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viernes, 19 de diciembre de 2025

WEED – Weed…! (1971)

 


Werner Monka…………….Guitarra

Rayner Schnelle………..Teclados

Bernd Hohmann….……..Flauta

Pete Becker…………......Batería

Reinhold Spiegelfeld…..Bajo


1ª Cara:

- Sweet morning light

- Lonely ship

- My dream


2ª Cara:

- Slowin’ down

- Before I die

- Weed


No es fácil pensar que tras esa portada en la que una señora nos invita a una ganchada de “no se sabe qué” producto del huerto y con una sonrisa de anuncio de pasta de dientes, se esconde un álbum especial considerado como una pieza de museo, dadas las circunstancias en que llegó a grabarse (Se desconoce la autoría de la fotografía). Lo cierto es que la información en el interior es parca, y eso que la reedición trae una hoja en su interior con más de lo que podía esperar. La banda alemana que llevo a cabo este trabajo, en aquel momento, pasó sin pena ni gloria a forma parte de la historia del Rock y en concreto del Krautrock. Pero con la entrada de la era de internet, como ha ocurrido en más ocasiones ha sido rescatada, apareciendo en el presente e incluso ha llegado a reeditarse en disco de vinilo, que ya es mucho.


Más de la mitad de la fugaz formación provenía de una desbandada de VIRUS, otra agrupación alemana que ya había editado plásticos. El batería Pete Becker, venía de tocar con GERMAND BONDS AND THE RATTLES de estilo garaje. Y la producción correría a cargo de Rainer Goltermann, técnico que ya tenía cierta experiencia, siendo FRUMPY como ejemplo, uno de los proyectos donde contribuyó. Lo más interesante es que en esa formación incluirán como artista invitado a Ken Hensley (URIAH HEEP) que había aceptado a causa, seguramente, de la necesidad de conseguir dinero rápido. Todo se hizo según lo pensado, y el resultado fue positivo, pero no lo fue tanto la promoción de su participación, eso supuso que el anonimato de la banda continuase siendo igual de escaso. Hensley que ya había hecho algo parecido con el grupo THE HEAD MACHINE en 1969, tras terminar se desvinculó y volvió a filas en Uriah Heep, después del breve descanso.

Ken Hensley es un músico que ha obtenido gran reconocimiento dentro del Rock, como protagonista en mayor grado de su labor en el seno de Uriah Heep y en los teclados concretamente. Tiene una forma característica de entender el instrumento que le ha proporcionado un sello único y singular. Eso es algo que está presente en los temas de WEED donde asume el liderazgo, de manera que quién conozca a los Heep, escuchando este disco rápidamente va a reconocer el estilo inconfundible de los ingleses. De hecho cuando compré este vinilo, desconocía cualquier dato del grupo, y menos todavía pensaba que el británico Hensley pudiera tomar parte en esta aventura teutona. Pero después de la primera audición me quedó muy claro, que esta banda estaba influenciada por los Heep sin duda alguna, algunos de sus temas se podían considerar material perteneciente a “Look at yourself”, el sonido es absolutamente fiel. Me quedé pasmado cuando descubrí que el mismísimo Hensley había participado en aquél insólito plan.

Analizando el contenido lo primero que se puede decir es que siendo el primer trabajo de unos músicos con un mismo origen y que por tanto se conocían, es más bien de índole heterogénea, con una similitud a otros debuts en cuanto a dispersión en los estilos de las composiciones, pero no en cuanto a compenetración y coordinación que si se percibe más profunda que en otras bandas que empiezan. Las canciones tienen denominador común la mayoría, pero es indudable que ofrecen un compendio variado en su creación. Todas ellas transitan entre el hard y el rock y no solo la influencia de Uriah Heep es monopolio, se descubren otras referencias de hard como ya mencionaré en su momento.

El inicio es pandemónico, con una suma de instrumentos sonando a la vez que realmente simula más bien el final de un tema, pero aquí es al revés. Se abre paso el Hammond grave y pesado de Hensley en Sweet morning light acompañado de una corrosiva guitarra, la cual va a ser la tónica a lo largo del disco. No solo ofrece el órgano Ken, sino que también canta. El órgano vibrante trabaja a contratiempo en rachas psicodélicas, frases que repite una y otra vez con incursiones de una guitarra cada vez más ácida y un bajo que pulsa retumbando hacia el final. Aquí nos muestra la calidad de la vibración de sus cuerdas vocales.



Lonely Ship nada tiene que ver con el brutal comienzo, presentan más sensibilidad con una pieza compuesta de guitarra acústica y voz, breve en su tiempo y con una estructura sencilla, un recurso que Hensley conoce bien, y que más adelante en su principal agrupación, los Heep se utiliza con mucho tino, realizando unas composiciones magníficas. Es todo un contraste y demostración de la heterogeneidad que respira este único valor de Weed.

El tiempo total del álbum es más corto de lo común y con My dream, cierran rápidamente la cara A, dejándonos con ganas de más. Extraño tema que comienza con el sonido de un piano como si fuera tocado en la otra punta de la habitación (¿improvisación tal vez?…..). Un sonido débil pero envolvente, como un run-run que va desgranando notas siempre con oscuridad en su estructura, con la mano del bajo constante, disertación algo extensa que llega a conectar finalmente con el ritmo de la melodía que entra abruptamente por fin a primer plano. Otro artificio de nuestro amigo Hensley dominando con el Hammond pesado funcionando en bucle con un sonido cada vez más vibrante y acompañado nuevamente de la guitarra ácida de Monka.



Se abre la otra cara con Slowin’ down, pieza de sonido rock absolutamente clásico, blues de toda la vida donde la intervención de Hensley aquí es testimonial. Los 4 tiempos de puro blues rock que podrían ser encontrados en álbumes de Fleetwood Mac, Allman Brothers, Ten years after o Yardbirds, por decir alguien. Pasamos a Before I Die y volvemos al progresivo con un trabajo que es posiblemente el más rico en instrumentación y melodía y con una nueva demostración de lo que supone Hensley, su voz y su contribución. Las texturas son muy propias de los Heep arreciando con el órgano y se puede decir que es una pieza emotiva y volcada hacia la melancolía. Goza de una segunda fase donde el ritmo cambia por completo y el hammond carga con nuevos bríos ácidos en un solo no muy extenso que pone fin.

Se guardan para el final la joya de la creación, la homónima Weed, una pieza de larga duración y fuerza donde el rock es arisco, duro, sin paliativos ni elementos que limen la aspereza del sonido. La guitarra se aclara las cuerdas durante la primera escena para sumirnos en unos riffs contundentes de la guitarra rítmica de clara influencia Zeppeliana. El corte es instrumental, por tanto la voz no contribuirá a aportar algo de armonía. Otra idea de Hensley con un ritmo machacante y embadurnado de ácido. El espíritu de Whole lotta love sobrevuela la escena y se mantiene presente, pieza que un año antes había impresionado al mundo del rock por la garra de unos aún novatos Zeppelin. Tras un descanso instrumental donde parece paralizarse todo ,vuelve la guitarra con el pedal a tope y enfurecida cargando y haciendo un solo tremendo en espiral que se acelera para acabar en un agudo paroxismo. Una muestra más de la fuerza bruta que encierra Weed.





sábado, 6 de diciembre de 2025

LA MOSCA – Npk2 (1970)

 


Raymond Gómez…….……...Guitarra

Jean Pierre Gómez…………..Guitarra

Bob Thackaway……….……...Batería

Mathias Sanvellian…………….Piano, Hammond

Ignacio M. Sequeros..……….Bajo


1ª Cara:

- Free

- Chemin de fer

- Dreamy sleeper

- Yellow flying bird


2ª Cara:

- Once upon a time

- Mademoiselle

- Warning signals


Extraño experimento que resulto ser una pieza de colección con el tiempo, y que gracias a una reedición publicada no hace mucho ha servido para hacerme con ella en vinilo y por un precio asequible, como debería ser con las reediciones. En 1970 se produjo un conjuro para que coincidiese una serie de músicos excepcionales con idea de construir un proyecto serio que al final se quedó en eso, porque apenas sirvió para publicar este LP y nada más. Un ambicioso deseo de Raymond Gomez, ex-Pekenikes que enroló a su hermano Jean Pierre un ex-No, guitarrista también, a Mathias Sanvellian un fan del incipiente prog que estaba empezando a surgir por Europa, al ex-bajista de Pekenikes Ignacio Martín Sequero y a un Tal Bob Thackway que pasaba por allí, para tocar la batería. Bob había llegado a tierras hispanas con su banda mod, pero al no fructificar la incursión inglesa, los deja e ingresa en la formación de Miguel Rios en 1968. Un puñado de músicos con mucha calidad, sobrios y experimentados que van a realizar una obra que no debería pasar inadvertida para cualquier aficionado a la música Rock.

España en aquel momento no estaba preparada para asimilar un disco como éste, demasiado avanzado para la mayoría del público, y eso paso factura hasta el punto de que terminó con ello. No se conoce que hubiese ningún tipo de promoción, divulgación, distribución y menos todavía conciertos de estos excelentes músicos. El título del disco es una muestra de su clandestinidad en aquel momento, Npk2 (Leído suena En pecados), un término que no estaba bien visto en la España pudiente rancia y clerical. Su entrada en el mercado del Rock no llegó a dejar huella alguna, era como si no existieran y sin embargo con el tiempo se ha convertido en una joya aquí, y allende los mares, y sino pregunta en Japón por ellos.

Como era de esperar después del “triunfo” obtenido, vistas las perspectivas, deciden poner fin al asunto para no crear más dolor innecesario, Ray Gómez se añade a Pop Tops, Jean Pierre y Mathias se unen a Canarios y Bob continúa con su espíritu libre grabando para otros artistas más conocidos, Grecas, Miguel Rios, Solera y en los 80 hasta con los Ñu en su magnífico Fuego, disco que reivindico desde aquí si alguien no lo ha escuchado.

La producción más que correcta es llevada a cabo por los músicos integrantes, al igual que la composición y aunque en la contraportada aparezcan firmados los temas por Pekenikes – A. Sainz, no es cierto, el ex-pekenike Alfonso Sainz intentó llevar a cabo un chantaje para quedarse con los derechos de los temas escritos, pero lo único que sucedió es que el álbum se grabó en su estudio recién creado.

Álbum lleno de madurez compositiva donde se recogen y se ven reflejadas todas las tendencias y variedad de estilos que entonces estaban apareciendo en el exterior tras una década de los 60 dominada por la British invasión. Vamos a encontrar blues, proto-prog, psicodelia, algunas incursiones características del jazz, muestras de funky y pop del que no consiguen desligarse, pop que todavía estaba de actualidad en este país y que se deja entrever todavía en las composiciones a través de melodías contagiadas todavía de cierta ingenuidad y un espíritu festivo como pilares de ese pop suave e inocente que encontramos a finales de los 60 circulando mayoritariamente en nuestras emisoras. El prog inspirado en la distopía ó comprometido socialmente, revestido de desarrollos instrumentales extensos, pesados y recursos de virtuosismo que comienza a asomar internacionalmente todavía no ha calado.

Free, es una canción inmersa en un progresivo incipiente totalmente comandado por el Hammond de Mathias, de tempo intermedio, suave y de formas bien definidas que se asemeja en la estructura a piezas de los maravillosos PROCOL HARUM, que por entonces ya llevaban trabajo a sus espaldas. Por supuesto en todas dejará huellas de solo de guitarra el magnífico Ray, aunque ciertamente está muy comedido, pero eso es algo inherente a la manera en que conforman sus temas.

La guitarra de Ray se transforma en Chemin de fer y funciona en modo funky con compañía del hammond que se pone a su altura generándose un tejido difícil de separar. Un buen groove surge de la totalidad de los músicos, con instantes de frenesí y con una guitarra que cada vez toma el protagonismo hacia el final. Es con Dreamy Sleeper donde el blues nos deja su huella, incluso la armónica lidera por momentos esta sencilla suite de aires sueltos, la guitarra se mantiene en segundo plano y la melodía se reparte entre órgano y piano. Termina la cara A girando Yellow flying bird que muestra una guitarra algo distorsionada en una pieza muy psicodélica con cambios de ritmo rotundos adquiriendo espacios de saturación en el sonido a cargo del par Hammond-guitarra, donde el órgano se muestra especialmente vibrante.

La cara B recoge posiblemente mejor material, son solo 3 temas, pero excelentes. Se pone en marcha con el más completo y más conocido en el submundo Once upon a time, un corte brutal en la interpretación guitarrística de Ray, un trabajo que demuestra la calidad y virtud de este jovencísimo músico. Ya el inicio con un magno riff nos hace presagiar que vamos a disfrutar de material más que bueno. Una composición cuajada de una producción impresionante, con gran variedad instrumental, estilística y plagada de arreglos sobre todo de piano. Un conglomerado donde podemos llegar a discernir apartados de esencia jazzistica, variaciones de ritmo, grooves y coros, una melodía dinámica apabullante que despeja toda clase de dudas sobre la enorme categoría de estos hombres.




Sin descanso, como interludio Mademoiselle es otro temazo, eso sí, instrumental y de la mano de Mathias nuevamente, que nos traslada con su sonido de órgano a los primeros discos de Procol harum que tanto escucharía seguramente en algún rincón de su habitación asimilando sus formas. Y por último otra pieza estupenda, Warning signals con un riff constante de guitarra que marca un tempo rápido muy prog con riqueza instrumental a cargo de solos de Ray, armonías vocales, un hammond insistente y nervioso y una finalización psicodélica con el órgano derrochando ondas que van y vienen a través del estéreo para concluir en una saturación reverberante clásica de la época.

Es difícil obtener información de este oscuro trabajo, por un lado no hay mención sobre quién es el artífice vocal, ni tampoco quien esta a cargo del bajo, aunque creo saberlo. Parece ser que en la publicación original aparecía en el interior más comunicación. Lo que si aparece en el interior de la carpeta es un texto, no se quién es el autor de ello, pero se trata de una disertación absurda donde las moscas tienes su protagonismo….como dirían ahora “el que escribió eso estaba fumado”…….bueno, es muy posible.






sábado, 8 de noviembre de 2025

STRIDER – Exposed (1973)

 


Ian Kewley…………………..Voz principal y teclados

Gary Grainger………...….Guitarras

Jimmy Hawkins……….....Batería

Lee Hunter………………....Bajo


1ª Cara:

- Flying

- Ain’t got no love

- Woman Blue

- Higher and higher


2ª Cara:

- Esther’s place

- Straddle

- Get ready


Este es uno de tantos casos de bandas que en los 70 dieron forma a grandes temas o grandes álbumes que luego no tuvieron ninguna repercusión o muy poca. Como en muchas ocasiones el problema radicó en la falta de una identidad marcada, un elemento especial en el que destacaran, algo que les hiciera sobresalir, sacar la cabeza por encima de los demás. STRIDER, era una banda tipo de hard rock con fuerte orientación al blues rock, voz potente y personal, una guitarra dominante y profesional y una base rítmica contundente…..una serie de características que aparecían por aquél entonces como setas en ese círculo estilístico. Razón por la cual no era posible que todos obtuvieran las mieles del éxito rotundo, siempre ha habido descartes en situaciones similares.

Ya sabemos los que nos hemos instruido en la materia que como en la vida no basta solo ser buenos músicos y realizar composiciones excelentes. Es cierto que ayuda mucho, pero no lo es todo. También entran en juego otros elementos…….la situación económica, el mánager, el productor, la relación entre los miembros de la banda, la discográfica, la buena o mala suerte......etc. Etc. Bien, STRIDER fue una de esas bandas que prometían buenos augurios…...pero eran demasiado del montón. A pesar de la calidad de sus composiciones no hubo una respuesta esperada, la falta de un hit que les hiciera subir a la cresta de la ola y lanzarlos no se produciría. A pesar de realizar extensas giras abriendo conciertos para gente como STATUS QUO, HUMBLE PIE (con quién guardan similitudes ) y nada menos que DEEP PURPLE, fue una promoción fallida, su Rock carecía de una sella de identidad que los singularizase de alguna forma.

La serie de despropósitos debió de ser abundante, el proyecto empezó en 1972 y en 1974 moría con apenas 2 años de funcionamiento. Tras Exposed, hubo una importante fractura en el seno del equipo, abandonando algunos miembros, entre ellos el vocalista, una pieza fundamental del engranaje que aunque fue sustituido junto con el batería, solo sirvió para alargar un poco más lo que parecía mascarse ya en el ambiente. Aún tuvieron el tiempo suficiente para publicar lo que sería su obra póstuma, titulada Misunderstood (incomprendido), ¿Tal vez paradigma de como se habían sentido siempre?

Lo mejor de todo es que sus miembros serían más adelante conocidos, no por su trabajo en equipo, sino por las labores que acabaron realizando por separado acompañando a grandes figuras del Rock…….cosas de la vida.

Entrando en el terreno musical de Exposed , ya he dicho anteriormente que se trata de un disco potente, de gran calidad, aunque necesitado de solidez y compactación musical, donde la guitarra es la protagonista que se encarga de elevar la temperatura llevando las composiciones al lado hard. Seguramente si no se tratase de su primer disco y teniendo en cuenta la mala trayectoria, es muy posible que la producción habría sido mejor. En cuanto a la grabación no se puede objetar mucho, es bastante correcta. Pero si es cierto que escuchando algunos de los temas se echa de menos algo más de arreglos y variedad, para rellenar momentos desnudos donde la guitarra se muestra abrupta y desgarradora. Un ejemplo de lo que acabo de mencionar se observa en el corte que abre la primera cara, Flying donde el piano, muy percusivo, se fuerza a darle armonía al sonido duro, pero lo hace de manera muy seca, se queda algo corto, entre la guitarra y la voz rota y resquebrajada de Ian Kewley el panorama es muy arisco, haciendo que la dureza se recrudezca. Igual que aquí veremos que en otras composiciones los coros intentan hacer de contrapeso.

De nuevo en Ain’t got no love el sonido vuelve a ser crudo, la voz desgañitada parece que va a sucumbir, la melodía es muy cíclica, igual que los riffs. Aparece un elemento nuevo, la armónica y el piano es eléctrico, dando más volumen y melodía. El estribillo se repite asiduamente, el sonido en general es sucio y el final digno de la ronquera que arrastran las cuerdas. Es en Woman Blue donde la melodía se relaja en dureza y se pueden observar armonías , entregando mucho más protagonismo al piano eléctrico que nos ofrece buenos momentos en pequeños pasajes acompañado de coros femeninos y con la voz de Ian más relajada pudiendo coger aire. Incluso camino de la coda, los demás componentes cantan también juntos, dejando la puntilla para el solo de guitarra de Grainger. Una revisión del tema Higher and higher, rock and blues de Jackie Wilson sirve para cerrar la cara A, versión acelerada donde el riff de guitarra arrecia fuerte tras un comienzo timorato del piano eléctrico con contundencia. La fuerza de la guitarra y la voz y la manera de atacar las cuerdas recuerda a WHO en muchos momentos. Es una pieza con mucho ritmo donde el coro repite el estribillo hasta la saciedad.

Damos la vuelta a la tortilla y nos encontramos con Esther’s place, una composición con un ritmo divertido que de inicios trabaja con riffs de guitarra acústica y un piano blues que tal vez en su lado más suave podría haber servido de single en busca del hit ayudado por ese palmeo utilizado para seguir el ritmo. Ya en el segundo round hay un giro en la estructura, el piano abre la nueva fase y da paso al solo de eléctrica. Tal vez Straddle suponga el punto débil de un disco muy completo. Es una melodía de relleno comandada por la slade guitar sin saber hacia donde se dirige en ningún momento, no termina de despegar, y no muestra nada interesante, muy insulsa. Hasta el final es un reflejo de la vacuidad que contiene. Para concluir vuelven a elegir hacer una adaptación de un temazo emblemático de la banda RARE EARTH, se trata nada menos que de Get ready, obra sublime que ocupa todo un lado en el disco de sus creadores, aquí se reduce a algo más de 8 minutos. Por supuesto no supera a la auténtica, ya que carece de muchos matices del original. La banda se la lleva a su terreno que es el hard y construyen un respetable retoño, y además lo hacen mostrando su mejor cara en lo que respecta a creatividad y dinamismo dentro de un mismo track. La guitarra es puro fuego e Ian se deja las cuerdas vocales de una forma que hace daño. En general todos los miembros realizan un trabajo sobresaliente, los arreglos son se hacen más visibles y podemos escuchar un excelente groove por parte de la sección rítmica.






sábado, 25 de octubre de 2025

GRACIOUS – This is…Gracious !! (1971)

 


Paul Davies……………...Voz principal y percusión

Alan Cowderoy………….Guitarras, percusión y voz

Martín Kitcat……….....Teclados, mellotrón, piano, percusión y voz

Tim Wheatley…………..Bajo y percusión, voz

Robert Lipson…………..Batería y percusión


1ª Cara:

- Supernova

a) Arrival of the traveller

b) Blood red sun

c) Say goodbye to love

d) Prepare to meet thy maker


2ª Cara:

- C.B.S.

- What’s come to be

- Blue Skies and alibis

- Hold me down


Tuvieron una carrera de poca existencia, apenas 4 años mal llevados (1967-1971). Y es que no todo el mundo conseguía abrirse camino a través de las dificultades, económicas fundamentalmente, y otro tipo de situaciones, y GRACIOUS, estuvo en el saco de los perdedores. Fue fundado por Paul Davies y Alan Cowderoy, Davis era batería pero hasta que no ficharon a Robert Lipson para que cogiera las baquetas, no pudo Davis ejercer como frontman llevando la voz cantante, y nunca mejor dicho. El trío formado sonaba muy influenciado por gente como Cream y el blues británico emergente.

Tras una de las muchas giras que hicieron al comienzo para intentar promocionarse, Vertigo Records se pone en contacto con ellos para ofrecerles un contrato. Aceptado este, se concentrarán en estudio para realizar un primer álbum. Su primer disco, el más difundido y conocido en el mundo del Rock, titulado Gracious!, nombre diferente al que mantenían con el que serán acuñados por su mánager. El álbum se editó con la portada en blanco y el nombre del grupo, pero decidieron añadir una signo de exclamación. Su sonido era una mezcla variada de versiones con influencias de Vanilla Fudge y Moody Blues, con dirección y centrado, aunque menos maduro que el siguiente.

Pero las cosas iban a cambiar y además bastante en lo que se refiere a estilo y creatividad de las composiciones. Realizan un concierto donde se suben al mismo escenario que una banda también emergente que va a dar un golpe sobre la mesa haciendo saltar los cimientos, y va a llegar a ser todo un buque insignia posteriormente dentro del rock progresivo, se trata de King Crimson. Paul Davies queda impresionado por la utilización del Mellotrón, su sonido y sus posibilidades. Su forma de pensar sufre un colapso y todo ello se traduce en un cambio de orientación musical. Necesita el instrumento como sea, y trabajar con él para obtener nuevas formas de componer.

Se ponen manos a la obra, y el resultado es este 2º Lp This is….Gracious! que en un primer momento se iba a llamar Supernova como la suite que ocupa toda la cara A. El sello Vertigo con el que trabajaban, no estaba obteniendo tanto éxito con los grupos de carácter progresivo como esperaban. Se tomó la desafortunada decisión de no distribuir el nuevo disco, sin embargo una vez que el grupo se separó el sello Phillips, que adquirió los derechos, si lo hizo como una serie económica con el titulo This is….Gracious! Por tanto al no haber publicidad, promoción ni atención de los medios, ese segundo redondo es casi como si no hubiera existido.

La situación económica de los miembros era delicada, la falta de perspectivas, conciertos y la incertidumbre provocó que poco a poco fueran colgando las botas, y aunque iban siendo reemplazados por nuevas adquisiciones, nunca lograron que la magia y camaradería inicial retornara. Ya mucho después en 1995 llegan a una fugaz reunión e incluso graban un nuevo álbum que pasará desapercibido. Como músicos no volverán a subirse a un escenario, pero siguieron trabajando dentro de esa disciplina.

Desde luego una apisonadora llamada KING CRIMSON pasó por encima de la banda, solo hay que escuchar este This is….Gracious!, para comprender como Robert Fripp y sus huestes pasaron factura. Desde un primer momento es claro el giro musical con respecto a su primer LP. Un mellotrón entra poco a poco para adueñarse de la atmósfera y no abandonará hasta terminarlo. Es el eje de unión y dirección en la mayoría de las composiciones. Les fascina y no solo interviene en la creación sino que KitCat nos presenta improvisaciones y escarceos sobre sus teclas descubriendo nuevas fórmulas, probando y experimentando con todas las opciones a su alcance. La Identidad del sonido de la banda se podría encuadrar dentro de los parámetros de grupos como CRESSIDA, SUNDAY ó incluso unos CARAVAN, pero sin acercarse tanto al monopolio canterbury, mostrando una psicodelía tardía y un proto-prog.

Arrancan con un sonido extraño y experimental, no hay duda de que les encanta el nuevo juguete y quieren probarlo creando un ambiente más amenazador que constructivo al iniciar Supernova, pieza que está compuesta de 4 partes con una duración superior a los 20 minutos. Composición que dista bastante de lo que aparece al otro lado del vinilo. Se puede decir que es un disco bipolar, con Supernova nos enseñan un juego de claro-oscuros arrastrando ciertos sonidos que podemos asociar a la psicodelia que todavía transita por el final de década, la guitarra se muestra corrosiva en varios pasajes, y el ambiente se torna turbio y pesado con el mellotrón castigando.



Pero luego llega la claridad y salen adelante ritmos contagiosos y sonidos más cálidos con cierta ingenuidad, correspondientes al pop rock británico de los 60. Salvajes por un lado y tiernos e ingenuos por otro. Esta dualidad musical concuerda y es ilustrativo de ello la portada, con unas vidrieras que dejan pasar el sol y dentro se producen luces y sombras de la misma manera que en la concepción ambiental de la extensa suite. Es en la parte 2, donde se descubren ante el rey carmesí con un tema compuesto con una estructura crimsoniana hasta el tuétano, bien podría tratarse de Epitaph, in the court of the crimson king o in the wake of poseidon. Esos dos primeros discos son claves en la mentalidad de la banda a la hora de componer este segundo estadio. Fragmento extenso que tras un intenso instrumental iniciaticoo muestran mucho de lo que han aprendido apoyados fundamentalmente en un pesado mellotrón mientras canta Davies acompañado de coros, puro Crimson, lo mires por donde lo mires. La guitarra acústica fluye tras un silencio de fase retornando a la calidez musical y a la alegre pureza, pero de nuevo descendemos a la caverna oscura, una tónica que se repite en numerosas ocasiones. La última parte de Supernova repite patrones de luz y sombra, dejando un poco en segundo plano el mellotrón y tomando más protagonismo el Hammond, realizando excelentes desarrollos en ascenso por la escala aportando coros celestiales que le confieren un aire de épica excelente que nos transporta a lo más alto………...se me eriza el bello. Viaje onírico, sueño, vigilia……..final épico.



El clima de la segunda cara es diferente, parece que aparcan bastante el oscurantismo presente hasta ese momento. Las composiciones se hacen muy dinámicas y coloridas con aportación de mellotrón y hammond a partes iguales, la guitarra acude más al frente y deja excelentes solos, C.B.S. es una pieza que recoge lo mejor de este lado, la música llega a permitir ser bailable con accesos de psicodelia y prog primigenio. What’s come to be nos devuelve al pop rock británico más afable de los 60, con la diferencia que marca el mellotrón. Construyen combinaciones de voces estupendas y la guitarra se hace minimalista como si llevara sordina. Un riff de guitarra frenético nos introduce en Blue skies and alibis, otra pieza con aire similar a la anterior que nos deja un groove estupendo a mitad de camino a cargo del duo batería-bajo. Pieza muy animada y de brillante ejecución. La más rockera de todas se reserva para el final, Hold me down, encierra una guitarra potente de principios marcando un riff esencial, el estribillo se canta en conjunto y después nos agasajan con el solo más duro de todo el disco, y eso es decir mucho.





domingo, 5 de octubre de 2025

MIGUEL RIOS – La huerta atómica (1976)

 


Miguel Ríos…………….….Voz principal

Tony Ponce…………...….Guitarras

José María Roger………..Piano, Fender, Elka

Mariano Díaz……………...Hammond, Moog y Mellotrón

Evarist Ballus……………..Batería y percusión

Miguel Ángel Rojas……..Bajo


1ª Cara:

- Entre árboles y aviones

- Una casa en la guerra

- Buenos días, Superman

- Yankee Johnny

- Bienvenida Katherine


2ª Cara:

- Una siesta atómica

- Instrucciones a la población civil (en caso de alarma nuclear)

- El carnaval de los espectros I

- La burbuja antirreacción

- La canción del megacristo

- El carnaval de los espectros II

- Por el hombre futuro

- El dulce despertar


¿Quién en este país no conoce a Miguel Ríos? Da lo mismo que seas aficionado o no a la música y al Rock en particular, su nombre ha traspasado todas las fronteras sociales, un tipo que ha sido pionero del estilo en España, de espíritu siempre inquieto, ha estado siempre al pie del cañón a la hora de intentar difundir, divulgar y realizar todo tipo de actividades relacionadas con el Rock, una persona que acabó siendo mediática a causa de su constante trabajo en pos de abrir a este país al mundo del Rock, apareciendo tanto en Televisión, radio y prensa enarbolando la bandera rockera. Cuando más hizo falta, tras la muerte del dictador , allí estuvo para poner en marcha festivales, conciertos y eventos multitudinarios; había que ponerse a la altura de Europa, y era una ardua tarea. Posiblemente le dio más a su país de lo que recibió el a cambio.


Todavía en activo desde los años 60, que ya quedan muy lejos, comenzaría su carrera con el apodo de “Mike Ríos” muy en moda por aquella época lo de “internacionalizar” los nombres, con la idea de abrirse más puertas, o parecer más interesante. Después de tantos años en la palestra ha quedado demostrado que es un hombre inteligente que ha sabido adaptarse e integrarse en todos las fases de la historia musical que le tocó vivir, componiendo de acuerdo a la situación social del momento (que no fueron fáciles) y atreviéndose con los estilos que iban surgiendo, experimentando y volcándose por hacerlo con calidad, porque si algo siempre ha sabido hacer, es rodearse de músicos muy profesionales obteniendo unos resultados excelentes, estando por encima de la media de sus compatriotas. No siempre se le ha reconocido el esfuerzo, especialmente cuando ha abordado trabajos que caminaban paralelos a corrientes no aptas para el público general, aquello que se tildaba de “underground” ó música fuera de los circuitos comerciales, como es el caso de “La huerta atómica”

Originario de Granada, y de familia humilde entró en contacto con el Rock and Roll trabajando en unos grandes almacenes, en la sección de discos. Allí conoció a Elvis Presley, que lo inspiró hacia su carrera musical, siendo entonces su Dios. Se trasladó a Madrid dirigido por un cazatalentos, ganó algunos concursos de canto y finalmente obtuvo la posibilidad de grabar adaptaciones de temas conocidos, de autores americanos e ingleses y colaborar con bandas españolas de reputada fama como Los Relámpagos y los Sonor.


En 1965 participa en una película donde presenta una canción con ayuda de los Relámpagos. Y un año después firma con la discográfica española Sonoplay donde registrará composiciones originales. En 1968 firma por Hispavox grabando piezas emblemáticas, pero será un año después cuando se encontrará con el mayor éxito de su vida. Adapta Himno de la alegría de Beethoven, arreglada y dirigida por Waldo de los Rios, con toda una orquesta a sus espaldas en pleno apogeo del Rock sinfónico en Europa. Es entonces cuando lanzado hacia el éxito que comienza a publicar LP’s

En los 70 organiza giras de conciertos que suponen un despegue de la infraestructura necesaria en España, para este tipo de eventos, y es a partir de 1974 cuando comienza a grabar discos conceptuales más involucrados en la conciencia social con reivindicaciones ecologistas, sociales y pacifistas, en respuesta a la orientación que triunfaba de Europa. En ese periodo se gestará el estupendo disco que tenemos entre manos, y que en su momento, no fue entendido por la mayoría convirtiéndose en el mayor fracaso de su carrera. La población no estaba preparada todavía para asimilar estas obras conceptuales, una gran pena, puesto que en otros lugares del mundo si han sabido valorarla como es debido.

Instrucciones a la población civil

Para tomar ideas con la intención de crear un concepto con el cual realizar todo un álbum, alquiló un casa en Torrejón de Ardoz junto a la famosa base americana que había allí. La actividad entonces era alta y había mucho movimiento militar en su interior, siendo lo más notable y desagradable el vuelo de cazas y bombarderos que provocaban el temblor de las paredes.

A pesar de obtener el efecto contrario a lo que venían buscando, fue el motivo de inspiración para generar una historia con la que vestir la música de un trabajo conceptual: Un hombre que vive en su huerta entre árboles y aviones tiene un sueño, una pesadilla sobre una posible guerra atómica, donde una bomba acaba estallando en su huerta, matando a todo ser viviente menos a él. La guerra nuclear era entonces una percepción más presente que hoy en día, la guerra fría existente alimentaba esa maldición y el miedo se apoderaba de la sociedad.

La obra es compacta y la idea principal está muy bien distribuida a lo largo de toda ella, sin fisuras, con un lenguaje que se ancla a la música sin esfuerzo, con naturalidad, sin uniones precipitadas o artificiales. Se observa nítidamente, ya en la 2ª parte, que coincide con la 2ª cara, una actitud irónica, burlona, sarcasmo incluso y cargada de humor por parte de Miguel, tanto en las letras como en su expresividad, además de los mensajes que nos informan sobre como actuar ante una explosión nuclear. Los mensajes fueron a cargo de personajes de la canción de la época, Jeanette, por un lado y Massiel (Sí, nuestra querida ganadora de Eurovisión) a cargo de un travieso pasaje sobre “el programa de radio de la señora Pum” que realiza con maestría.

Como ya he dicho, Miguel Ríos siempre supo rodearse de buenos músicos y excelente personal técnico y eso es un punto muy positivo que se percibe. El disco no se hace pesado, ni lento (bueno, tal vez al final, un poco), los paisajes musicales se van sucediendo con dinamismo, los cambios de ritmo son muy frecuentes y nos introduce en diferentes estancias de manera que no caemos en monotonía ni cansancio, además de que la narración es también muy agradable. Se observa en varios instantes la influencia de bandas británicas del momento a la hora de llevar a cabo desarrollos instrumentales que reflejan el estilo progresivo que pretende constatar en este álbum. Además va a echar mano de otra característica progresiva, como son las narraciones y los efectos de sonido.


La obra arranca sin hacer ruido, pajarillos de fondo y ciertos efectos , elementos muy progresivos de la época seguido de un juego de guitarras preludio a la voz de Miguel Ríos que nos sumerge en la historia que se va a desarrollar con un tono poético acompañado de un moog lineal, Entre árboles y aviones es el primer corte que da paso con un vuelo raso de phantom a Una casa en la guerra donde comienza a extenderse la riqueza instrumental de la que hace gala. La letra es madura y está bien entrelazada con un fondo interesante con arreglos de piano realmente vistosos. El tema va ganando enteros hacia el final, guitarra interesante y teclados que van tejiendo una textura solida. Es de esas composiciones que parecen haber influenciado en bandas españolas posteriores como BLOQUE o ASFALTO.

Tras el nuevo vuelo de phantom nos ofrece Buenos días, Superman, cantado con más vigor es una composición más enérgica donde los coros son el elemento más importante, breve relato que conduce a Yankee Johnny aludiendo a los militares de la base de Torrejón. Cantada en un inglés muy castellanizado, ofrece de nuevo muy buenos arreglos de piano y un trabajo de Mellotrón muy potente, es una pieza con frescura de aire aflamencado en algunos giros donde Miguel para cantar utiliza algunos filtros. Este tema podría venir al hilo de Bienvenida Katherine que nos recibe con el vuelo de una avioneta en este caso. Muestra una historia de amor con una americana, pieza con sentimiento que muestra un gran trabajo vocal de Miguel, los arreglos nuevamente son magníficos y los teclados que más aparecen son Moogs lineales. Es difícil creer que esta canción pasara el filtro de la censura que había en su momento, puesto que camufladamente se escucha un intenso orgasmo femenino, algo inaudito en este país en esos instantes. Cuando se va acercando el final explosivo entra el mellotrón y la guitarra eléctrica con fuerza y la pieza toma un cariz épico muy en onda “Genesiana”.

Llegados al punto medio de la obra, la fantasía, la ternura, la filantropía se esfuman y la temática se endurece, poniendo los pies en el suelo, llega lo material, la realidad, que se inicia sin respiro con Una siesta atómica, un Miguel Ríos cantando con más garra y una guitarra también más rotunda y oscura. Entramos en la fase donde la ironía y la burla rodeada de comicidad aparecen para quedarse. El problema del miedo de la ciudadanía a la guerra nuclear vigente entonces, es la base de toda la segunda cara. Instrucciones a la población civil, es la realidad hace 50 años por culpa de la guerra fría entre EEUU y la URSS, solo que tratada por Miguel Ríos se convierte en una burla entre explosiones nucleares escuchadas (reales, son grabaciones de auténticas explosiones). Un estupendo groove se escucha de fondo mientras hablan hasta que pasa a primera plana, un estupendo instrumental….para mi gusto de lo mejorcito que se escucha. Maquillado por el moog se convierte en un interludio musical de gran progresividad de connotaciones kraut , para desembocar en un alocado pasaje entrando en un circo de locos con sarcasmo incluido (el carnaval de los espectros. Parte 1).

Con un inicio muy progresivo La burbuja antirreacción es otro paisaje instrumental a cargo del Hammond como protagonista, un bucle de menos a más en potencia con un sonido influenciado por bandas como YES, la fuerza del brujo se masca en el ambiente. Sin dilación pasa al siguiente corte, La canción del megacristo, breve pieza un tanto apagada con carga mística, cristiana y apostólica romana, dando paso al carnaval del espectro II, fulgurante para cerrar el círculo y desembocar en Por el hombre futuro de letra mística, y breve ya que va pasando de título en título sin distinción para llegar a el dulce despertar, último episodio de la serie con música sombría y dura retomando el inicial de la siesta atómica, que acabará como todos nos temíamos la explosión final ……....menos mal que todo era un sueño.






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