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domingo, 17 de mayo de 2026

AMBROSIA – Ambrosia (1975)

 


David Pack…………………...…Guitarra, teclados y voz principal

Christopher North…….…….Teclado y voz

Joe Puerta….………………....Bajo, voz principal

Burleigh Drummond………..Percusión, fagot, voz


1ª Cara:

- Nice, Nice, Very Nice

- Time waits for no one

- Holdin’ on to yesterday

- World leave me alone

2ª Cara:

- Make us all aware

- Lover arrive

- Mama frog

- Drink of water


No fue hasta cuatro años después de su creación que este cuarteto californiano diera lugar a su primer álbum debutando por todo lo alto con una obra sólida y madura como es esta. Esos años atrás en que convivieron les sirvió para ir acumulando conocimientos, analizando el panorama Rock que les rodeaba, absorbiendo y aprendiendo de los distintos estilos que bullían apenas iniciada la década. Descubiertos por fortuna nada menos que por el Director de la Filarmónica de Los Ángeles Zubin Mehta, incluso los incluyó en el concierto All American Dream concert. Esto sucedía en 1971, cuatro años antes de tener un reconocimiento dentro del mundo musical.

En los ambientes underground de los grupos de L.A. despiertan admiración del público con interés en el Rock progresivo. Sus influencias serán Beach Boys, King Crimson, Beatles…..pero yo con quién más semejanzas me parece que entroncan es con Yes. En mi opinión el espíritu de Anderson y compañía está constantemente presente flotando en el ambiente y dejando huella en gran parte de las estructuras de las composiciones con elementos y recursos característicos de los británicos. La manera de trabajar las voces, el ritmo de batería en conjunción con el bajo….los dúos guitarra, bajo…..los tiempos….no se, me suenan a los británicos.

A consecuencia de la interviú con Zubin Mehta tuvieron una audición para Help Albert, ¿Quién es este señor?, pues nada menos que la A de A&M Records. El resultado de la presentación fue algo agridulce, no estuvieron muy acertados, se les convocó para un segundo intento donde mejoraron, pero no será con esta compañía finalmente con quién fichen sino con la 20 th Century Fox Records. Seguidamente se ponen manos a la obra y comienzan a grabar a finales del 74 su homónima opera prima con un resultado más que bueno. En la configuración va a participar como ingeniero y productor Alan Parsons que todavía no se había puesto a trabajar para salir a los escenarios con su banda. Sorprendido por la calidad de los músicos llegó a decir “es rock americano que suena como el inglés”.

Así pues, estaban convergiendo en la creación varios elementos a la vez que podían anticipar y garantizar un gran éxito. Unos músicos muy profesionales y con unas voces a cual mejor, un productor e ingeniero de alcance, el gusto por las armonías vocales siendo admiradores de Crosby, Still, Nash and Young, y la necesidad y capacidad para hacer una música ambiciosa instrumentalmente hablando. El nombre que acabaron atribuyéndose, AMBROSIA, que significa “néctar de los dioses”, no es fruto de la casualidad, sino fiel reflejo de lo que presentarán.

La primera impresión que transmite su sonido es frescura, después de esto la profesionalidad, sobriedad y madurez que comprenden los temas del disco. Las armonías vocales inundan las canciones y con razón, puesto que son magníficas todas ellas y la voz llega a convertirse en un instrumento más de la orquesta. Los entramados instrumentales de las composiciones son intrincados, más aún por los cambios constantes de ritmo que se producen en muy poco espacio de tiempo, apenas permiten que se genere una estructura melódica que consigamos memorizar.

Sin embargo la riqueza melódica es tremenda, el despliegue de instrumentos es enorme, proporcionando con ello un constante movimiento de innovación en la pieza que corresponde. Es música condensada por el trabajo que se observa en su creación, aporta volumen y cuerpo, compases recargados con barroquismos de guitarra, pero no supone pesadez ni tedio en ella.. A todo esto, hay que sumarle la variedad y labor de los arreglos, que son muchos y como en todo buen grupo progresivo de la época la incorporación de sonidos de nuestro mundo diario que hacen que entremos ambientados y con más profundidad en la música que nos están ofreciendo, la sombra de Alan Parsons es alargada y de una calidad garantizada.

Aunque Parsons dijese aquello, no terminan de sonarme como los grupos de estilo británicos, si que es posible que haya un acercamiento, pero percibo en este disco el espíritu americano, una atmósfera más accesible y festiva, menos introspectiva como suele ser característico en bandas del nuevo continente, falta la flema más oscura y trascendental de los ingleses. Podrían asemejarse a una combinación de Rock de bandas próximas como Starcastle y Kansas.

Disco repleto de buenos momentos, Nice, Nive very Nice es un buen comienzo para engancharnos al tren, una pieza que podría haber servido de lanzamiento en las emisoras de radio con un rock prog que bien puede bordear el soft Rock o el pop Rock de manera que puede interesar a un mayor número de oyentes. Gran variedad de cambios rítmicos en la melodía con unos arreglos brillantes que no se si lo son o simulan de viento a través del sinte. Luego sigue con Time waits for no one, otro corte interesante que incorpora recursos estilísticos, un bonito juego de voces, buen dialogo guitarra-bajo y explosividad en la onda Yes. Uno de los platos fuertes es Holdin’ on to yesterday, que nos sumerge con un bonito groove, muy sinfónica con arreglos magníficos de cuerda y piano, vistosos coros nuevamente por parte de todos los componentes como eje protagonista, una producción elaborada con mimo y un órgano comedido que en algunos instantes llega a realizar barridos. Para finalizar una cara lo hacen con World leave me alone, una pieza con vena rockera donde la guitarra se erige elemento principal, se muestra más agresiva de lo habitual en algunas partes y la melodía se reduce en pos del sentimiento más sencillo del espíritu rock.

Arrancamos con Make us all aware el descanso; surge de la oscuridad un fresco piano que aletea durante todo el tiempo y que trabaja en los arreglos sutilmente en un trabajo sin fases instrumentales ambiciosas. Se combina con otros teclados que aportan un aire retro a la pieza, similitud a un clavicémbalo o un clavecín. Las voces como siempre son fundamentales. Sin dejar morir la anterior empalma con Lover arrive otra joya en forma de balada que elige una melodía preciosa en la que se pueden explayar a sus anchas las fantásticas voces y coros con una inspiración de piano cautivadora. Un poco de intimidad a disfrutar en silencio.

Tal vez es en Mama frog donde podemos detectar cierto acercamiento a sus venerados Crimson aportando formas libres y más experimentales en su creación, aunque yo denoto también cercanía con ELP. Es aquí donde encontramos ambientes muy diferentes unos de otros, incluso se puede hablar de posible improvisación dirigida con pasajes instrumentales más disonantes y alejados de las melodías que suelen presentar incorporando instrumentos muy variados. Todo esto forma el cuerpo central de la composición, luego retorna a la melodía inicial en una estructura circular para terminar de forma cortante. Cerramos el espectáculo con Drink of water, posiblemente la que más progresividad encierra hablando en términos de estructura clásica del estilo. La más épica de todas con un trabajo instrumental muy potente y ambicioso por parte del órgano y sintetizadores varios. Producción fantástica que me recuerda enormemente a otras de Kansas.

Una delicia de disco a tener en cuenta por todos aquellos que aman el prog y también por aquellos que no tanto, y es que no se debería clasificar de ninguna manera aunque lo hagamos, porque cuando la música es buena no importa nada más.





domingo, 15 de febrero de 2026

LIGHT – The story of Moses (1972)

 


Adri Vergeer……………...……..Piano y órgano, Celeste, mellotrón, sintetizadores, voz

Gerard Steenbergen….……….Guitarra acústica

Joop Slootjes………….….……..Bajo

Hans de Bruin..……………..….Saxo y flauta

Sjaco van der Spel.………....Batería y voz

Colaboradores:

Guus Willemse………………………………....Bajo

Hans Hollestelle…………………….………...Guitarra eléctrica

Marian Schatteleyn y Robbie Dale…...Voces


1ª Cara:

- The water

- The blackberry bushes


2ª Cara:

- White turns into black

- The nuisances

- The desert

- The red sea


Vamos con una de rock cristiano!………..Nooooooo……...no se trata de eso!…… pero si es cierto que es una obra conceptual basada en el episodio bíblico de la salida del pueblo de Israel de Egipto, conducido por el enviado de Dios, Moisés, que los libera de las garras del Faraón, tras una dura tarea a base de plagas, llevándolos por el desierto hacia la tierra prometida. Este es el único disco que dejó esta banda como evidencia de su corta existencia. Surgidos en Países Bajos en los 60, en la ciudad de Gouda (buen queso), se empapan en un primer momento de todos los grupos más sobresalientes que les circundan, allí en su país. EKSEPTION y FOCUS llaman poderosamente su atención pero no son lo únicos, podemos añadir formaciones menos conocidas para los no-adeptos………...BRAINBOX, y ya fuera de sus fronteras CRESSIDA, PROCOL HARUM, etc.




Es difícil encontrar algo de información sobre este fugaz proyecto, tal vez lo más extenso que he podido verificar está en la trasera del la carpeta que alberga el vinilo. Parece ser que en primera instancia se llamaban “Light Formation” y finalmente el nombre se redujo a la primera, coincidiendo con la incorporación al grueso de Hans de Bruin que se ocupará de los instrumentos de viento, y poco más se puede añadir. Ninguna averiguación del porqué de su desaparición.

La historia dividida en 6 piezas, mantiene en la primera cara las más extensas que se reducen a dos. Es una obra que bien podemos llamar sinfónica, puesto que se asemeja a una versión moderna de lo que podría ser un concierto para órgano, puesto que a golpe de este instrumento se construye la mayoría del disco. Predominante de principio a fin junto a actuaciones menores de otros teclados de diversa índole que combina, se puede decir que se lleva todo el protagonismo, dejando al resto de instrumentistas en segundo plano.

Se tiene mucho tiempo para analizar la música escrita en su mayor parte por Adri Vergeer como es obvio, un trabajo con muchas luces y alguna sombra. Las texturas creadas no dejan que caigamos en fases de sopor, ya que son melodías bien pertrechadas y con muchos cambios, que permiten que nuestro oído tenga que estar bastante atento a las variaciones que suscita. Pero no es fácil mantener la calidad y algunos instantes pueden hacernos bajar la guardia, más que nada porque hay que estar conectado con todos los sentidos ya que es un viaje más bien falto de energía, en el sentido de que no son temas con ritmos vivos e intensificados, una carencia que se echa de menos en más de una ocasión. Es un todo al que le hubiera venido muy bien un hit con el que el público se encendiera para quedar atrapado, un éxito que nos enganchase y que nos hiciera sentirnos más vivos…….pero no es así, estamos frente a un magno lienzo situado en un frío museo vacío, carente de vitalidad.

Composiciones muy interesantes en las que se observan tendencias e influencias de todos los colores, desde el blues, la psicodelia hasta el jazz, pasando por la vanguardia que surge en el continente a finales de los 70 así como por la música clásica y en concreto la de Johann Sebastián Bach. Incluso podríamos asociarlos con la familia Canterbury con un sonido muy aproximado en momentos a los exponentes SOFT MACHINE o CARAVAN. Se puede decir que estos chicos tuvieron bien abiertos los ojos y los oídos a todo lo que les rodeaba y lo gestionaron a su manera para construir este testimonio único y original.

La pieza con la que inicia este periplo, The water, nos pone en situación con sonido acuoso y un órgano que comienza a venir desde la lejanía. Una obertura magna y épica que resulta uno de los pasajes más inspirados albergando buenas esperanzas, con una característica intrínseca a todo el volumen que es la solemnidad que desprende el órgano en su estructura. Un sonido muy cercano a Procol Harum en creaciones en las que Mathew Fisher dejaba volar su arte. La guitarra española arpegiada que se observa cuando lo permite el teclado es deliciosa. Se subdivide y entra en una nueva fase tras una invocadora voz que repite un texto como un mantra, nos topamos con las primeras líneas cantadas en un disco mayoritariamente instrumental y después con la incorporación más patente que va a tener la guitarra eléctrica a lo largo de epopeya, conduciendo junto a las voces de la mano hasta el final.



La otra gran composición es the blackberry bushes, con arranque marcial y percusiones latinas que animan estos primeros compases, pero no pasará de ahí, la solemnidad y la sobriedad regresan a un ritmo más vivo saltando de pincelada en pincelada e internándose poco a poco en escenarios de jazz donde se acomoda durante un rato para acabar en unos desarrollos progresivos y psicodélicos calmados y de aires pastorales por la aparición de la travesera y las voces melodiosas que recuerdan a composiciones como I talk to the wind de los Crimson.

Volcamos el vinilo y aparece White turns into black con unas notas de órgano muy reconocibles, juguetean con el eterno e incontestable compás de “In a Gadda da Vida” de los IRON BUTTERFLY con pequeños matices para no levantar ampollas. Un comienzo que tiene continuidad con un ritmo entrecortado y fulgurante del órgano dando paso a la suite que vuelve a sumergirse en terrenos de jazz en los que el bajo tiene un papel estelar junto al teclado y una percusión shuffle. Tras el libre interludio vuelve a tocar suelo progresivo con aguas remansadas y pastorales que bien podrían servir de material inspirador a formaciones posteriores como CAMEL.

Sin silencios, unas sencillas filigranas del órgano nos presentan The nuisances, el siguiente corte, con alto contenido clásico en su atmósfera con bellas aportaciones del Celeste que intensifican aún más el contenido retro en un conglomerado de teclados excepcional. El órgano va a mostrar unas de las líneas más inspiradas, bajo un tapiz de partitura construida sobre escalas ascendentes y descendentes que flirtean con los clásicos.

Una voz fuerte y vehemente de pronunciación consistente abre The desert, una pieza de sonidos enigmáticos donde decae el volumen y resulta más minimalista que ninguna de las otras en su concepción, desembocando en la última parada The red shea, más corta todavía que se confecciona según patrones y escalas de la música tradicional del mundo árabe donde nos quieren dejar muy claro con voz vehemente nuevamente que Moisés ha llegado a tierras del mar Muerto.

Y este es el final, pero sorprenderá al oyente porque tras una creación de este calibre esperamos un final acorde a la grandilocuencia y la magnificencia del evento. Estamos esperando un desarrollo dentro de la épica, un remolino musical que nos eleve y nos transmita esa sensación de importancia y trascendencia del concepto que se ha traducido a lo largo de todo el acontecimiento. Pues no, al contrario es algo que parece inacabado, abrupto y frío, tal vez no sabían como finalizar, no hubo tiempo…….o bueno, creyeron que era la mejor manera.




sábado, 17 de enero de 2026

ILLUSION – Illusion (1978)

 


Jane Relf…………….Voz principal y coros

Jim McCarty………..Voz principal, coros, guitarra acústica y percusión

Louis Cennamo….……..Bajo

John Hawken…………......Piano, Fender Rhodes, Sintetizadores, Mellotrón, clavecín y Hammond

John Knights Bridge…..Guitarra eléctrica y acústica

Eddie McNeil………….Batería, campanas, percusiones, efectos


1ª Cara:

- Madonna blue

- Never be the same

- Louis’ theme


2ª Cara:

- Wings across the sea

- Cruising nowhere

- Man of miracles

- The revolutionary


Para alguien que no esté puesto, o que no sepa nada del pasado de algunas bandas como RENAISSANCE, le resultará difícil entender ciertas cosas cuando se tope con sus álbumes, me estoy refiriendo más que nada a los comienzos. Hablo con conocimiento de hecho, ya que lo viví en primera persona y he de decir que hasta que no profundicé en la información, llegué a pensar que estaba ante dos agrupaciones diferentes conviviendo a la vez y con la misma denominación. El Porqué de todo esto viene a cuento de que ILLUSION se formó con miembros que se escindieron de la primera formación de Renaissance, una división que fue como una disolución, se renovó todo el personal, algo muy extraño en el mundillo musical, siempre queda alguien, al menos un miembro fundador, ya que sino se fulmina hasta el nombre. Además los álbumes de la primera encarnación tienen un sonido diferente a los de la segunda, obvio si el personal ha cambiado, lo que hace que lleve más todavía a la confusión.


Pero Illusion no se forjó nada más producirse la rotura, pasaron unos cuantos años hasta que Keith Relf y Jim McCarty, ambos antiguos componentes de Yardbirds y fundadores de Renaissance - etapa 1, creasen un intento de “renacimiento” con la intención de volver a revivir el viejo espíritu de aquella primigenia banda. Y en cierta forma lo consiguieron poniendo unas bases con las que publicaron las primeras obras de Renaissance, llegando a publicar un primer álbum Out of the mist, en el convulso año 77 y un año después este homónimo con el que pondrán final a un sueño que se quedó a medio camino en 1979. Material que habían avanzado para un 3º Lp se quedó en el limbo, en 1990 sacaron disco que contenía principalmente este material, una prueba para sondear la situación del mercado y sus posibilidades.



A causa de la poca o nula promoción que obtuvieron el desencanto apareció pronto y con él la finalización del intento. ¿Cómo sucedió? Por un lado la competencia ejercida por Renaissance, que ya se había hecho con un público fiel tras una serie de bueno discos publicados durante los años anteriores, a los que costaba hacer sombra y luego por otro lado la situación musical había dado un giro radical. Los dinosaurios estaban sucumbiendo y el punk llegó para rematarlos portando nuevos aires que hicieron durante unos cuantos años limpieza de todo lo anterior, de manera que a los miembros de la industria no les quedó otro remedio que re-adaptarse si querían que el floreciente negocio continuara. Esto se tradujo en cambio de intereses; grupos como Illusion ya no aportaban nada, el enfoque de promotores, productores, ingenieros y managers había cambiado. Resultado de todo esto…..su música era agua pasada sin un bagaje detrás.


Keith Relf, para colmo de males no pudo llegar a verlo, moría electrocutado en plenos ensayos. Los hermanos Relf quedaban reducidos a la magnífica vocalista Jane Relf. También se contrata a otro guitarrista que introducirá la eléctrica, una importante diferencia con la formación inicial en Renaissance. Ese sonido que realizaron en sus inicios musicales basado en el folk, la influencia de la música clásica y el rock emergente que les atribuyó unas características de elegancia, clasicismo, singularidad y hasta cierta innovación, no llegará a verse reflejado en el nuevo proyecto de Illusion. Su música tiene unas bases muy similares y el resultado es bueno, pero se ha perdido chispa, inspiración, los tiempos ya no son los mismos y es difícil conseguir el mismo nivel.

Como ya he dicho, las composiciones son buenas, pero ya no encontraremos inclinación al folk y la apuesta por la música clásica y sus influencias está difuminada, quedándose más bien en la búsqueda de la elegancia y las buenas armonías. Además incluyen otras influencias, por un lado la guitarra eléctrica le resta sencillez, pero le infunde un sonido más actual y más volcado al rock. También se observa un abanico de posibilidades con los teclados llegando a incluir bastante electrónica, hasta un secuenciador en Cruising nowhere.

El global de la obra contiene un sonido reconfortante con una innata sensación de sosiego y concordia. Mucha culpa de ello la tiene el excelente dúo de voces masculino-femenino y los coros, que trabajan a la par buscando la melodía y transmitiendo una atmósfera conciliadora. Con Madonna Blue comenzamos un bonito viaje que resulta prometedor puesto que es una pieza, sino la mejor, una de las mejores del álbum, bastante inspirada, con momentos instrumentales muy brillantes en las que los arreglos de piano son impresionantes, llenos de versatilidad y dinamismo. Es un tema que va in crescendo en cuanto a su instrumentación llegando a generar una textura de teclados envolvente donde el mellotrón tiene mucho protagonismo donde se suceden las cascadas de piano. Extensa duración que ofrece varios escenarios con música plena de armonías vocales que finaliza con la guitarra eléctrica abordando el muro sonoro. La verdad es que hacia el final pone la piel de gallina por su calidad.

Seguidamente Never be the same es una sencilla canción sin exigencias atacada con guitarra acústica y de nuevo armonías vocales al estilo Crosby, Still……. Balada con arreglos de piano y atmósfera etérea en el tono sosegado general. Finaliza la primera cara con Louis’ theme, corte muy intimista, cálido, triste e introspectivo y con una atmósfera evocadora y melancólica muy sensible. El teclado nos ofrece un bucle arpegiado acompañado del piano y de la lánguida voz de Jane. Apta para días de lluvia suave a través del cristal o para dormirse.


Nuevamente tempos balsámicos comienzan la segunda cara con Wings across the sea. Las armonías vocales a dúo son el núcleo fundamental arropado por una cálida guitarra eléctrica con filtro acorde a la sensibilidad de la composición. Por supuesto no faltan los arreglos de piano y acústica en la instrumentación. Melodía y sencillez que no encajan con los tiempos impuestos.

Cruising nowhere nos va a sorprender porque su estructura no encaja con la idiosincrasia de la banda. Nada más empezar nos choca la electrónica que aparece. Introducción a cargo de un moog que establece una secuencia que en su contexto se puede decir que es innovación o vanguardia más acorde con los tiempos. Una pieza plagada de teclados que deja de lado los arreglos de piano y vuelve a cargar con la guitarra eléctrica que se explaya creando un sonido más rockero y más evolucionado.



Retornamos a los ambientes cálidos e introspectivos con Man of miracles donde una tenue atmósfera a base de campanas, suaves teclas y la voz delicada de Jane nos sumerge en profundos pensamientos, pero es un corte breve y sirve de intermedio para llegar a The revolutionary, la composición final de tintes bíblicos. Sus texturas son progresivas y el factor de epopeya se hace presente. En ella me parece adivinar un trabajo orquestal de contrabajos que no alcanzo a encontrar en los créditos . La instrumentación es variada y ofrece varios escenarios, junto con Madonna blue lo más completo. Aires grandilocuentes que reflejan la épica de la historia imaginando escenas varias y donde encontramos coros excelentes, ritmos diferentes, virtuosismo instrumental sobresaliendo el trabajo del Hammond y con una coda que como una llama se va extinguiendo muy despacio y sin hacer ruido.

Interesante propuesta ideal para esos días que necesitas desconectar. No son Annie Haslam y los suyos pero como estos, nos transmiten paz interior y mundos utópicos en los que descansar del día a día.





domingo, 11 de mayo de 2025

FRUUPP – Modern masquerades (1975)

 


Vincent McCusker……...….Guitarra líder, voz

John Mason……………….…..Teclados, voz,

Peter Farrelly….….….…....Bajo, voz principal

Martin Foye…………………...Batería, percusión y voz


1ª Cara:

- Misty morning way

- Masquerading with dawn

- Gormenghast

2ª Cara:

- Mistery might

- Why

- Janet planet

- Sheba’s song


Grandísima banda que sin embargo siempre ha estado olvidada en el cajón de de los malditos, no por causa de los amantes del estilo progresivo y sinfónico que siempre lo han tenido como un referente y un grupo de culto, más bien por el circo que rodea al negocio musical. Muchas veces son ambiguas y poco claras las razones por las que ocurre esto, una suerte de casualidades, situaciones e inacciones provocan que de pronto un elenco que podría tener un éxito descomunal quede rápidamente oculto en el armario ropero, y mucha gente se pregunte, como diablos se ha podido llegar a eso……..nadie lo sabe con certeza…..pero ocurre y más veces de lo que puedas creer.

Así pues, FRUUP, es uno de esos extraños ejemplos. Su existencia apenas acumula 5 años, de los cuales 2 pasan desapercibidos. Surgen como tal en 1971. Vicent McCusker, oficialmente su fundador partió de su Irlanda natal hacia Londres con la intención de dar a conocer sus ideas musicales a gente que fuera receptiva para llevarlos a cabo. Desencantado ante la nula respuesta, ni apoyo de ningún tipo, regresó a Irlanda por necesidad y allí recluta a músicos que aceptan tocar su material con cierta incertidumbre sobre el resultado. La novel formación está compuesta por McCusker, Farrelly, Foye y Stephen Houston, éste último abandonó por razones religiosas sin llegar a grabar “Modern masquerades, sustituyendo los teclados por John Mason.

Aunque constan desde 1971, no sería hasta 1973 que grabarían el primero de 4 discos, pero que cuatro discos…...ninguno tiene desperdicio, y eso que los grabaron en apenas 2 años ¡¡todos!! Cuando iban a grabar el 5º Lp en 1976, todo se fue al traste, las ventas eran bajas……¡bajas!….además de las turbulencias del mercado que iban creciendo con el primigenio punk y la new wave. Fue suficiente para que este proyecto que nada tenía que ver con lo que iba a pasar fracasase, finalizando en la separación a finales de 1976. Esa falta de publicidad motivó que no haya registros visuales de sus actuaciones en directo, salvo grabaciones piratas que están buscadísimas, siendo que conseguían congregar en sus conciertos a miles de asistentes…….verlo para creerlo.

Considerado el mejor grupo irlandés de prog o sinfónico, se le puede calificar en muchos aspectos como delicado, profesional, clásico, solemne, imaginativo, impredecible, virtuoso, elegante, distintivo, sofisticado, con tendencia al romanticismo y la melancolía. Su sonido se adentra en el progresivo de toda la vida, pero tiene una idiosincrasia que lo hacen único. Lo asocio a otras formaciones en esa línea, para mí THE ENID, PROCOL HARUM, GREENSLADE, GENTLE GIANT e incluso ELO, son una familia con elementos comunes, como el gusto por la melodía, la elegancia, solemnidad, cierto romanticismo y sobre todo mucho, mucho virtuosismo e imaginación. Su influencia en grupos de rock sinfónico y progresivo posteriores, me resulta más marcada de lo que podría parecer, la guitarra de Vincent creo que ha inspirado a muchos otros guitarristas en esta disciplina y no solo de los 70 (Roine Stolt), sino también de los 80 (Gary Chandler). Y lo mismo se podría decir de las estructuras de teclados.

Composiciones intrincadas en la elaboración, plenas de cambios de ritmo drásticos, aportando gran cantidad de arreglos y elementos propios como la orquestación en la línea principal de la estructura melódica. Se crean así constantes paletas de color armónicas dentro de un mismo tema haciendo que sea fresco, dinámico y acogedor a la vez que complicado en la ejecución de los paisajes dibujados. No es fácil aceptar su música en una primera escucha, tienes que prestar atención en las siguientes escuchas para poco a poco ir detectando pequeños matices y detalles que se escapan en escuchas superficiales. Tenemos que ponernos el mono de trabajo y ahondar en sus propuestas. Son piezas en las que abundan muchas intervenciones instrumentales, con largos espacios para su desarrollo, la voz aparece pero no es una parte esencial, los coros y voces de los componentes aportan también belleza al conjunto.

La producción es un factor fundamental en la grabación de Modern Masquerades, corre a cargo del ilustrado Ian McDonald, conocido también en el mundo del prog por haber sido pieza clave en el corazón de KING CRIMSON en su primera época. Abanderados del movimiento y venerados como pocos. La contribución de Ian es elogiable, construyendo unos ambientes, arreglos y un sonido personalísimo con un gusto exquisito, se nota que es un hombre sensible, ya lo demostró con Fripp y los suyos. El disco está plagado de atmósferas tenues, cristalinas y etéreas que parece que se van a esfumar con solo tocarlas.

Es un disco que mantiene la calidad de sus predecesores sin bajar el nivel en ningún momento. Inspirado en la novela Gormenghast, es la narración fantástica de un reino aislado a causa de los accidentes geográficos que lo hacen inexpugnable. Las composiciones se mueven en una amalgama donde conviven jazz, folk, rock sinfónico, prog clásico y alguna gotita de hard, todo ello combinado sin asperezas con un gusto excepcional. Es el único con John Mason a los teclados, quien demuestra estar perfectamente acoplado al resto. El piano es un instrumento fundamental en la obra y sobre todo a la hora de los arreglos, desarrollados con elegancia y buen criterio. Será el protagonista en Why, uno de los cortes que ofrece en la 2ª cara con una duración breve respecto al resto. Aquí solo encontramos a Farrelly cantando en compañía del piano una melodía minimalista, sensible e intimista, tiene carga emocional y queda demostrado en la ejecución del piano con un contraste de modulación constante del volumen queriendo transmitir sensibilidad a la letra.

La primera composición es Misty morning way donde escuchamos el piano eléctrico que nos acompañará en muchas ocasiones generando ese ambiente cálido, cristalino y sutil, guitarra melancólica y movimientos que nos dirigen a espacios de jazz, entrando y saliendo en una melodía llena de armonías donde a veces la rítmica parece trabajar el shuffle con magnífico swing. Debido al buen nivel vocal de los miembros, los coros son recurrentes dentro de una melodía enmarañada con teclado clásico que acaba en un final apoteósico. Después de este momento trascendente, llega Masquerading with dawn, mucho más alegre en su concepción con estupendos arreglos de piano y coros suaves, el teclado mantiene el tempo con una ejecución de pulsiones tensas que alimentan la viveza de la composición, nuevamente compleja en su estructura, en una segunda fase la atmósfera se vuelve épica con unos acordes de la guitarra poderosos y retumbantes que nos conducen a la coda final.

Una nueva intro de carácter melancólico a cargo de la voz de Farrelly supone el inicio de Gormengasht, la ciudad imposible que da título a esta pieza con una atmósfera en la que se sentiría a gusto Dave Greenslade, sensible y nítida, evoluciona en una construcción con descensos y aceleraciones en una versión más sinfónica que progresiva de aire “cameliano” en la que por primera vez hace acto de presencia un saxo. De nuevo muchos cambios de ritmo y largos desarrollos instrumentales lleno de arreglos y matices conforman el cuerpo.

La cara opuesta ofrece más eclecticismo en sus composiciones. Arranca con Mistery might similar a las anteriores, lo hace con potencia obteniendo una instrumentación saturada muy prog que nos contagia de energía. Descendemos sobre momentos tranquilos que se revierten para entrar en una cabalgata que nace de la caja de la batería, una composición de bajadas y subidas pronunciadas en el tempo con aportaciones en cascada del teclado, un bajo que lanza fuegos artificiales, riqueza en percusiones y una vertiginosa guitarra con pedal en lo que es un extenso instante instrumental que muestra el nivel de los músicos y que muere sin más como cierre.

Why, ya comentada, viene a refrescar el ambiente demostrando la capacidad compositiva. Tras él, otro tema festivo y animado, Janet Planet, cuya concepción recuerda a la narración de un cuento, simpático, vitalista, sencillo en la elaboración y con un final muy solemne a cargo de la trompeta. El álbum se cierra con Sheba’s song, un track de corte clásico en su disposición y con un aire a las composiciones de Greenslade, donde la guitarra lleva el tempo y el piano eléctrico o ¿farfisa? se incorpora en un movimiento de jazz con el bajo muy marcado construyendo otra vez un ambiente tenue y cristalino con altibajos suavizado con coros y una voz delicada en una orquestación que me retrotrae al sonido de The Enid, alcanzando el climax a través del fraseo de la limpia guitarra. Una maravilla.






domingo, 2 de marzo de 2025

DAVE GREENSLADE – Cactus choir (1976)

 


Dave Greenslade…………….Piano, clavinet, sintetizadores, Fender Rhodes, Hammond, Mellotron, voz, co-productor.

Tony Reeves………………..….Bajo

Simon Phillips…………….…..Batería y percusiones

Mick Grabham……………....Guitarra

Colaboraciones: Steve Gould, Lissa Gray, Bill Jackman, Dave Markee, John Perry, Martin Ford y Simon Jeffes


1ª Cara:

- Pedro`s party

- Gettysberg

- Swings and roundabouts - Time takes my time

- Forever and ever

2ª Cara:

- Cactus choir:

a) The rider

b) Greeley and the rest

c) March at sunset

- Country dance

- Finale


Podríamos estar hablando de un Lp más de la banda GREENSLADE, mismo sonido y mismo estilo de la carpeta que lo guarda, a cargo de Roger Dean……..pero no es así exactamente. Dave Greenslade que fue fundador de aquella banda, y que dejó su apellido en ella, comenzó tras su finalización una carrera en solitario y este fue su primer álbum, tal vez el más afortunado de ellos, los que vendrían después son mediocres y no alcanzarán ni de lejos la calidad de sus trabajos dentro de otras formaciones a las que perteneció.


Hijo de Jack Greenslade, pianista semiprofesional que dirigió bandas de baile en los años 30. Sus padres le animaron desde pequeño a tocar el piano y a los 13 años entró en el club juvenil de una iglesia local donde tocando conoció a Jon Hiseman y su viejo amigo Tony Reeves (ambos en Colosseum) . Sus comienzos fueron en CHRIS FARLOWE’S THUNDERBIRDS, influenciado por el pianista Bill Evans, entre otros. Allí su recorrido no dejaría huella, empezando a escribir su pasado en grandes empresas como COLOSSEUM donde más destacó, realizando mucho trabajo desde el aspecto jazzístico. También pasaría fugazmente por otro monstruo de nombre breve, IF, también orientado al jazz. Pero será más recordado por su fundación junto a Tony Reeves, magnifico bajista, por GREENSLADE donde crearon 4 álbumes de gran factura integrados en el rock progresivo instrumental, puesto que apenas hubo letra. Es aquí donde su nombre empieza a pertenecer a los grandes teclistas de los años 70.

Como les sucedió a muchos grupos de aquella época, cuando firmaron el contrato con la discográfica, o sus managers no leyeron bien la letra pequeña, o les jugaron una mala pasada. El caso es que llegó un momento en que si querían dejar la compañía tenían que hacer un desembolso de dinero brutal, tanto que era imposible conseguir esa cantidad. Al final Dave que era la cabeza visible se vio abocado a deshacer el grupo, rompiendo acuerdos y comenzando de nuevo. Su periplo en solitario se iniciaba aquí.


Aprovechando material que no había llegado a ser distribuido con Greenslade y también echando mano de composiciones que habían sido desechadas para los álbumes que se grabaron, Dave publicó al año siguiente de su separación, Cactus Choir, con una renovación en filas donde no podía faltar su estimado compañero de fatigas, Tony Reeves. Otros miembros importantes que integraron el combo fueron Simon Phillips reputado batería, auténtico mercenario y Mick Grabham ex-guitarrista de PROCOL HARUM.


Este álbum ofrece desde valses hasta música clásica y blues, incluye progresiones fascinantes y ritmos complejos, algo que Dave valora mucho a la hora de componer, por eso para su base rítmica se ha provisto de dos músicos excepcionales Reeves y Phillips, para estar a la áltura del binomio Tony Reeves – Andrew McCulloch de los anteriores Greenslade. Aquí deja apartados el órgano y el piano eléctrico sustituidos por una amplia gama de sintetizadores creando sonidos intensamente surrealistas.

No hace más que sonar Pedro’s party , para saber que estamos en el “universo Greenslade” y como reza su título el ambiente es fiestero, épico y con una melodía que bien podría pertenecer a algún tema del Jean Michel Jarre de los 90 con ese aire sencillo y desenvuelto en el teclado, una pieza corta que no va más allá. Y es que el nivel que ofrece no cumple con nuestras expectativas. Casi lo mismo se puede decir de Gettysburg, otra pieza cantada, también de corte épico pero que no llega a cumplir con la importancia de su trama, dejando el listón aún bajo. Tanto en ésta como en Pedro’s Party, se encuentra una sencillez que desemboca en un aire comercial, tal vez para enganchar.

Ya será en Swings and roundabouts – Takes my time, donde empezamos a reconocer las aptitudes de Dave cuando se pone en serio; más complejidad en un extenso corte donde adivinamos muchas fases diferentes con mucha alternancia y momentos experimentales y casi improvisatorios. La bifurcación del título es palpable en la composición donde se produce un silencio, algo raro en este músico, que apenas deja espacio para ellos, rellenando siempre con arreglos y melodías recurrentes. Pero ya en la orilla de Takes my time hay un hondo cambio drástico comenzando con un ritmo tranquilo y una voz reforzada por un maravilloso coro femenino a cargo de Lissa Gray con registros imposibles. Música que se torna sugerente, melódica y lírica, donde el mayor protagonismo es para la voz y la guitarra de Mick.

En mi opinión la mejor obra de todo el disco es Forever and ever, algo corta, cerrando la primera cara. La pieza más completa, progresiva y sólida. Épica de gran calado que va ganando enteros conforme se va desarrollando y añadiendo capas de sintetizadores dentro de una melodía acertada y con unos arreglos magníficos, muy inspirada y que mejora a cada escucha, digna de sus mejores contribuciones.

Dave Greenslade y Dave Thomas

Al otro lado surge el corte homónimo dividido en 3 partes difíciles de discernir, extraño teniendo en cuenta que dura apenas 6 minutos. Escuchamos desde el principio los indiscutibles solos caracoleados de Dave tan característicos en su forma de atacar los teclados. Se descubre orquestación en el fondo y la participación de un solemne piano. Nuevamente hay letra y la unión de voz e instrumentos me quiere recordar en su estructuración al grupo RARE BIRD, nada descabellado teniendo en cuenta que canta Steve Gould, vocalista de aquellos. Una composición que para ser la que da título al álbum no me parece estar a la altura, con una sección final que se queda coja (March and sunset)

Country dance, es otro de esos temas clásicos que podrían pertenecer a su antigua banda, muy agitado con los solos caracoleantes de un teclado imprevisible. Saltos en la rítmica y en la melodía con un destacado trabajo de Reeves al bajo, que en un momento dado se pone en primera fila como hizo algunas veces en Greenslade, y lo mismo podemos decir de Phillips, demostrando la vieja complicidad existente entre los tres músicos. Otra de sus mejores del disco.


Se cierra el vinilo en paz a través de la obvia Finale, un viaje sonoro o al menos eso es lo que me transmite. Sorprende al escuchar flauta, la de Martin Ford, que no se había manifestado hasta ahora, otro de los múltiples colaboradores que abre paso y enmudece con la entrada del mellotrón de Dave. Posiblemente la composición que encierra la faceta más jazzy de todas. Otra gran melodía a cargo de los teclados y que se subdivide entrando en un pasaje oscuro en una segunda parte ocupado por violines y cellos que nos trasladan a otro sonido, a una atmósfera inconfundible para la ELO.

Buen disco, para todos los que amen sus trabajos anteriores, no van a quedar defraudados, pero ojo, no vayáis mucho más allá buscando su sello. Como decía el doctor Zaius en la película de 1968 “El planeta de los simios”: tal vez no le guste lo que vaya a encontrar más allá…..






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