viernes, 10 de abril de 2026

BRINCOS – Mundo demonio y carne (1970)

 

Miguel Morales……...………Guitarra y voz

Oscar Lasprilla……...……..Guitarra y teclados

Vicente Martínez….….....Guitarra

Manuel Gonzalez…...…...Bajo

Ricky Morales……………....Guitarra y voz

Fernando Arbex…….……..Batería y voz


1ª Cara:

- Mundo demonio y carne

- Vive la realidad

- Hermano Ismael

- Esa mujer


2ª Cara:

- Jenny, la genio

- Enmancipación

- Carmen

- Butterfly

- Kama-Sutra


En los años 60 la juventud de una España que salía adelante con los polos de desarrollo instaurados por el gobierno de Franco, vivía sus momentos de ocio, sus guateques y sus fines de semana entre discos de Los Brincos, Los Bravos o Formula V, como máximos exponentes de la música Rock de puertas para adentro. Con canciones alegres de letras tiernas, blancas e ingenuas seducían al público más joven haciéndoles soñar con mundos en los que el amor, la amistad y la felicidad eran protagonistas absolutos, la censura no dejaba pie a nada que fuera en contra y si querías continuar en el oficio había que pagar un precio.

A finales de la década el universo musical está desatado, floreciendo movimientos y bandas por doquier, algo que por muy aislados que estuviéramos en España no puede pasar por alto para todos aquellos que se mueven en esa órbita. Los Brincos, cuyo mayor referente son The Beatles, como les sucedía a muchos otros, están influenciados y volcados a cada nuevo paso que dan los británicos. Los ecos de Revolver y Sargeant Pepper…..son tan fuertes y tienen tal repercusión en la escena Rock que no pueden pasar inadvertidos tampoco aquí, justo en una coyuntura social aliviada por un cambio de dirección que permite más aperturismo, los tiempos están cambiando y las arcas crecen gracias a la afluencia del turismo, la gallina de los huevos de oro.

Así pues Los Brincos, tal como indican en el interior de la carpeta del disco, creen que hay que pasar página y evolucionar, no quieren encasillarse y necesitan un salto estilístico. Influidos por el movimiento progresivo que está en plena incandescencia, aunque ellos niegan estar adscritos a ningún estilo, van a crear el primer disco conceptual nacional basado en las debilidades humanas que ellos mencionan como Mundo, demonio y carne. Cantarán en la mayoría de las ocasiones en español, pero también lo hacen en inglés, con la idea de no cerrarse las puertas a Europa.

Tras salir de la formación Juan y Junior se produce un cambio estilístico, siendo sustituidos por Vicente Martínez y Ricky Morales. Se unen también Oscar Lazprilla a los teclados, multinstrumentista colombiano y otro hermano Morales, Miguel a la guitarra, la alteración del equipo es profunda. El álbum se grabará en Wessex Sound, Londres, un intento más de que la atmósfera inglesa les inspire para producir ese cambio que buscan. Una ventaja era que todos ellos componían en mayor o menor grado, llevándose a las islas al conocido director Augusto Algueró para ayudar en las tareas compositivas, producción y arreglos. No están dispuestos a crear un producto del montón, buscan la innovación y la calidad.

Grabado el álbum, el material es bueno, más que bueno, pero la repercusión no es la deseada. La crítica arremete con ellos, el público seguidor no está preparado, no entienden la nueva concepción musical que no tiene nada que ver con lo publicado con anterioridad, es decir canciones sencillas, alegres y entrañables. La sociedad española no tiene los oídos educados para estas nuevas experiencias, demasiado aislamiento. Eso hace que la mayoría de la espalda a este nuevo disco. Y algo muy importante, el sello discográfico que los promociona tampoco ve con buenos ojos la novedad. Todavía los viejos arquetipos rancios que se mantienen en las posiciones de poder siguen en la tónica de otros tiempos, no están dispuestos a tolerar ciertas letras y tampoco composiciones alejadas de los cánones habituales de la industria musical española.

Como resultado de todo lo expuesto es un fracaso total, nadie ha entendido la mutación. Les obligarán a introducir ciertas composiciones que en un principio habían descartado y a su vez, desechar otras que pretendían incluir para que la obra sean moderadamente distribuida. La discográfica no encuentra un éxito para promocionar y tampoco estará de acuerdo con la foto de portada (los músicos desnudos de cintura para arriba), una propuesta de art-work muy moderna en ese contexto, que luego en reediciones posteriores será recuperada.

Comienza con la homónima Mundo demonio y carne surgiendo de las profundidades con un sonido muy progresivo, el ejemplo perfecto de lo que pretenden mostrar con sus nuevos aires de vanguardia, introduciendo efectos y elementos propios del estilo. Además es cantado en inglés y la subdividen en varias partes bien conectadas, consiguiendo con ello que la atención no se disperse y que el oyente no caiga en tediosas fases. La experimentación es un hecho patente en ella con la búsqueda de ambientes diferentes y cambios de fondo. Tal vez influencias de la banda anglosajona MOODY BLUES se quieren dejar entrever en la forma de estructurar el tema. Una de las secciones aporta sonidos hindúes, algo también típico en muchas bandas posiblemente por esa moda de los viajes fugaces a India realizados por los grandes. Por supuesto el Mellotrón, instrumento progresivo por excelencia aparece también aunque de forma tímida, juegos vocales, aportación de flauta en las partes más melódicas y para el final un efecto de sonido, algo clásico entre las bandas progresivas.

Le sigue Vive la realidad, una pieza que no tiene nada que ver con lo anterior. Es muy probable que fuera una de esas composiciones desechadas en un primer momento y que la discográfica rescató. Una melodía simple y seguramente del gusto del público que les seguía hasta entonces. Unas guitarras de acordes alegres conjuntadas con una voz respondida por el coro en formato breve. A continuación Hermano Ismael es una pieza de aires muy “políticamente correctos” en su letra, ya se sabe, cosas de entonces. Construida con una bella guitarra acústica es adornada con pequeños punteos de la eléctrica, la voz y los coros muy melódicos consiguen que sea resultona pero alejada de patrones innovadores. Cerrará la cara Esa mujer, una pieza interesante de carácter melancólico con una guitarra que parece hablar. Nos habla de una relación basada en una diferencia de edad de los amantes (la censura lo dejó pasar). Tiene dos partes bien diferenciadas, la primera en la que se cuenta la historia hilada por la magnífica guitarra y una segunda que explota en un final épico conducido por arreglos de la orquesta en bucle donde destacan los violines de aire muy trágico.

Arranca el lado B con Jenny, la genio que podría haber servido de hit en las emisoras. Una canción muy festiva dirigida por una guitarra con algo de rebeldía, una singularidad en este disco. Tiene cierto gancho con una mezcla de accesibilidad y rock atractivo y un estribillo que repiten una y otra vez. La coda es muy interesante ya que se produce un instante instrumental con un piano desatado y fantástico hasta el final. El siguiente corte se puede decir que era un problema que sigue estando vigente hoy. Enmancipación habla de eso, de la necesidad de construir tu propio camino, y para ello es necesario vivir tu propia vida sin depender de nadie. Elaborada con un órgano y una guitarra de pedal principalmente consiguen una textura interesante e innovadora que se va volviendo más compleja desembocando en un solo de teclas ácidas que nos arrastra a un desenlace de barridos barrocos.

Nuevamente la guitarra nos introduce en una balada en la que conviven la guitarra clásica y un sereno mellotrón de tapiz. En Carmen una vez más el amor es el centro de la letra a través de una melodía muy atractiva. Breve y deliciosa construida sobre acordes sencillos pero elegidos con maestría. Otra el espíritu de Moody blues flota en el ambiente. Butterfly resulta ser una canción alegre y con gancho sobre todo por su pegadizo estribillo. Su letra como la mayoría de las composiciones es muy blanca e ingenua. Trabajada principalmente sobre el órgano tiene cierto ramalazo de psicodelia si quieres….pero muy accesible toda ella, podría haberse creado en su época anterior.

El círculo se cierra con Kama-Sutra, el título ya nos inclina a pensar que vamos a volver a experimentar ambientes de incienso y sítares….. y no te equivocas. Es la secuela de su homónimo, un instrumental dotado de percusiones, cuerdas y mellotrón que nos sumerge absolutamente en los ambientes mencionados. Reminiscencias de otros sonidos escuchados a través de grupos de la corriente Komische musik abanderados por CAN, AMON DUUL, POPOL VUH etc, donde bullía la experimentación y sobre todo la improvisación como una constante, de manera que las piezas podían alargarse hasta límites inesperados, más todavía en los directos. La canción se mantiene en esos términos desvariando en la melodía con disonancias conforme pasa el tiempo dejando que el mellotrón se vaya haciendo cada vez más fuerte y de carácter progresivo en su final.

No se hizo justicia con el álbum, la decepción que vino tras su publicación provocó que la banda diera por terminado su periplo como tales. Fernando Arbex, un visionario, rápidamente se repuso y volvió a triunfar por otros senderos musicales. Es cierto que eran unos novatos en el estilo, pero la base era excelente y seguramente con el tiempo habría dado sus frutos. Pero habían nacido en el país equivocado.





viernes, 27 de marzo de 2026

El finiquito de The Beatles


 "En la primera semana de septiembre de 1969, John le había dicho a Paul que quería su canción, una apología sobre la heroína, Cold Turkey, como nuevo single de los Beatles. McCartney le contestó que eso era imposible.

 

Lennon decidió que la negativa de Paul fuera el punto final, el torpedo que hundiría para siempre a los Beatles." John  le contestó a Paul con ira en los ojos. Le aseguró que eso significaba el final de su relación con los Beatles. Así que el 28 de septiembre de 1969 grabó con Eric Clapton a la guitarra, Klaus Voorman al bajo y Ringo Starr en la batería la famosa Cold Turkey que no fue ningún éxito.

 

Pero fue la primera canción que no estaba firmada como Lennon-McCartney. Solo como John Lennon. No era el primer single de la Plastic Ono Band. Anteriormente había aparecido Give Peace a Chance, pero John, esa vez, firmó la canción como Lennon-McCartney."

                                                          (El Sargento Pepper nunca estuvo allí. Julián Ruíz) 





El viejo neoprogresivo

 


"En 1985, la primera oleda del neoprogresivo británico ya llevaba un cierto tiempo dándose a conocer. Galahad surgieron justo a mitad de la década, pero como ellos mismos han reconocido, montaron el grupo más por diversión que con vistas a algo serio, trabajando un poco de material propio pero dándole cancha a versiones de dinosaurios consagrados como Genesis, Rush, Led Zeppelin o Focus.

 


Un tiempo, desde el 85 hasta el cambio de década, en que fueron perfeccionando su estilo y que les llevó a darse cuenta de que estaban alcanzando un gran nivel como grupo y que tal vez era llegada la hora de ponerse a escribir material propio y construir una carrera solvente."

                                                         (Rock progresivo. Eloy Pérez Ladaga) 




viernes, 20 de marzo de 2026

STEVE MILLER BAND – The joker (1973)

 


Steve Miller……...……….Voz principal, guitarras y armónica

Gerald Johnson……...….Bajo

John King……………….....Batería

Dick Thompson…...…...Órgano y clavinet


1ª Cara:

- Sugar babe

- Mary Lou

- Shu ba da du ma ma ma ma

- Your cash ain’t nothin’ but trash

2ª Cara:

- The joker

- The lovin’ cup

- Come on in my kitchen

- Evil

- Something to believe in


Este gran guitarrista americano hasta las cachas, tuvo la suerte de nacer en una familia donde la música estaba presente a todas horas, concretamente el jazz puesto que los padres se dedicaban a él. Aprendió a tocar la guitarra con pocos años gracias a Les Paul, un amigo de la familia que los visitaba con mucha frecuencia. Con sus dotes alentó a Steve y el éxito que vendrá en el futuro se lo debe a él. En el colegio fundará su primera banda The Marksmen, allí conocerá a Bob Scaggs, futuro miembro de la Steve Miller Band, al que enseña acordes para que aprenda la guitarra y pueda ingresar en su grupo. Después en la Universidad formaría The Ardells acompañado de Scaggs. Se gradúa y hace un viaje relámpago a Dinamarca, regresa a EEUU y aterriza en Chicago, ciudad de Blues. Conoce su escena y trabaja con Paul Butterfield y grandes Bluesmans como Muddy Waters, Howlin’ Wolf y Buddy Guy.


Propiciado por el ambiente formará una nueva agrupación, la Goldberg Miller Blues Band junto a Barry Goldberg y le convence para tocar en clubes de Chicago, incluso llegará a coincidir con el mismísimo Chuck Berry. Es la primera vez que firma un contrato con una discográfica, aunque solo grabará un sencillo con ese nombre. Con su recorrido por todos los garitos de la ciudad consigue hacerse una idea del estado del blues en la city, sintiéndose decepcionado con lo que va encontrando y tomando la decisión de marcharse a Texas donde no será admitido en la Universidad de Austin.



San Francisco será su siguiente parada, allí queda gratamente sorprendido por el sonido blues que se respira. Accede a un concierto de la Butterfield Blues Band y Jefferson Airplane y rápidamente empieza a darle vueltas a la cabeza, tiene nuevas ideas y su primer paso es crear el proyecto. Es 1967 y será la primera vez que se oiga hablar de la Steve Miller blues band, una formación más a sus espaldas, la definitiva, aunque más tarde se abrevia el nombre dejándolo en Steve Miller Band cuyo sonido está arraigado en el blues psicodélico, estilo que entonces abrazaba toda la costa oeste. Además participan en el Monterey Pop Festival, buen escaparate, obteniendo cada vez mejores posiciones en las listas con aumento del números de acólitos.


Después de sus 5 primeros álbumes rezumando psicodelia y blues con canciones muy logradas e interesantes, parece que por fin empiezan a despuntar y su nombre se escucha en foros y emisoras de radio, consiguiendo hacerse respetar por el público en ambientes musicales del momento. En 1971 Steve sufre un accidente de coche, se rompe el cuello y se queda en dique seco durante muchos meses para recuperarse, justo en el peor momento, cuando iban a iniciar una gira por Europa.


Las vicisitudes no detienen a la Steve Miller Band, y siguen editando discos. Ya recuperado de las lesiones Steve vuelve con nuevos bríos y nuevas ideas, llegamos al 8º disco de su carrera, The Joker. Tras su publicación los medios de comunicación coinciden en que este disco supone un punto de inflexión en la carrera de la banda. El Rock se hace más enérgico y rápido respecto a los anteriores, pero las raíces se mantienen y el blues sigue dirigiendo la nave, aunque con nuevos matices y…...ah! no olvidemos que Steve ya no es un novato en la producción. Supondrá todo un éxito en el país alcanzando el puesto n.º 2 de las listas más importantes, se convierte en platino y traspasa fronteras.


Fiel a sus raíces es un hombre al que el pasado le pesa musicalmente y todo lo que vivió y aprendió forja su estilo, y no es otro que el blues en estilo muy puro. Es algo irremediable y trasciende en todo lo que hace. Así cuando comenzamos la escucha Sugar babe entrá directo con una guitarra arraigada en el sur y medio oeste americano, el bajo es una máquina rápida e insistente convirtiendo a la canción en vital y pulsante, la caja de la batería arrecia, el estribillo homónimo resulta machacón y nos lo clava en el oído. Una buena canción de rock con una rica instrumentación. Le sigue Mary Lou, una breve pieza desenfadada y resultona que no llega a los 3 minutos y que gira nuevamente en torno al título, ligera, sencilla, donde la voz tiene el protagonismo y está vestida con un teclado simple y “picoteante”. No se trata de una composición creada, es una versión de Ronnie Hawkins.

Shu ba da du ma ma ma ma es mi composición favorita del disco, muestra dinamismo y diversidad, además contiene un fantástico interludio instrumental creciente y decreciente en su interior y también el solo más duro por parte de Steve a la guitarra, pero majestuoso demostrando su dominio de las cuerdas y donde se intuye pasarlo muy bien. Ya se inicia con una bonita guitarra y un órgano muy blues y nos torpedea con el graciosos título en el estribillo atravesando diversos paisajes musicales a con un ritmo de batería excelente, un mix a nota y contranota. Cierra este lado Your cash ain’t nothin’ but trash donde escuchamos a Steve hablar con sobrealiento antes del 1,2,3,4 y empezamos. Otra versión de Charles Calhoun que comienza con percusiones y por un momento parece que estemos ante una pieza mestiza, pero no, es un rock and roll muy heterogéneo directo y sencillo, construido con la guitarra a pedal y unos zarpazos de clavinet a cargo de Thompson

Al otro lado nos espera el hit que les hizo saltar los peldaños de las listas de 3 en 3. Dando título al álbum the joker es un tema que cala desde el primer momento. La magia reside en la frase de bajo que se repite una y otra vez, magnífica. A eso le sumamos la guitarra acústica de Steve. Deliciosa, le da un toque folk auténtico y cercano situado en el estribillo, que por cierto es muy acertado y engancha. Una graciosa guitarra de pedal se encarga de separar las subpartes de esta breve pieza.


De pronto parece que estamos en otro ambiente, otro disco, suena diferente. El blues más enraizado ha aterrizado. The lovin’ cup es una alabanza al puro sonido americano proveniente de los bluesmans de toda la vida, en él Steve se atreve con la armónica y trabaja la voz para ponerse a la altura de las circunstancias, porque hay que decir que la voz de este hombre es plástica y se adapta a todos los terrenos que pisa. Sonido inherente a las vastas llanuras sureñas del pasado siglo. Igualmente Come on in my kitchen es otra composición que parece fuera del disco, de ambientación blues, intensa pero tocada en vivo a capela prácticamente, acompañado solo de su guitarra acústica y demostrando la capacidad mutante de su voz. Final en seco, aplausos y sin descanso ingresamos en Evil, nuevo blues profundo en el estilo pero acompañado de la banda, a un ritmo muy lento, como antaño. El órgano teje una pantalla bajo la voz que suena potente y sumergida en el estilo y la guitarra llora en sus incursiones blues.

El último tema Something to believe in es una balada ya en estudio con guitarras folk brindando un sonido acogedor y tierno, enriquecido con algunos matices blues y que transmite buenas sensaciones, algo así como “home sweet home”.

Para alguien que no esté iniciado en este grupo, creo que es un trabajo excepcional con el que empezar, reúne de todo un poco a medio camino entre blues y rock. Después, ya con una idea puedes elegir, pero si vas hacia delante, debes saber que en los años 80 las cosas ya no serían igual, como en infinitud de casos.







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