. Fue nefasto para todos
aquellos que acabarían calificados como dinosaurios.
Mike
Oldfield amante de las armonías, las melodías elaboradas y la
complejidad en la elaboración músical con amplio espectro para
volcar toda su fantasía interior recibió esta reconversión
escéptico y con absoluto rechazo. Aquello no iba con él, no
entendía otra forma de trabajar que la suya. Después de un tiempo
para recapacitar, el niño prodigio se encontró ante la disyuntiva,
“renovarse o morir” y eligió inteligentemente la primera
ya que si algo nos ha demostrado durante toda su carrera es que no se
rinde y que es una persona camaleónica que se adapta a todas las
situaciones.
Así
pues, tenía que conseguir atraer al público, no defraudar a sus
fans, pero a la vez situarse en ese nuevo mercado surgido sin
renunciar a su idiosincrasia, por tanto la fórmula utilizada hasta
entonces estaba obsoleta. Esto va a suponer cambios drásticos,
composiciones cortas y con ritmos, desarrollos e instrumentos acordes
a las corrientes que van naciendo tras el punk. De esa necesidad de
adecuación emerge Platinum en 1979, donde no
aparecerán canciones que ocupen toda una cara. Platinum, por ejemplo
que es el tema principal se divide en varias partes claramente
diferenciadas e igualmente la cara B está ocupada por diversas
canciones. Oldfield muestra un carácter aperturista tras su
final de terapia y eso se reflejará en sus composiciones, además
otro elemento que denota su nueva actitud frente al mundo es el
tutearse con otros músicos de su escena de los que obtiene permiso
para incluir una versión en el nuevo disco. North Star que
pone fin a la primera cara es obra de Philip Glass. I got
rhythm es otra pieza que arrebata del compositor George Gershwin.
Tras
su resurgimiento personal fue capaz de llevar a cabo una enorme gira
con un elevado número de músicos a su cargo y grabar Exposed
que
aglutina lo mejor de sus 4 primeros discos, álbum en
vivo que precede a Platinum, sin embargo paradójicamente resultó un
desastre económico con grandes pérdidas que sufragaría con el
lanzamiento del disco en vivo y de Platinum.
Platinum
que fue grabado en New York rompe con el patrón del autor. Tiene un
afán lúdico y experimental. La música elaborada gana en
concreción, los temas se sintetizan con un sonido muy aséptico,
limpio, cristalino y con una producción impecable como no podía ser
de otra manera. La concepción musical sufre un giro importante. El
férreo acercamiento a las nuevas tendencias es innegable, olvidando
la identidad de sus anteriores, las nuevas composiciones ganan en
viveza y actualidad con un sonido más moderno y elaborado según los
nuevos ritmos con unas texturas en muchas ocasiones con sinergia en
el tecno-pop y el post-punk y utilizando técnicas que luego serán
muy recurrentes como las pregrabaciones de sonidos y ritmos. Se trata
de una obra absolutamente dinámica, con constantes variaciones en
las melodías, que aunque sencillas muchas veces son bien abrigadas
por envolventes instrumentales que aportan constantemente riqueza. El
ritmo es alto y en ocasiones nos produce la sensación de no tener
tiempo para tomar aire, puesto que son incesantes las modificaciones
e incorporaciones, no hay espacio para el silencio…...quién lo iba
a decir.
Platinum
1: Airborne es el comienzo a través de un sintetizador que
parece secuenciado, luego se van uniendo otros instrumentos como
suele ocurrir. Se le asocia un bajo que asciende y desciende entre
escalas y da paso a la característica guitarra eléctrica de Mike
que con un sonido ambiental domina la composición y a partir de ahí
la guiará hasta el final, sistema que es marca de la casa. Los
diferentes ambientes plenos de detalles y elementos se van sucediendo
sin tiempo a caer en el tedio.
Platinum
2: Platinum es el tema central recurrente que pone en marcha la
guitarra eléctrica de Oldfield con un desarrollo que repite en
varias ocasiones convirtiéndose en un monólogo. Conducido
nuevamente por él es una parte muy directa con un ritmo vivo. Me
recuerda en su confección a los instrumentales que siempre incluye
en sus discos Alan Parsons Project donde va repitiendo
la melodía central e insertando arreglos al fondo que van sufriendo
modificaciones al realizar las vueltas de la melodía principal. Se
incluye aportación de voces que actúan más bien como un
instrumento más.
Platinum
3: Charleston, es una pieza corta que usa
sintetizadores con sonido de metales, una batería que también en
esta ocasión parece pregrabada y un piano juguetón. El ambiente es
muy “Tecno”, se suceden capas de instrumentos con protagonismo
para el bajo y la guitarra acústica y unos coros un tanto
tenebrosos, en una pieza que en su inicio realmente podría dar lugar
a una pieza de charleston si no se desviase.
Platinum
4: North Star, posiblemente el mejor fragmento y más inspirado
partiendo de la composición de Philip Glass que nace con una
guitarra repitiendo una frase y sobre la que luego se instala la
eléctrica en una melodía que va ganando en sonoridad y fuerza
nuevamente conductora. El ritmo va ganando en complejidad y con
tintes modernos dejando paso al coro y apagando la guitarra por un
momento. La actuación de la guitarra se hace cada vez más aguda y
tensa. El final lo ponen las voces corales.
Woodhenge,
el fragmento más experimental de todo el disco, instrumental
hipnótico de apenas cuatro minutos donde se dejan escuchar las
imprescindibles campanas tubulares que acompañan la existencia de
Oldfield. Está construido sobre sonidos pregrabados en una creación
que recuerda a músicos electrónicos coetáneos. Los sintetizadores
aportan frases con tintes improvisatorios mientras la guitarra
también inserta fragmentos libres sobre un fondo de sonidos
inacabables como si de una habitación de relojero se tratase.
Into
Wonderland, pieza cantada por Wendy con una suave y sugerente
voz. Texturas pop y Tecno. Es completada con una melodía de
sintetizador marcada y sencilla como desarrollo central. Pieza
animada y poco seria. Final abierto.
Punkadiddle,
es el tema elegido por el autor para intentar burlarse del punk,
aunque no tengo muy claro como llega a hacerlo. Conducida por una
melodía ondulante de carácter naif que se repite una y otra vez
como protagonista y que aparece flanqueada por incursiones de
aplausos grabados a propósito. La guitarra eléctrica aparece para
conexión entre vuelta y vuelta. Camino del final a la par del sinte
la guitarra arrecia endureciéndose y convirtiéndose en el momento
hard del disco.
I
got rhythm, Segunda y última vez que contamos con la voz de
Wendy en modo melódico-extended. Bella canción adaptada del maestro
Gershwin es elaborada con mimo utilizando un piano eléctrico
afincado en la candidez y unos etéreos tejidos de guitarra acústica.
Cuando el ritmo se pone en marcha aparece finalmente la firma de
Oldfield con la eléctrica en una cadencia ascendente, las campanas
tubulares vuelven a sonar de mano de Sally y así como empezó
acabará hasta que la tecla fija deja de respirar.
No
es ni mucho menos la mejor obra del artista, pero es la demostración
de su capacidad de adaptación en un momento clave, consiguiendo una
colección de canciones que acercándose al torrente comercial que
era demandado, tenga la suficiente calidad para no caer en lo fácil,
no solo eso, si no que además mantenga un pulso permitiendo que su
personalidad quede prendada en cada uno de los cortes. No había
sucumbido, había encontrado otra fórmula, otro idioma, otro medio
de comunicación del que sacará provecho en la siguiente década.
David
Pack…………………...…Guitarra, teclados y voz principal
Christopher
North…….…….Teclado y voz
Joe
Puerta….………………....Bajo, voz principal
Burleigh
Drummond………..Percusión, fagot, voz
1ª
Cara:
-
Nice, Nice, Very Nice
-
Time waits for no one
-
Holdin’ on to yesterday
-
World leave me alone
2ª
Cara:
-
Make us all aware
-
Lover arrive
-
Mama frog
-
Drink of water
No
fue hasta cuatro años después de su creación que este cuarteto
californiano diera lugar a su primer álbum debutando por todo lo
alto con una obra sólida y madura como es esta. Esos años atrás en
que convivieron les sirvió para ir acumulando conocimientos,
analizando el panorama Rock que les rodeaba, absorbiendo y
aprendiendo de los distintos estilos que bullían apenas iniciada la
década. Descubiertos por fortuna nada menos que por el Director de
la Filarmónica de Los Ángeles Zubin Mehta, incluso los
incluyó en el concierto All American Dream concert. Esto
sucedía en 1971, cuatro años antes de tener un reconocimiento
dentro del mundo musical.
En
los ambientes underground de los grupos de L.A. despiertan admiración
del público con interés en el Rock progresivo. Sus influencias
serán Beach Boys,
King Crimson,
Beatles…..pero
yo con quién más semejanzas me parece que entroncan es con Yes.
En mi opinión el espíritu de Anderson y compañía está
constantemente presente flotando en el ambiente y dejando huella en
gran parte de las estructuras de las composiciones con elementos y
recursos característicos de los británicos. La
manera de trabajar las voces, el ritmo de batería en conjunción con
el bajo….los dúos guitarra, bajo…..los tiempos….no se, me
suenan a los británicos.
A
consecuencia de la interviú
con Zubin Mehta
tuvieron una audición para Help Albert,
¿Quién es este señor?, pues nada menos que la A de A&M
Records. El resultado de
la presentación fue algo agridulce, no estuvieron muy acertados, se
les convocó para un segundo intento donde mejoraron, pero no será
con esta compañía finalmente con quién fichen sino con la 20
th Century Fox Records.
Seguidamente se ponen manos a la obra y comienzan a grabar a finales
del 74 su homónima opera prima con un resultado más que bueno. En
la configuración va a participar como ingeniero y productor Alan
Parsons que todavía no
se había puesto a trabajar para salir a los escenarios con su banda.
Sorprendido por la calidad de los músicos llegó a decir “es
rock americano que suena como el inglés”.
Así
pues, estaban convergiendo en la creación varios elementos a la vez
que podían anticipar y garantizar un gran éxito. Unos músicos muy
profesionales y con unas voces a cual mejor, un productor e ingeniero
de alcance, el gusto por las armonías vocales siendo admiradores de
Crosby, Still, Nash and Young, y la necesidad y
capacidad para hacer una música ambiciosa instrumentalmente
hablando. El nombre que acabaron atribuyéndose, AMBROSIA, que
significa “néctar de los dioses”, no es fruto de la
casualidad, sino fiel reflejo de lo que presentarán.
La
primera impresión que transmite su sonido es frescura, después de
esto la profesionalidad, sobriedad y madurez que comprenden los temas
del disco. Las armonías vocales inundan las canciones y con razón,
puesto que son magníficas todas ellas y la voz llega a convertirse
en un instrumento más de la orquesta. Los entramados instrumentales
de las composiciones son intrincados, más aún por los cambios
constantes de ritmo que se producen en muy poco espacio de tiempo,
apenas permiten que se genere una estructura melódica que consigamos
memorizar.
Sin
embargo la riqueza melódica es tremenda, el despliegue de
instrumentos es enorme, proporcionando con ello un constante
movimiento de innovación en la pieza que corresponde. Es música
condensada por el trabajo que se observa en su creación, aporta
volumen y cuerpo, compases recargados con barroquismos de guitarra,
pero no supone pesadez ni tedio en ella.. A todo esto, hay que
sumarle la variedad y labor de los arreglos, que son muchos y como en
todo buen grupo progresivo de la época la incorporación de sonidos
de nuestro mundo diario que hacen que entremos ambientados y con más
profundidad en la música que nos están ofreciendo, la sombra de
Alan Parsons es alargada y de una calidad garantizada.
Aunque
Parsons dijese aquello, no terminan de sonarme como los grupos
de estilo británicos, si que es posible que haya un acercamiento,
pero percibo en este disco el espíritu americano, una atmósfera más
accesible y festiva, menos introspectiva como suele ser
característico en bandas del nuevo continente, falta la flema más
oscura y trascendental de los ingleses. Podrían asemejarse a una
combinación de Rock de bandas próximas como Starcastle y
Kansas.
Disco
repleto de buenos momentos, Nice, Nive very Nice es un
buen comienzo para engancharnos al tren, una pieza que podría haber
servido de lanzamiento en las emisoras de radio con un rock prog que
bien puede bordear el soft Rock o el pop Rock de manera que puede
interesar a un mayor número de oyentes. Gran variedad de cambios
rítmicos en la melodía con unos arreglos brillantes que no se si lo
son o simulan de viento a través del sinte. Luego sigue con Time
waits for no one, otro corte interesante que incorpora
recursos estilísticos, un bonito juego de voces, buen dialogo
guitarra-bajo y explosividad en la ondaYes. Uno
de los platos fuertes es Holdin’ on to yesterday, que
nos sumerge con un bonito groove, muy sinfónica con arreglos
magníficos de cuerda y piano, vistosos coros nuevamente por parte de
todos los componentes como eje protagonista, una producción
elaborada con mimo y un órgano comedido que en algunos instantes
llega a realizar barridos. Para finalizar una cara lo hacen con World
leave me alone, una pieza con vena rockera donde la guitarra
se erige elemento principal, se muestra más agresiva de lo habitual
en algunas partes y la melodía se reduce en pos del sentimiento más
sencillo del espíritu rock.
Arrancamos
con Make us all aware el descanso; surge de la
oscuridad un fresco piano que aletea durante todo el tiempo y que
trabaja en los arreglos sutilmente en un trabajo sin fases
instrumentales ambiciosas. Se combina con otros teclados que aportan
un aire retro a la pieza, similitud a un clavicémbalo o un clavecín.
Las voces como siempre son fundamentales. Sin dejar morir la anterior
empalma con Lover arrive otra joya en forma de balada
que elige una melodía preciosa en la que se pueden explayar a sus
anchas las fantásticas voces y coros con una inspiración de piano
cautivadora. Un poco de intimidad a disfrutar en silencio.
Tal
vez es en Mama frog donde podemos detectar cierto
acercamiento a sus venerados Crimson aportando formas libres y
más experimentales en su creación, aunque yo denoto también
cercanía con ELP. Es aquí donde encontramos ambientes muy
diferentes unos de otros, incluso se puede hablar de posible
improvisación dirigida con pasajes instrumentales más disonantes y
alejados de las melodías que suelen presentar incorporando
instrumentos muy variados. Todo esto forma el cuerpo central de la
composición, luego retorna a la melodía inicial en una estructura
circular para terminar de forma cortante. Cerramos el espectáculo
con Drink of water, posiblemente la que más
progresividad encierra hablando en términos de estructura clásica
del estilo. La más épica de todas con un trabajo instrumental muy
potente y ambicioso por parte del órgano y sintetizadores varios.
Producción fantástica que me recuerda enormemente a otras de
Kansas.
Una
delicia de disco a tener en cuenta por todos aquellos que aman el
prog y también por aquellos que no tanto, y es que no se debería
clasificar de ninguna manera aunque lo hagamos, porque cuando la
música es buena no importa nada más.
Adri
Vergeer……………...……..Piano y órgano, Celeste, mellotrón,
sintetizadores, voz
Gerard
Steenbergen….……….Guitarra acústica
Joop
Slootjes………….….……..Bajo
Hans
de Bruin..……………..….Saxo y flauta
Sjaco
van der Spel.………....Batería y voz
Colaboradores:
Guus
Willemse………………………………....Bajo
Hans
Hollestelle…………………….………...Guitarra eléctrica
Marian
Schatteleyn y Robbie Dale…...Voces
1ª
Cara:
-
The water
-
The blackberry bushes
2ª
Cara:
-
White turns into black
-
The nuisances
-
The desert
-
The red sea
Vamos
con una de rock cristiano!………..Nooooooo……...no se trata de
eso!…… pero si es cierto que es una obra conceptual basada en el
episodio bíblico de la salida del pueblo de Israel de Egipto,
conducido por el enviado de Dios, Moisés, que los libera de las
garras del Faraón, tras una dura tarea a base de plagas, llevándolos
por el desierto hacia la tierra prometida. Este es el único disco
que dejó esta banda como evidencia de su corta existencia. Surgidos
en Países Bajos en los 60, en la ciudad de Gouda (buen queso), se
empapan en un primer momento de todos los grupos más sobresalientes
que les circundan, allí en su país.EKSEPTION y
FOCUS llaman poderosamente su atención pero no son lo
únicos, podemos añadir formaciones menos conocidas para los
no-adeptos………...BRAINBOX, y ya fuera de sus
fronteras CRESSIDA, PROCOL HARUM, etc.
Es
difícil encontrar algo de información sobre este fugaz proyecto,
tal vez lo más extenso que he podido verificar está en la trasera
del la carpeta que alberga el vinilo. Parece ser que en primera
instancia se llamaban “Light Formation” y finalmente el nombre se
redujo a la primera, coincidiendo con la incorporación al grueso de
Hans de Bruin que se ocupará de los instrumentos de
viento, y poco más se puede añadir. Ninguna averiguación del
porqué de su desaparición.
La
historia dividida en 6 piezas, mantiene en la primera cara las más
extensas que se reducen a dos. Es una obra que bien podemos llamar
sinfónica, puesto que se asemeja a una versión moderna de lo que
podría ser un concierto para órgano, puesto que a golpe de este
instrumento se construye la mayoría del disco. Predominante de
principio a fin junto a actuaciones menores de otros teclados de
diversa índole que combina, se puede decir que se lleva todo el
protagonismo, dejando al resto de instrumentistas en segundo plano.
Se
tiene mucho tiempo para analizar la música escrita en su mayor parte
por Adri Vergeer como es obvio, un trabajo con muchas luces y
alguna sombra. Las texturas creadas no dejan que caigamos en fases de
sopor, ya que son melodías bien pertrechadas y con muchos cambios,
que permiten que nuestro oído tenga que estar bastante atento a las
variaciones que suscita. Pero no es fácil mantener la calidad y
algunos instantes pueden hacernos bajar la guardia, más que nada
porque hay que estar conectado con todos los sentidos ya que es un
viaje más bien falto de energía, en el sentido de que no son temas
con ritmos vivos e intensificados, una carencia que se echa de menos
en más de una ocasión. Es un todo al que le hubiera venido muy bien
un hit con el que el público se encendiera para quedar atrapado, un
éxito que nos enganchase y que nos hiciera sentirnos más
vivos…….pero no es así, estamos frente a un magno lienzo situado
en un frío museo vacío, carente de vitalidad.
Composiciones
muy interesantes en las que se observan tendencias e influencias de
todos los colores, desde el blues, la psicodelia hasta el jazz,
pasando por la vanguardia que surge en el continente a finales de los
70 así como por la música clásica y en concreto la de Johann
Sebastián Bach. Incluso podríamos asociarlos con la familia
Canterbury con un sonido muy aproximado en momentos a los exponentes
SOFT MACHINE o CARAVAN. Se puede decir
que estos chicos tuvieron bien abiertos los ojos y los oídos a todo
lo que les rodeaba y lo gestionaron a su manera para construir este
testimonio único y original.
La
pieza con la que inicia este periplo, The water, nos
pone en situación con sonido acuoso y un órgano que comienza a
venir desde la lejanía. Una obertura magna y épica que resulta uno
de los pasajes más inspirados albergando buenas esperanzas, con una
característica intrínseca a todo el volumen que es la solemnidad
que desprende el órgano en su estructura. Un sonido muy cercano a
Procol Harum en creaciones en las que Mathew Fisher dejaba volar su
arte. La guitarra española arpegiada que se observa cuando lo
permite el teclado es deliciosa. Se subdivide y entra en una nueva
fase tras una invocadora voz que repite un texto como un mantra, nos
topamos con las primeras líneas cantadas en un disco
mayoritariamente instrumental y después con la incorporación más
patente que va a tener la guitarra eléctrica a lo largo de epopeya,
conduciendo junto a las voces de la mano hasta el final.
La
otra gran composición es the blackberry bushes, con
arranque marcial y percusiones latinas que animan estos primeros
compases, pero no pasará de ahí, la solemnidad y la sobriedad
regresan a un ritmo más vivo saltando de pincelada en pincelada e
internándose poco a poco en escenarios de jazz donde se acomoda
durante un rato para acabar en unos desarrollos progresivos y
psicodélicos calmados y de aires pastorales por la aparición de la
travesera y las voces melodiosas que recuerdan a composiciones como I
talk to the wind de los Crimson.
Volcamos
el vinilo y aparece White turns into black con unas
notas de órgano muy reconocibles, juguetean con el eterno e
incontestable compás de “In a Gadda da Vida” de los IRON
BUTTERFLY con pequeños matices para no levantar ampollas. Un
comienzo que tiene continuidad con un ritmo entrecortado y fulgurante
del órgano dando paso a la suite que vuelve a sumergirse en terrenos
de jazz en los que el bajo tiene un papel estelar junto al teclado y
una percusión shuffle. Tras el libre interludio vuelve a tocar suelo
progresivo con aguas remansadas y pastorales que bien podrían servir
de material inspirador a formaciones posteriores como CAMEL.
Sin
silencios, unas sencillas filigranas del órgano nos presentan The
nuisances, el siguiente corte, con alto contenido clásico en
su atmósfera con bellas aportaciones del Celeste que intensifican
aún más el contenido retro en un conglomerado de teclados
excepcional. El órgano va a mostrar unas de las líneas más
inspiradas, bajo un tapiz de partitura construida sobre escalas
ascendentes y descendentes que flirtean con los clásicos.
Una
voz fuerte y vehemente de pronunciación consistente abre The
desert, una pieza de sonidos enigmáticos donde decae el
volumen y resulta más minimalista que ninguna de las otras en su
concepción, desembocando en la última parada The red shea,
más corta todavía que se confecciona según patrones y escalas de
la música tradicional del mundo árabe donde nos quieren dejar muy
claro con voz vehemente nuevamente que Moisés ha llegado a tierras
del mar Muerto.
Y
este es el final, pero sorprenderá al oyente porque tras una
creación de este calibre esperamos un final acorde a la
grandilocuencia y la magnificencia del evento. Estamos esperando un
desarrollo dentro de la épica, un remolino musical que nos eleve y
nos transmita esa sensación de importancia y trascendencia del
concepto que se ha traducido a lo largo de todo el acontecimiento.
Pues no, al contrario es algo que parece inacabado, abrupto y frío,
tal vez no sabían como finalizar, no hubo tiempo…….o bueno,
creyeron que era la mejor manera.
Jim
McCarty………..Voz principal, coros, guitarra acústica y
percusión
Louis
Cennamo….……..Bajo
John
Hawken…………......Piano, Fender Rhodes, Sintetizadores,
Mellotrón, clavecín y Hammond
John
Knights Bridge…..Guitarra eléctrica y acústica
Eddie
McNeil………….Batería, campanas, percusiones, efectos
1ª
Cara:
-
Madonna blue
-
Never be the same
-
Louis’ theme
2ª
Cara:
-
Wings across the sea
-
Cruising nowhere
-
Man of miracles
-
The revolutionary
Para
alguien que no esté puesto, o que no sepa nada del pasado de algunas
bandas como RENAISSANCE, le resultará difícil
entender ciertas cosas cuando se tope con sus álbumes, me estoy
refiriendo más que nada a los comienzos. Hablo con conocimiento de
hecho, ya que lo viví en primera persona y he de decir que hasta que
no profundicé en la información, llegué a pensar que estaba ante
dos agrupaciones diferentes conviviendo a la vez y con la misma
denominación. El Porqué de todo esto viene a cuento de que
ILLUSION se formó con miembros que se escindieron de la
primera formación de Renaissance, una división que fue como
una disolución, se renovó todo el personal, algo muy extraño en
el mundillo musical, siempre queda alguien, al menos un miembro
fundador, ya que sino se fulmina hasta el nombre. Además los álbumes
de la primera encarnación tienen un sonido diferente a los de la
segunda, obvio si el personal ha cambiado, lo que hace que lleve más
todavía a la confusión.
Pero
Illusion no se forjó nada más producirse la rotura, pasaron
unos cuantos años hasta que Keith Relf y Jim
McCarty, ambos antiguos componentes de Yardbirds
y fundadores de Renaissance - etapa 1, creasen
un intento de “renacimiento” con la intención de volver a
revivir el viejo espíritu de aquella primigenia banda. Y
en cierta forma lo consiguieron poniendo unas bases con las que
publicaron las primeras obras de Renaissance,
llegando a publicar un primer álbum Out of the mist,
en el convulso año 77 y un año después este homónimo con el que
pondrán final a un sueño que se quedó a medio camino en 1979.
Material que habían avanzado para un 3º Lp se quedó en el limbo,
en 1990 sacaron disco que contenía principalmente este material, una
prueba para sondear la situación del mercado y sus posibilidades.
A
causa de la poca o nula promoción que obtuvieron el desencanto
apareció pronto y con él la finalización del intento. ¿Cómo
sucedió? Por un lado la competencia ejercida por Renaissance,
que ya se había hecho con un público fiel tras una serie de bueno
discos publicados durante los años anteriores, a los que costaba
hacer sombra y luego por otro lado la situación musical había dado
un giro radical. Los dinosaurios estaban sucumbiendo y el punk llegó
para rematarlos portando nuevos aires que hicieron durante unos
cuantos años limpieza de todo lo anterior, de manera que a los
miembros de la industria no les quedó otro remedio que re-adaptarse
si querían que el floreciente negocio continuara. Esto se tradujo en
cambio de intereses; grupos como Illusion ya no aportaban nada, el
enfoque de promotores, productores, ingenieros y managers había
cambiado. Resultado de todo esto…..su música era agua pasada sin
un bagaje detrás.
Keith
Relf, para colmo de males no pudo llegar a verlo, moría
electrocutado en plenos ensayos. Los hermanos Relf quedaban reducidos
a la magnífica vocalista Jane Relf. También se contrata a otro
guitarrista que introducirá la eléctrica, una importante diferencia
con la formación inicial en Renaissance. Ese sonido que realizaron
en sus inicios musicales basado en el folk, la influencia de la
música clásica y el rock emergente que les atribuyó unas
características de elegancia, clasicismo, singularidad y hasta
cierta innovación, no llegará a verse reflejado en el nuevo
proyecto de Illusion.
Su música tiene unas bases muy similares y el resultado es bueno,
pero se ha perdido chispa, inspiración, los tiempos ya no son los
mismos y es difícil conseguir el mismo nivel.
Como
ya he dicho, las composiciones son buenas, pero ya no encontraremos
inclinación al folk y la apuesta por la música clásica y sus
influencias está difuminada, quedándose más bien en la búsqueda
de la elegancia y las buenas armonías. Además incluyen otras
influencias, por un lado la guitarra eléctrica le resta sencillez,
pero le infunde un sonido más actual y más volcado al rock. También
se observa un abanico de posibilidades con los teclados llegando a
incluir bastante electrónica, hasta un secuenciador en Cruising
nowhere.
El
global de la obra contiene un sonido reconfortante con una innata
sensación de sosiego y concordia. Mucha culpa de ello la tiene el
excelente dúo de voces masculino-femenino y los coros, que trabajan
a la par buscando la melodía y transmitiendo una atmósfera
conciliadora. Con Madonna Blue
comenzamos un bonito viaje que resulta prometedor puesto que es una
pieza, sino la mejor, una de las mejores del álbum, bastante
inspirada, con momentos instrumentales muy brillantes en las que los
arreglos de piano son impresionantes, llenos de versatilidad y
dinamismo. Es un tema que va in crescendo en
cuanto a su instrumentación llegando a generar una textura de
teclados envolvente donde el mellotrón tiene mucho protagonismo
donde se suceden las cascadas de piano. Extensa duración que ofrece
varios escenarios con música plena de armonías vocales que finaliza
con la guitarra eléctrica abordando el muro sonoro. La verdad es que
hacia el final pone la piel de gallina por su calidad.
Seguidamente
Never be the samees una sencilla canción sin
exigencias atacada con guitarra acústica y de nuevo armonías
vocales al estilo Crosby, Still…….
Balada con arreglos de piano y atmósfera etérea en el tono sosegado
general. Finaliza la primera cara con Louis’ theme,
corte muy intimista, cálido,
triste e introspectivo y con una atmósfera evocadora y melancólica
muy sensible. El teclado nos ofrece un bucle arpegiado acompañado
del piano y de la lánguida voz de Jane. Apta para días de lluvia
suave a través del cristal o para dormirse.
Nuevamente
tempos balsámicos comienzan la segunda cara con Wings
across the sea. Las
armonías vocales a dúo son el núcleo fundamental arropado por una
cálida guitarra eléctrica con filtro acorde a la sensibilidad de la
composición. Por supuesto no faltan los arreglos de piano y acústica
en la instrumentación. Melodía y sencillez que no encajan con los
tiempos impuestos.
Cruising
nowhere nos
va a sorprender porque su estructura no encaja con la idiosincrasia
de la banda. Nada más empezar nos choca la electrónica que aparece.
Introducción a cargo de un moog que establece una secuencia que en
su contexto se puede decir que es innovación o vanguardia más
acorde con los tiempos. Una pieza plagada de teclados que deja de
lado los arreglos de piano y vuelve a cargar con la guitarra
eléctrica que se explaya creando un sonido más rockero y más
evolucionado.
Retornamos
a los ambientes cálidos e introspectivos con Man
of miracles
donde una tenue atmósfera a base de campanas, suaves teclas y la voz
delicada de Jane nos sumerge en profundos pensamientos, pero es un
corte breve y sirve de intermedio para llegar a The
revolutionary,
la composición final de tintes bíblicos. Sus texturas son
progresivas y el factor de epopeya se hace presente. En ella me
parece adivinar un trabajo orquestal de contrabajos que no alcanzo a
encontrar en los créditos . La instrumentación es variada y ofrece
varios escenarios, junto con Madonna
blue
lo más completo. Aires grandilocuentes que reflejan la épica de la
historia imaginando escenas varias y donde encontramos coros
excelentes, ritmos diferentes, virtuosismo instrumental sobresaliendo
el trabajo del Hammond y con una coda que como una llama se va
extinguiendo muy despacio y sin hacer ruido.
Interesante
propuesta ideal para esos días que necesitas desconectar. No son
Annie Haslam y los suyos pero como estos, nos transmiten paz interior
y mundos utópicos en los que descansar del día a día.
Grandísima
banda que sin embargo siempre ha estado olvidada en el cajón de de
los malditos, no por causa de los amantes del estilo progresivo y
sinfónico que siempre lo han tenido como un referente y un grupo de
culto, más bien por el circo que rodea al negocio musical. Muchas
veces son ambiguas y poco claras las razones por las que ocurre esto,
una suerte de casualidades, situaciones e inacciones provocan que de
pronto un elenco que podría tener un éxito descomunal quede
rápidamente oculto en el armario ropero, y mucha gente se pregunte,
como diablos se ha podido llegar a eso……..nadie lo sabe con
certeza…..pero ocurre y más veces de lo que puedas creer.
Así
pues, FRUUP, es uno de esos extraños ejemplos. Su existencia apenas
acumula 5 años, de los cuales 2 pasan desapercibidos. Surgen como
tal en 1971. Vicent McCusker, oficialmente su fundador
partió de su Irlanda natal hacia Londres con la intención de dar a
conocer sus ideas musicales a gente que fuera receptiva para
llevarlos a cabo. Desencantado ante la nula respuesta, ni apoyo de
ningún tipo, regresó a Irlanda por necesidad y allí recluta a
músicos que aceptan tocar su material con cierta incertidumbre sobre
el resultado. La novel formación está compuesta por McCusker,
Farrelly, Foyey Stephen Houston, éste
último abandonó por razones religiosas sin llegar a grabar “Modern
masquerades, sustituyendo los teclados por John Mason.
Aunque
constan desde 1971, no sería hasta 1973 que grabarían el primero de
4 discos, pero que cuatro discos…...ninguno tiene desperdicio, y
eso que los grabaron en apenas 2 años ¡¡todos!! Cuando iban a
grabar el 5º Lp en 1976, todo se fue al traste, las ventas eran
bajas……¡bajas!….además de las turbulencias del mercado que
iban creciendo con el primigenio punk y la new wave. Fue suficiente
para que este proyecto que nada tenía que ver con lo que iba a pasar
fracasase, finalizando en la separación a finales de 1976. Esa falta
de publicidad motivó que no haya registros visuales de sus
actuaciones en directo, salvo grabaciones piratas que están
buscadísimas, siendo que conseguían congregar en sus conciertos a
miles de asistentes…….verlo para creerlo.
Considerado
el mejor grupo irlandés de prog o sinfónico, se le puede calificar
en muchos aspectos como delicado, profesional, clásico, solemne,
imaginativo, impredecible, virtuoso, elegante, distintivo,
sofisticado, con tendencia al romanticismo y la melancolía. Su
sonido se adentra en el progresivo de toda la vida, pero tiene una
idiosincrasia que lo hacen único. Lo asocio a otras formaciones en
esa línea, para mí THE ENID, PROCOL HARUM, GREENSLADE, GENTLE GIANT
e incluso ELO, son una familia con elementos comunes, como el gusto
por la melodía, la elegancia, solemnidad, cierto romanticismo y
sobre todo mucho, mucho virtuosismo e imaginación. Su influencia en
grupos de rock sinfónico y progresivo posteriores, me resulta más
marcada de lo que podría parecer, la guitarra de Vincent creo que ha
inspirado a muchos otros guitarristas en esta disciplina y no solo de
los 70 (Roine Stolt), sino también de los 80 (Gary Chandler). Y lo
mismo se podría decir de las estructuras de teclados.
Composiciones
intrincadas en la elaboración, plenas de cambios de ritmo drásticos,
aportando gran cantidad de arreglos y elementos propios como la
orquestación en la línea principal de la estructura melódica. Se
crean así constantes paletas de color armónicas dentro de un mismo
tema haciendo que sea fresco, dinámico y acogedor a la vez que
complicado en la ejecución de los paisajes dibujados. No es fácil
aceptar su música en una primera escucha, tienes que prestar
atención en las siguientes escuchas para poco a poco ir detectando
pequeños matices y detalles que se escapan en escuchas
superficiales. Tenemos que ponernos el mono de trabajo y ahondar en
sus propuestas. Son piezas en las que abundan muchas intervenciones
instrumentales, con largos espacios para su desarrollo, la voz
aparece pero no es una parte esencial, los coros y voces de los
componentes aportan también belleza al conjunto.
La
producción es un factor fundamental en la grabación de Modern
Masquerades, corre a cargo del ilustrado Ian McDonald, conocido
también en el mundo del prog por haber sido pieza clave en el
corazón de KING CRIMSON en
su primera época. Abanderados del movimiento y venerados como
pocos. La contribución de Ian es elogiable, construyendo unos
ambientes, arreglos y un sonido personalísimo con un gusto
exquisito, se nota que es un hombre sensible, ya lo demostró con
Fripp y los suyos. El disco está plagado de atmósferas tenues,
cristalinas y etéreas que parece que se van a esfumar con solo
tocarlas.
Es
un disco que mantiene la calidad de sus predecesores sin bajar el
nivel en ningún momento. Inspirado en la novela Gormenghast,
es la narración fantástica de un reino aislado a causa de los
accidentes geográficos que lo hacen inexpugnable. Las composiciones
se mueven en una amalgama donde conviven jazz, folk, rock sinfónico,
prog clásico y alguna gotita de hard, todo ello combinado sin
asperezas con un gusto excepcional. Es el único con John Mason
a los teclados, quien demuestra estar perfectamente acoplado al
resto. El piano es un instrumento fundamental en la obra y sobre todo
a la hora de los arreglos, desarrollados con elegancia y buen
criterio. Será el protagonista en Why, uno de los
cortes que ofrece en la 2ª cara con una duración breve respecto al
resto. Aquí solo encontramos a Farrelly cantando en compañía del
piano una melodía minimalista, sensible e intimista, tiene carga
emocional y queda demostrado en la ejecución del piano con un
contraste de modulación constante del volumen queriendo transmitir
sensibilidad a la letra.
La
primera composición es Misty morning way donde
escuchamos el piano eléctrico que nos acompañará en muchas
ocasiones generando ese ambiente cálido, cristalino y sutil,
guitarra melancólica y movimientos que nos dirigen a espacios de
jazz, entrando y saliendo en una melodía llena de armonías donde a
veces la rítmica parece trabajar el shuffle con magnífico swing.
Debido al buen nivel vocal de los miembros, los coros son recurrentes
dentro de una melodía enmarañada con teclado clásico que acaba en
un final apoteósico. Después de este momento trascendente, llega
Masquerading with dawn, mucho más alegre en su
concepción con estupendos arreglos de piano y coros suaves, el
teclado mantiene el tempo con una ejecución de pulsiones tensas que
alimentan la viveza de la composición, nuevamente compleja en su
estructura, en una segunda fase la atmósfera se vuelve épica con
unos acordes de la guitarra poderosos y retumbantes que nos conducen
a la coda final.
Una
nueva intro de carácter melancólico a cargo de la voz de Farrelly
supone el inicio de Gormengasht, la ciudad imposible
que da título a esta pieza con una atmósfera en la que se sentiría
a gusto Dave Greenslade, sensible y nítida, evoluciona
en una construcción con descensos y aceleraciones en una versión
más sinfónica que progresiva de aire “cameliano” en la
que por primera vez hace acto de presencia un saxo. De nuevo muchos
cambios de ritmo y largos desarrollos instrumentales lleno de
arreglos y matices conforman el cuerpo.
La
cara opuesta ofrece más eclecticismo en sus composiciones. Arranca
con Mistery might similar a las anteriores, lo hace con
potencia obteniendo una instrumentación saturada muy prog que nos
contagia de energía. Descendemos sobre momentos tranquilos que se
revierten para entrar en una cabalgata que nace de la caja de la
batería, una composición de bajadas y subidas pronunciadas en el
tempo con aportaciones en cascada del teclado, un bajo que lanza
fuegos artificiales, riqueza en percusiones y una vertiginosa
guitarra con pedal en lo que es un extenso instante instrumental que
muestra el nivel de los músicos y que muere sin más como cierre.
Why,
ya comentada, viene a refrescar el ambiente demostrando la capacidad
compositiva. Tras él, otro tema festivo y animado, Janet
Planet, cuya concepción recuerda a la narración de un
cuento, simpático, vitalista, sencillo en la elaboración y con un
final muy solemne a cargo de la trompeta. El álbum se cierra con
Sheba’s song, un track de corte clásico en su
disposición y con un aire a las composiciones de Greenslade, donde
la guitarra lleva el tempo y el piano eléctrico o ¿farfisa? se
incorpora en un movimiento de jazz con el bajo muy marcado
construyendo otra vez un ambiente tenue y cristalino con altibajos
suavizado con coros y una voz delicada en una orquestación que me
retrotrae al sonido de The Enid, alcanzando el climax a través del
fraseo de la limpia guitarra. Una maravilla.