"Años después me daría cuenta de que yo vivía en un estado de rabia psicológica que hubiera precisado de cierta orientación, probablemente de tratamiento. Pero aquella rabia también parecía conectada con algo importante. A menudo sentía que como artista intérprete estaba infravalorado, que mis actuaciones, por encabronadas que se antojaran, se interpretaban mal. Yo quería ser serio en lo que hacía y quería que mi trabajo -incluido el destrozo de guitarras en vivo- se viera como parte de un apasionado compromiso con un estilo escénico en evolución."
"La imagen que presentaban estos chicos era más semejante a las antiguas visiones del Cabaret francés de principios de siglo que a otra cosa de mayor contemporaneidad, incluso se apreciaban detalles decadentes y muy cercanos a ciertos ambientes vividos en lugares como Berlín en otras épocas. Se creó una especie de atmósfera en la que los adolescentes de las nuevas generaciones pudieran respirar a gusto y que indujera a la gente a buscar nuevos sentidos en su forma de comportarse y vestirse públicamente."
En
los años 60 la juventud de una España que salía adelante con los
polos de desarrollo instaurados por el gobierno de Franco, vivía sus
momentos de ocio, sus guateques y sus fines de semana entre discos de
Los Brincos,
Los Bravos o
Formula V,
como máximos exponentes de la música Rock de puertas para adentro.
Con canciones alegres de letras tiernas, blancas e ingenuas seducían
al público más joven haciéndoles soñar con mundos en los que el
amor, la amistad y la felicidad eran protagonistas absolutos, la
censura no dejaba pie a nada que fuera en contra y si querías
continuar en el oficio había que pagar un precio.
A
finales de la década el universo musical está desatado, floreciendo
movimientos y bandas por doquier, algo que por muy aislados que
estuviéramos en España no puede pasar por alto para todos aquellos
que se mueven en esa órbita. Los
Brincos,
cuyo mayor referente son The Beatles,
como les sucedía a muchos otros, están influenciados y volcados a
cada nuevo paso que dan los británicos. Los ecos de Revolver
y
Sargeant
Pepper…..son
tan fuertes y tienen tal repercusión en la escena Rock que no pueden
pasar inadvertidos tampoco aquí, justo en una coyuntura social
aliviada por un cambio de dirección que permite más aperturismo,
los tiempos están cambiando y las arcas crecen gracias a la
afluencia del turismo, la gallina de los huevos de oro.
Así
pues Los Brincos, tal como indican en el interior de la carpeta del
disco, creen que hay que pasar página y evolucionar, no quieren
encasillarse y necesitan un salto estilístico. Influidos por el
movimiento progresivo que está en plena incandescencia, aunque ellos
niegan estar adscritos a ningún estilo, van a crear el primer disco
conceptual nacional basado en las debilidades humanas que ellos
mencionan como Mundo, demonio y carne. Cantarán en la mayoría de
las ocasiones en español, pero también lo hacen en inglés, con la
idea de no cerrarse las puertas a Europa.
Tras
salir de la formación Juan y Junior se produce un cambio
estilístico, siendo sustituidos por Vicente
Martínez
y Ricky Morales.
Se unen también Oscar Lazprilla
a los teclados, multinstrumentista colombiano y otro hermano Morales,
Miguela
la guitarra, la alteración del equipo es profunda. El álbum se
grabará en Wessex
Sound,
Londres, un intento más de que la atmósfera inglesa les inspire
para producir ese cambio que buscan. Una ventaja era que todos ellos
componían en mayor o menor grado, llevándose a las islas al
conocido director Augusto Alguerópara
ayudar en las tareas compositivas, producción y arreglos. No están
dispuestos a crear un producto del montón, buscan la innovación y
la calidad.
Grabado
el álbum, el material es bueno, más que bueno, pero la repercusión
no es la deseada. La crítica arremete con ellos, el público
seguidor no está preparado, no entienden la nueva concepción
musical que no tiene nada que ver con lo publicado con anterioridad,
es decir canciones sencillas, alegres y entrañables. La sociedad
española no tiene los oídos educados para estas nuevas
experiencias, demasiado aislamiento. Eso hace que la mayoría de la
espalda a este nuevo disco. Y algo muy importante, el sello
discográfico que los promociona tampoco ve con buenos ojos la
novedad. Todavía los viejos arquetipos rancios que se mantienen en
las posiciones de poder siguen en la tónica de otros tiempos, no
están dispuestos a tolerar ciertas letras y tampoco composiciones
alejadas de los cánones habituales de la industria musical española.
Como
resultado de todo lo expuesto es un fracaso total, nadie ha entendido
la mutación. Les obligarán a introducir ciertas composiciones que
en un principio habían descartado y a su vez, desechar otras que
pretendían incluir para que la obra sean moderadamente distribuida.
La discográfica no encuentra un éxito para promocionar y tampoco
estará de acuerdo con la foto de portada (los músicos desnudos de
cintura para arriba), una propuesta de art-work
muy moderna en ese contexto,
que luego en reediciones posteriores será recuperada.
Comienza
con la homónima Mundo demonio y carne surgiendo de las
profundidades con un sonido muy progresivo, el ejemplo perfecto de lo
que pretenden mostrar con sus nuevos aires de vanguardia,
introduciendo efectos y elementos propios del estilo. Además es
cantado en inglés y la subdividen en varias partes bien conectadas,
consiguiendo con ello que la atención no se disperse y que el oyente
no caiga en tediosas fases. La experimentación es un hecho patente
en ella con la búsqueda de ambientes diferentes y cambios de fondo.
Tal vez influencias de la banda anglosajona MOODY BLUES se
quieren dejar entrever en la forma de estructurar el tema. Una de las
secciones aporta sonidos hindúes, algo también típico en muchas
bandas posiblemente por esa moda de los viajes fugaces a India
realizados por los grandes. Por supuesto el Mellotrón, instrumento
progresivo por excelencia aparece también aunque de forma tímida,
juegos vocales, aportación de flauta en las partes más melódicas y
para el final un efecto de sonido, algo clásico entre las bandas
progresivas.
Le
sigue Vive la realidad, una pieza que no tiene nada que
ver con lo anterior. Es muy probable que fuera una de esas
composiciones desechadas en un primer momento y que la discográfica
rescató. Una melodía simple y seguramente del gusto del público
que les seguía hasta entonces. Unas guitarras de acordes alegres
conjuntadas con una voz respondida por el coro en formato breve. A
continuación Hermano Ismael es una pieza de aires muy
“políticamente correctos” en su letra, ya se sabe, cosas de
entonces. Construida con una bella guitarra acústica es adornada con
pequeños punteos de la eléctrica, la voz y los coros muy melódicos
consiguen que sea resultona pero alejada de patrones
innovadores. Cerrará la cara Esa mujer, una pieza
interesante de carácter melancólico con una guitarra que parece
hablar. Nos habla de una relación basada en una diferencia de edad
de los amantes (la censura lo dejó pasar). Tiene dos partes bien
diferenciadas, la primera en la que se cuenta la historia hilada por
la magnífica guitarra y una segunda que explota en un final épico
conducido por arreglos de la orquesta en bucle donde destacan los
violines de aire muy trágico.
Arranca
el lado B con Jenny, la genio que podría haber servido
de hit en las emisoras. Una canción muy festiva dirigida por una
guitarra con algo de rebeldía, una singularidad en este disco. Tiene
cierto gancho con una mezcla de accesibilidad y rock atractivo y un
estribillo que repiten una y otra vez. La coda es muy interesante ya
que se produce un instante instrumental con un piano desatado y
fantástico hasta el final. El siguiente corte se puede decir que era
un problema que sigue estando vigente hoy. Enmancipación
habla de eso, de la necesidad de construir tu propio camino, y para
ello es necesario vivir tu propia vida sin depender de nadie.
Elaborada con un órgano y una guitarra de pedal principalmente
consiguen una textura interesante e innovadora que se va volviendo
más compleja desembocando en un solo de teclas ácidas que nos
arrastra a un desenlace de barridos barrocos.
Nuevamente
la guitarra nos introduce en una balada en la que conviven la
guitarra clásica y un sereno mellotrón de tapiz. En Carmen
una vez más el amor es el centro de la letra a través de una
melodía muy atractiva. Breve y deliciosa construida sobre acordes
sencillos pero elegidos con maestría. Otra el espíritu de Moody
blues flota en el ambiente. Butterfly resulta ser
una canción alegre y con gancho sobre todo por su pegadizo
estribillo. Su letra como la mayoría de las composiciones es muy
blanca e ingenua. Trabajada principalmente sobre el órgano tiene
cierto ramalazo de psicodelia si quieres….pero muy accesible toda
ella, podría haberse creado en su época anterior.
El
círculo se cierra con Kama-Sutra, el título ya nos
inclina a pensar que vamos a volver a experimentar ambientes de
incienso y sítares….. y no te equivocas. Es la secuela de su
homónimo, un instrumental dotado de percusiones, cuerdas y mellotrón
que nos sumerge absolutamente en los ambientes mencionados.
Reminiscencias de otros sonidos escuchados a través de grupos de la
corriente Komische musik abanderados por CAN, AMON
DUUL, POPOL VUH etc, donde bullía la experimentación y sobre
todo la improvisación como una constante, de manera que las piezas
podían alargarse hasta límites inesperados, más todavía en los
directos. La canción se mantiene en esos términos desvariando en la
melodía con disonancias conforme pasa el tiempo dejando que el
mellotrón se vaya haciendo cada vez más fuerte y de carácter
progresivo en su final.
No
se hizo justicia con el álbum, la decepción que vino tras su
publicación provocó que la banda diera por terminado su periplo
como tales. Fernando Arbex, un visionario, rápidamente
se repuso y volvió a triunfar por otros senderos musicales. Es
cierto que eran unos novatos en el estilo, pero la base era excelente
y seguramente con el tiempo habría dado sus frutos. Pero habían
nacido en el país equivocado.
"En la primera semana de septiembre de 1969, John le había dicho a Paul que quería su canción, una apología sobre la heroína, Cold Turkey, como nuevo single de los Beatles. McCartney le contestó que eso era imposible.
Lennon decidió que la negativa de Paul fuera el punto final, el torpedo que hundiría para siempre a los Beatles." John le contestó a Paul con ira en los ojos. Le aseguró que eso significaba el final de su relación con los Beatles. Así que el 28 de septiembre de 1969 grabó con Eric Clapton a la guitarra, Klaus Voorman al bajo y Ringo Starr en la batería la famosa Cold Turkey que no fue ningún éxito.
Pero fue la primera canción que no estaba firmada como Lennon-McCartney. Solo como John Lennon. No era el primer single de la Plastic Ono Band. Anteriormente había aparecido Give Peace a Chance, pero John, esa vez, firmó la canción como Lennon-McCartney."
(El Sargento Pepper nunca estuvo allí. Julián Ruíz)