domingo, 15 de febrero de 2026

LIGHT – The story of Moses (1972)

 


Adri Vergeer……………...……..Piano y órgano, Celeste, mellotrón, sintetizadores, voz

Gerard Steenbergen….……….Guitarra acústica

Joop Slootjes………….….……..Bajo

Hans de Bruin..……………..….Saxo y flauta

Sjaco van der Spel.………....Batería y voz

Colaboradores:

Guus Willemse………………………………....Bajo

Hans Hollestelle…………………….………...Guitarra eléctrica

Marian Schatteleyn y Robbie Dale…...Voces


1ª Cara:

- The water

- The blackberry bushes


2ª Cara:

- White turns into black

- The nuisances

- The desert

- The red sea


Vamos con una de rock cristiano!………..Nooooooo……...no se trata de eso!…… pero si es cierto que es una obra conceptual basada en el episodio bíblico de la salida del pueblo de Israel de Egipto, conducido por el enviado de Dios, Moisés, que los libera de las garras del Faraón, tras una dura tarea a base de plagas, llevándolos por el desierto hacia la tierra prometida. Este es el único disco que dejó esta banda como evidencia de su corta existencia. Surgidos en Países Bajos en los 60, en la ciudad de Gouda (buen queso), se empapan en un primer momento de todos los grupos más sobresalientes que les circundan, allí en su país. EKSEPTION y FOCUS llaman poderosamente su atención pero no son lo únicos, podemos añadir formaciones menos conocidas para los no-adeptos………...BRAINBOX, y ya fuera de sus fronteras CRESSIDA, PROCOL HARUM, etc.




Es difícil encontrar algo de información sobre este fugaz proyecto, tal vez lo más extenso que he podido verificar está en la trasera del la carpeta que alberga el vinilo. Parece ser que en primera instancia se llamaban “Light Formation” y finalmente el nombre se redujo a la primera, coincidiendo con la incorporación al grueso de Hans de Bruin que se ocupará de los instrumentos de viento, y poco más se puede añadir. Ninguna averiguación del porqué de su desaparición.

La historia dividida en 6 piezas, mantiene en la primera cara las más extensas que se reducen a dos. Es una obra que bien podemos llamar sinfónica, puesto que se asemeja a una versión moderna de lo que podría ser un concierto para órgano, puesto que a golpe de este instrumento se construye la mayoría del disco. Predominante de principio a fin junto a actuaciones menores de otros teclados de diversa índole que combina, se puede decir que se lleva todo el protagonismo, dejando al resto de instrumentistas en segundo plano.

Se tiene mucho tiempo para analizar la música escrita en su mayor parte por Adri Vergeer como es obvio, un trabajo con muchas luces y alguna sombra. Las texturas creadas no dejan que caigamos en fases de sopor, ya que son melodías bien pertrechadas y con muchos cambios, que permiten que nuestro oído tenga que estar bastante atento a las variaciones que suscita. Pero no es fácil mantener la calidad y algunos instantes pueden hacernos bajar la guardia, más que nada porque hay que estar conectado con todos los sentidos ya que es un viaje más bien falto de energía, en el sentido de que no son temas con ritmos vivos e intensificados, una carencia que se echa de menos en más de una ocasión. Es un todo al que le hubiera venido muy bien un hit con el que el público se encendiera para quedar atrapado, un éxito que nos enganchase y que nos hiciera sentirnos más vivos…….pero no es así, estamos frente a un magno lienzo situado en un frío museo vacío, carente de vitalidad.

Composiciones muy interesantes en las que se observan tendencias e influencias de todos los colores, desde el blues, la psicodelia hasta el jazz, pasando por la vanguardia que surge en el continente a finales de los 70 así como por la música clásica y en concreto la de Johann Sebastián Bach. Incluso podríamos asociarlos con la familia Canterbury con un sonido muy aproximado en momentos a los exponentes SOFT MACHINE o CARAVAN. Se puede decir que estos chicos tuvieron bien abiertos los ojos y los oídos a todo lo que les rodeaba y lo gestionaron a su manera para construir este testimonio único y original.

La pieza con la que inicia este periplo, The water, nos pone en situación con sonido acuoso y un órgano que comienza a venir desde la lejanía. Una obertura magna y épica que resulta uno de los pasajes más inspirados albergando buenas esperanzas, con una característica intrínseca a todo el volumen que es la solemnidad que desprende el órgano en su estructura. Un sonido muy cercano a Procol Harum en creaciones en las que Mathew Fisher dejaba volar su arte. La guitarra española arpegiada que se observa cuando lo permite el teclado es deliciosa. Se subdivide y entra en una nueva fase tras una invocadora voz que repite un texto como un mantra, nos topamos con las primeras líneas cantadas en un disco mayoritariamente instrumental y después con la incorporación más patente que va a tener la guitarra eléctrica a lo largo de epopeya, conduciendo junto a las voces de la mano hasta el final.



La otra gran composición es the blackberry bushes, con arranque marcial y percusiones latinas que animan estos primeros compases, pero no pasará de ahí, la solemnidad y la sobriedad regresan a un ritmo más vivo saltando de pincelada en pincelada e internándose poco a poco en escenarios de jazz donde se acomoda durante un rato para acabar en unos desarrollos progresivos y psicodélicos calmados y de aires pastorales por la aparición de la travesera y las voces melodiosas que recuerdan a composiciones como I talk to the wind de los Crimson.

Volcamos el vinilo y aparece White turns into black con unas notas de órgano muy reconocibles, juguetean con el eterno e incontestable compás de “In a Gadda da Vida” de los IRON BUTTERFLY con pequeños matices para no levantar ampollas. Un comienzo que tiene continuidad con un ritmo entrecortado y fulgurante del órgano dando paso a la suite que vuelve a sumergirse en terrenos de jazz en los que el bajo tiene un papel estelar junto al teclado y una percusión shuffle. Tras el libre interludio vuelve a tocar suelo progresivo con aguas remansadas y pastorales que bien podrían servir de material inspirador a formaciones posteriores como CAMEL.

Sin silencios, unas sencillas filigranas del órgano nos presentan The nuisances, el siguiente corte, con alto contenido clásico en su atmósfera con bellas aportaciones del Celeste que intensifican aún más el contenido retro en un conglomerado de teclados excepcional. El órgano va a mostrar unas de las líneas más inspiradas, bajo un tapiz de partitura construida sobre escalas ascendentes y descendentes que flirtean con los clásicos.

Una voz fuerte y vehemente de pronunciación consistente abre The desert, una pieza de sonidos enigmáticos donde decae el volumen y resulta más minimalista que ninguna de las otras en su concepción, desembocando en la última parada The red shea, más corta todavía que se confecciona según patrones y escalas de la música tradicional del mundo árabe donde nos quieren dejar muy claro con voz vehemente nuevamente que Moisés ha llegado a tierras del mar Muerto.

Y este es el final, pero sorprenderá al oyente porque tras una creación de este calibre esperamos un final acorde a la grandilocuencia y la magnificencia del evento. Estamos esperando un desarrollo dentro de la épica, un remolino musical que nos eleve y nos transmita esa sensación de importancia y trascendencia del concepto que se ha traducido a lo largo de todo el acontecimiento. Pues no, al contrario es algo que parece inacabado, abrupto y frío, tal vez no sabían como finalizar, no hubo tiempo…….o bueno, creyeron que era la mejor manera.




sábado, 7 de febrero de 2026

Blind Faith: Ascensión meteórica

 "Los empresarios de este grupo, ante todo Robert Stigwood, ejercieron la más hábil maniobra de triunfo de la nueva músico pop. Sin que ningún periodista hubiera oído ni un solo sonido del nuevo conjunto. Las revistas especializadas y los periódicos se desbordaban en alabanzas hacia el nuevo conjunto.

 


Gracias a los encargos anticipados, el álbum del conjunto ya alcanzó una venta superior al millón de dólares el mismo día de ponerse a la venta. E incluso antes de que el conjunto hubiera realizado su primera actuación pública, estaba completamente vendida, por valor de un millón de dólares, la supergira por los Estados Unidos, de cuatro semanas de duración".

                                                                        (El mundo de la música Pop) 





El bueno de Bonham


 "Las chicas y la bebida iban de la mano, aunque a veces el licor era suficiente. Por aquel tiempo hubo alguna ocasión en la que dimos dos conciertos en la misma ciudad, por lo general a las 10 y a media noche. Durante la pausa entre las dos actuaciones, descorchábamos champán, a veces muchas botellas. "La priva me calma los nervios", me decía Bonzo. "Me siento mucho mejor cuando tomo una copa o dos". Pero la verdad es que se tomaba 10 o 12."

                                                                              (Led Zeppelin. Jon Brean) 

                           


viernes, 30 de enero de 2026

TOM PETTY AND THE HEARTBREAKERS – Damn the torpedoes (1979)

 


Tom Petty………………..Voz principal, guitarra rítmica, armónica

Mick Campbell………..Guitarras

Ron Blair………...……..Bajo

Benmont Tench……….Piano, órgano, armonio y coros

Stan Lynch…………....Batería y coros


1ª Cara:

- Refugee

- Here comes my girl

- Even the losers

-Shadow of a doubt

-Century city


2ª Cara:

- Don’t do me like that

- You tell me

- What are you doin’ in my life?

- Louisiana rain


Con dos discos ya publicados a sus espaldas llegó un momento en que la distribuidora ABC Records fue absorbida por MCA Records, cosa que no le gustó nada a Tom, que no admitía ser traspasado de compañía sin su consentimiento. Fue llevado a juicio por incumplimiento de contrato y éste a su vez se declaró en bancarrota para defenderse. Finalmente después de unos meses la situación bastante insostenible para el norteamericano se resolvió con la firma de un nuevo contrato con una subsidiaria de MCA llamada Backstreet Records, con la cual llegaría a grabar Dawn the torpedoes de una vez por todas, algo que le tenía en vilo. Por fin se acababa la incertidumbre y podía respirar, el álbum iba a salir adelante con un éxito como no podía imaginar. Alcanzó el puesto n.º 2 del Billboard solo por debajo de Pink Floyd y su brutal The Wall, obteniendo nada menos que un triple platino y dejando atrás a bandas reconocidas como The Knack, Cars ó Cheap Trick

Mientras en Europa el punk y la new wave estaban en la cresta de la ola, Petty, un tipo de aspecto frágil elegía su propia senda intentando ser fiel a sus ideas. Mentiría si dijera que no estuvo abierto a influencias de todo lo nuevo que procedía del viejo continente, pero siempre desde una posición consecuente con su estilo. Sus mayores maestros posiblemente fueron Bob Dylan y Neil Young, pero también admiraba a The Byrds y congeniaba muy bien con su paisano Bruce Springsteen, así como con los Stones.

Una diferencia de este disco con sus anteriores es que la temática es más intimista, con una serie de canciones que aluden a aspectos de la vida que aparecen por primera vez en sus creaciones como elemento protagonista. En tierra de nadie entre el punk la new wave y el hard rock nuestro amigo Petty supo engendrar un disco de rock and roll con todos los ingredientes para triunfar en el escenario existente. Una serie de temas directos en su proyección con genialidad en los ritmos propuestos, como buen guitarra rítmica que es el rubio de mirada caída. Consigue congeniar la fuerza y rebeldía del rock con la comercialidad justa para hacer que la música sea atractiva y pegadiza a la vez con estribillos que se suceden y se adhieren a nuestra memoria sin remisión.

El sonido de las canciones es brillante y la melodía limpia y bien arropada, un soplo de aire fresco, con una sobria producción en la que destacan los arreglos que van entrando muy sutiles, sencillos pero efectivos. En mi opinión tal vez un lado está más compensado que el otro en cuanto a calidad de los cortes, aunque no se puede desechar ninguno, no hay tema malo ni de relleno. El punto más duro lo pone la guitarra de Campbell, pero siempre son solos muy controlados y de duración contenida de manera que no arrastren demasiado el sonido hacia la crudeza del Hard.

En su primer tema Refugees podemos detectar en su voz una cadencia descendente que recuerda a Dylan nada más empezar y donde marca el ritmo con firmeza engrandecido por los teclados. Una pieza elegante que engancha desde su inicio donde Petty como en muchas otras ocasiones más adelante se siente libre y desahogado en su expresión. Pero es que luego llega Here comes my girl, otra maravilla, mejor incluso diría yo con unos rasgueos en las cuerdas y un juego de dedos en el estribillo que resultan deliciosos y que son el ritmo estrella de aquí en adelante. Una pieza épica que es capaz de transmitirnos la inquietud del cantante con una voz muy expresiva acorde a la circunstancia, llegando al final la instrumentación se eleva y resulta un bonito broche final.


Con un comienzo catártico arranca otra gran composición llamada Even the losers dedicada a todos aquellos anti-héroes que vagan por el mundo. El ritmo es marcado nuevamente con rabia y firmeza a través de la guitarra de Tom, pero los teclados de Tench y la guitarra de Campbell cargan con fuerza generando un grueso muro sonoro bastante incendiario dando como resultado un rock muy vivo, enérgico y pegadizo que hacer reverdecer de nuevo el buen espíritu del Rock. Descubrid los arreglos que introduce Tench con su órgano, son pura delicia.

Shadow of a doubt es otro pulso de energía con un ritmo muy marcado donde no baja la guardia y donde resultan muy curiosas las percusiones iniciales. Las guitarras arrecian al frente, los teclados quedan en segundo plano de manera que el rock se hace más crudo donde pueden tener cabida influencias de sonidos provenientes de Europa o de su colega Springsteen. Con Century city pone punto y seguido en el álbum, un rock rabioso de estructura clásica que recupera el alma inconformista del estilo y donde escuchamos desafinar la guitarra de Campbell, una versión del sonido propiedad privada del señor Neil Young.

Pegadizo de principio a fin es Don’t do me like that, abre un paréntesis con un sonido enraizado en la new wave, posee un ritmo juvenil con los teclados como base de operaciones, sencillo engancha rápidamente, breve e intenso. Podría servir de single para las radio fórmulas. You tell me parece seguir la senda del corte anterior también con un estilo que alberga componentes de la new wave. Menos enérgico que otros, muestra aspectos hard e introduce el sonido de slide guitar como novedad.

What are you doin’ in my life? contiene una atmósfera que profundiza en la música americana con más claridad. La slide guitar vuelve a hacer su aparición con una actuación que flirtea con los orígenes de la música popular de ese país y el insistente picado del piano pone el punto de blues. El viaje por la tierra media estadounidense termina con Louisiana Rain, otra pieza que tiene un extraño comienzo, algo que resulta anecdótico en este disco, puesto que lo hacer en varias canciones. De nuevo el aire americano nos invade con una atmósfera de rock originario, donde coinciden guitarra slide y armónica para poner melodía a una canción nostálgica de tintes algo tristes, una balada donde Petty se siente cómodo pero a su vez nos revela sentimientos que alberga, todo a través de un filtro impregnado por detalles de la música de Neil Young.

Se trata de un disco muy homogéneo realizado con una frescura y sencillez que lo convierten en un trabajo que si no es atemporal, goza de una cierta facilidad para poder ser escuchado hoy en día sin que encontremos estructuras obsoletas, arcaicas o desfasadas en gran medida. Una inyección de energía que nos atrapa con sus estribillos y una instrumentación precisa y compacta.







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