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sábado, 17 de enero de 2026

ILLUSION – Illusion (1978)

 


Jane Relf…………….Voz principal y coros

Jim McCarty………..Voz principal, coros, guitarra acústica y percusión

Louis Cennamo….……..Bajo

John Hawken…………......Piano, Fender Rhodes, Sintetizadores, Mellotrón, clavecín y Hammond

John Knights Bridge…..Guitarra eléctrica y acústica

Eddie McNeil………….Batería, campanas, percusiones, efectos


1ª Cara:

- Madonna blue

- Never be the same

- Louis’ theme


2ª Cara:

- Wings across the sea

- Cruising nowhere

- Man of miracles

- The revolutionary


Para alguien que no esté puesto, o que no sepa nada del pasado de algunas bandas como RENAISSANCE, le resultará difícil entender ciertas cosas cuando se tope con sus álbumes, me estoy refiriendo más que nada a los comienzos. Hablo con conocimiento de hecho, ya que lo viví en primera persona y he de decir que hasta que no profundicé en la información, llegué a pensar que estaba ante dos agrupaciones diferentes conviviendo a la vez y con la misma denominación. El Porqué de todo esto viene a cuento de que ILLUSION se formó con miembros que se escindieron de la primera formación de Renaissance, una división que fue como una disolución, se renovó todo el personal, algo muy extraño en el mundillo musical, siempre queda alguien, al menos un miembro fundador, ya que sino se fulmina hasta el nombre. Además los álbumes de la primera encarnación tienen un sonido diferente a los de la segunda, obvio si el personal ha cambiado, lo que hace que lleve más todavía a la confusión.


Pero Illusion no se forjó nada más producirse la rotura, pasaron unos cuantos años hasta que Keith Relf y Jim McCarty, ambos antiguos componentes de Yardbirds y fundadores de Renaissance - etapa 1, creasen un intento de “renacimiento” con la intención de volver a revivir el viejo espíritu de aquella primigenia banda. Y en cierta forma lo consiguieron poniendo unas bases con las que publicaron las primeras obras de Renaissance, llegando a publicar un primer álbum Out of the mist, en el convulso año 77 y un año después este homónimo con el que pondrán final a un sueño que se quedó a medio camino en 1979. Material que habían avanzado para un 3º Lp se quedó en el limbo, en 1990 sacaron disco que contenía principalmente este material, una prueba para sondear la situación del mercado y sus posibilidades.



A causa de la poca o nula promoción que obtuvieron el desencanto apareció pronto y con él la finalización del intento. ¿Cómo sucedió? Por un lado la competencia ejercida por Renaissance, que ya se había hecho con un público fiel tras una serie de bueno discos publicados durante los años anteriores, a los que costaba hacer sombra y luego por otro lado la situación musical había dado un giro radical. Los dinosaurios estaban sucumbiendo y el punk llegó para rematarlos portando nuevos aires que hicieron durante unos cuantos años limpieza de todo lo anterior, de manera que a los miembros de la industria no les quedó otro remedio que re-adaptarse si querían que el floreciente negocio continuara. Esto se tradujo en cambio de intereses; grupos como Illusion ya no aportaban nada, el enfoque de promotores, productores, ingenieros y managers había cambiado. Resultado de todo esto…..su música era agua pasada sin un bagaje detrás.


Keith Relf, para colmo de males no pudo llegar a verlo, moría electrocutado en plenos ensayos. Los hermanos Relf quedaban reducidos a la magnífica vocalista Jane Relf. También se contrata a otro guitarrista que introducirá la eléctrica, una importante diferencia con la formación inicial en Renaissance. Ese sonido que realizaron en sus inicios musicales basado en el folk, la influencia de la música clásica y el rock emergente que les atribuyó unas características de elegancia, clasicismo, singularidad y hasta cierta innovación, no llegará a verse reflejado en el nuevo proyecto de Illusion. Su música tiene unas bases muy similares y el resultado es bueno, pero se ha perdido chispa, inspiración, los tiempos ya no son los mismos y es difícil conseguir el mismo nivel.

Como ya he dicho, las composiciones son buenas, pero ya no encontraremos inclinación al folk y la apuesta por la música clásica y sus influencias está difuminada, quedándose más bien en la búsqueda de la elegancia y las buenas armonías. Además incluyen otras influencias, por un lado la guitarra eléctrica le resta sencillez, pero le infunde un sonido más actual y más volcado al rock. También se observa un abanico de posibilidades con los teclados llegando a incluir bastante electrónica, hasta un secuenciador en Cruising nowhere.

El global de la obra contiene un sonido reconfortante con una innata sensación de sosiego y concordia. Mucha culpa de ello la tiene el excelente dúo de voces masculino-femenino y los coros, que trabajan a la par buscando la melodía y transmitiendo una atmósfera conciliadora. Con Madonna Blue comenzamos un bonito viaje que resulta prometedor puesto que es una pieza, sino la mejor, una de las mejores del álbum, bastante inspirada, con momentos instrumentales muy brillantes en las que los arreglos de piano son impresionantes, llenos de versatilidad y dinamismo. Es un tema que va in crescendo en cuanto a su instrumentación llegando a generar una textura de teclados envolvente donde el mellotrón tiene mucho protagonismo donde se suceden las cascadas de piano. Extensa duración que ofrece varios escenarios con música plena de armonías vocales que finaliza con la guitarra eléctrica abordando el muro sonoro. La verdad es que hacia el final pone la piel de gallina por su calidad.

Seguidamente Never be the same es una sencilla canción sin exigencias atacada con guitarra acústica y de nuevo armonías vocales al estilo Crosby, Still……. Balada con arreglos de piano y atmósfera etérea en el tono sosegado general. Finaliza la primera cara con Louis’ theme, corte muy intimista, cálido, triste e introspectivo y con una atmósfera evocadora y melancólica muy sensible. El teclado nos ofrece un bucle arpegiado acompañado del piano y de la lánguida voz de Jane. Apta para días de lluvia suave a través del cristal o para dormirse.


Nuevamente tempos balsámicos comienzan la segunda cara con Wings across the sea. Las armonías vocales a dúo son el núcleo fundamental arropado por una cálida guitarra eléctrica con filtro acorde a la sensibilidad de la composición. Por supuesto no faltan los arreglos de piano y acústica en la instrumentación. Melodía y sencillez que no encajan con los tiempos impuestos.

Cruising nowhere nos va a sorprender porque su estructura no encaja con la idiosincrasia de la banda. Nada más empezar nos choca la electrónica que aparece. Introducción a cargo de un moog que establece una secuencia que en su contexto se puede decir que es innovación o vanguardia más acorde con los tiempos. Una pieza plagada de teclados que deja de lado los arreglos de piano y vuelve a cargar con la guitarra eléctrica que se explaya creando un sonido más rockero y más evolucionado.



Retornamos a los ambientes cálidos e introspectivos con Man of miracles donde una tenue atmósfera a base de campanas, suaves teclas y la voz delicada de Jane nos sumerge en profundos pensamientos, pero es un corte breve y sirve de intermedio para llegar a The revolutionary, la composición final de tintes bíblicos. Sus texturas son progresivas y el factor de epopeya se hace presente. En ella me parece adivinar un trabajo orquestal de contrabajos que no alcanzo a encontrar en los créditos . La instrumentación es variada y ofrece varios escenarios, junto con Madonna blue lo más completo. Aires grandilocuentes que reflejan la épica de la historia imaginando escenas varias y donde encontramos coros excelentes, ritmos diferentes, virtuosismo instrumental sobresaliendo el trabajo del Hammond y con una coda que como una llama se va extinguiendo muy despacio y sin hacer ruido.

Interesante propuesta ideal para esos días que necesitas desconectar. No son Annie Haslam y los suyos pero como estos, nos transmiten paz interior y mundos utópicos en los que descansar del día a día.





viernes, 19 de diciembre de 2025

WEED – Weed…! (1971)

 


Werner Monka…………….Guitarra

Rayner Schnelle………..Teclados

Bernd Hohmann….……..Flauta

Pete Becker…………......Batería

Reinhold Spiegelfeld…..Bajo


1ª Cara:

- Sweet morning light

- Lonely ship

- My dream


2ª Cara:

- Slowin’ down

- Before I die

- Weed


No es fácil pensar que tras esa portada en la que una señora nos invita a una ganchada de “no se sabe qué” producto del huerto y con una sonrisa de anuncio de pasta de dientes, se esconde un álbum especial considerado como una pieza de museo, dadas las circunstancias en que llegó a grabarse (Se desconoce la autoría de la fotografía). Lo cierto es que la información en el interior es parca, y eso que la reedición trae una hoja en su interior con más de lo que podía esperar. La banda alemana que llevo a cabo este trabajo, en aquel momento, pasó sin pena ni gloria a forma parte de la historia del Rock y en concreto del Krautrock. Pero con la entrada de la era de internet, como ha ocurrido en más ocasiones ha sido rescatada, apareciendo en el presente e incluso ha llegado a reeditarse en disco de vinilo, que ya es mucho.


Más de la mitad de la fugaz formación provenía de una desbandada de VIRUS, otra agrupación alemana que ya había editado plásticos. El batería Pete Becker, venía de tocar con GERMAND BONDS AND THE RATTLES de estilo garaje. Y la producción correría a cargo de Rainer Goltermann, técnico que ya tenía cierta experiencia, siendo FRUMPY como ejemplo, uno de los proyectos donde contribuyó. Lo más interesante es que en esa formación incluirán como artista invitado a Ken Hensley (URIAH HEEP) que había aceptado a causa, seguramente, de la necesidad de conseguir dinero rápido. Todo se hizo según lo pensado, y el resultado fue positivo, pero no lo fue tanto la promoción de su participación, eso supuso que el anonimato de la banda continuase siendo igual de escaso. Hensley que ya había hecho algo parecido con el grupo THE HEAD MACHINE en 1969, tras terminar se desvinculó y volvió a filas en Uriah Heep, después del breve descanso.

Ken Hensley es un músico que ha obtenido gran reconocimiento dentro del Rock, como protagonista en mayor grado de su labor en el seno de Uriah Heep y en los teclados concretamente. Tiene una forma característica de entender el instrumento que le ha proporcionado un sello único y singular. Eso es algo que está presente en los temas de WEED donde asume el liderazgo, de manera que quién conozca a los Heep, escuchando este disco rápidamente va a reconocer el estilo inconfundible de los ingleses. De hecho cuando compré este vinilo, desconocía cualquier dato del grupo, y menos todavía pensaba que el británico Hensley pudiera tomar parte en esta aventura teutona. Pero después de la primera audición me quedó muy claro, que esta banda estaba influenciada por los Heep sin duda alguna, algunos de sus temas se podían considerar material perteneciente a “Look at yourself”, el sonido es absolutamente fiel. Me quedé pasmado cuando descubrí que el mismísimo Hensley había participado en aquél insólito plan.

Analizando el contenido lo primero que se puede decir es que siendo el primer trabajo de unos músicos con un mismo origen y que por tanto se conocían, es más bien de índole heterogénea, con una similitud a otros debuts en cuanto a dispersión en los estilos de las composiciones, pero no en cuanto a compenetración y coordinación que si se percibe más profunda que en otras bandas que empiezan. Las canciones tienen denominador común la mayoría, pero es indudable que ofrecen un compendio variado en su creación. Todas ellas transitan entre el hard y el rock y no solo la influencia de Uriah Heep es monopolio, se descubren otras referencias de hard como ya mencionaré en su momento.

El inicio es pandemónico, con una suma de instrumentos sonando a la vez que realmente simula más bien el final de un tema, pero aquí es al revés. Se abre paso el Hammond grave y pesado de Hensley en Sweet morning light acompañado de una corrosiva guitarra, la cual va a ser la tónica a lo largo del disco. No solo ofrece el órgano Ken, sino que también canta. El órgano vibrante trabaja a contratiempo en rachas psicodélicas, frases que repite una y otra vez con incursiones de una guitarra cada vez más ácida y un bajo que pulsa retumbando hacia el final. Aquí nos muestra la calidad de la vibración de sus cuerdas vocales.



Lonely Ship nada tiene que ver con el brutal comienzo, presentan más sensibilidad con una pieza compuesta de guitarra acústica y voz, breve en su tiempo y con una estructura sencilla, un recurso que Hensley conoce bien, y que más adelante en su principal agrupación, los Heep se utiliza con mucho tino, realizando unas composiciones magníficas. Es todo un contraste y demostración de la heterogeneidad que respira este único valor de Weed.

El tiempo total del álbum es más corto de lo común y con My dream, cierran rápidamente la cara A, dejándonos con ganas de más. Extraño tema que comienza con el sonido de un piano como si fuera tocado en la otra punta de la habitación (¿improvisación tal vez?…..). Un sonido débil pero envolvente, como un run-run que va desgranando notas siempre con oscuridad en su estructura, con la mano del bajo constante, disertación algo extensa que llega a conectar finalmente con el ritmo de la melodía que entra abruptamente por fin a primer plano. Otro artificio de nuestro amigo Hensley dominando con el Hammond pesado funcionando en bucle con un sonido cada vez más vibrante y acompañado nuevamente de la guitarra ácida de Monka.



Se abre la otra cara con Slowin’ down, pieza de sonido rock absolutamente clásico, blues de toda la vida donde la intervención de Hensley aquí es testimonial. Los 4 tiempos de puro blues rock que podrían ser encontrados en álbumes de Fleetwood Mac, Allman Brothers, Ten years after o Yardbirds, por decir alguien. Pasamos a Before I Die y volvemos al progresivo con un trabajo que es posiblemente el más rico en instrumentación y melodía y con una nueva demostración de lo que supone Hensley, su voz y su contribución. Las texturas son muy propias de los Heep arreciando con el órgano y se puede decir que es una pieza emotiva y volcada hacia la melancolía. Goza de una segunda fase donde el ritmo cambia por completo y el hammond carga con nuevos bríos ácidos en un solo no muy extenso que pone fin.

Se guardan para el final la joya de la creación, la homónima Weed, una pieza de larga duración y fuerza donde el rock es arisco, duro, sin paliativos ni elementos que limen la aspereza del sonido. La guitarra se aclara las cuerdas durante la primera escena para sumirnos en unos riffs contundentes de la guitarra rítmica de clara influencia Zeppeliana. El corte es instrumental, por tanto la voz no contribuirá a aportar algo de armonía. Otra idea de Hensley con un ritmo machacante y embadurnado de ácido. El espíritu de Whole lotta love sobrevuela la escena y se mantiene presente, pieza que un año antes había impresionado al mundo del rock por la garra de unos aún novatos Zeppelin. Tras un descanso instrumental donde parece paralizarse todo ,vuelve la guitarra con el pedal a tope y enfurecida cargando y haciendo un solo tremendo en espiral que se acelera para acabar en un agudo paroxismo. Una muestra más de la fuerza bruta que encierra Weed.





sábado, 6 de diciembre de 2025

LA MOSCA – Npk2 (1970)

 


Raymond Gómez…….……...Guitarra

Jean Pierre Gómez…………..Guitarra

Bob Thackaway……….……...Batería

Mathias Sanvellian…………….Piano, Hammond

Ignacio M. Sequeros..……….Bajo


1ª Cara:

- Free

- Chemin de fer

- Dreamy sleeper

- Yellow flying bird


2ª Cara:

- Once upon a time

- Mademoiselle

- Warning signals


Extraño experimento que resulto ser una pieza de colección con el tiempo, y que gracias a una reedición publicada no hace mucho ha servido para hacerme con ella en vinilo y por un precio asequible, como debería ser con las reediciones. En 1970 se produjo un conjuro para que coincidiese una serie de músicos excepcionales con idea de construir un proyecto serio que al final se quedó en eso, porque apenas sirvió para publicar este LP y nada más. Un ambicioso deseo de Raymond Gomez, ex-Pekenikes que enroló a su hermano Jean Pierre un ex-No, guitarrista también, a Mathias Sanvellian un fan del incipiente prog que estaba empezando a surgir por Europa, al ex-bajista de Pekenikes Ignacio Martín Sequero y a un Tal Bob Thackway que pasaba por allí, para tocar la batería. Bob había llegado a tierras hispanas con su banda mod, pero al no fructificar la incursión inglesa, los deja e ingresa en la formación de Miguel Rios en 1968. Un puñado de músicos con mucha calidad, sobrios y experimentados que van a realizar una obra que no debería pasar inadvertida para cualquier aficionado a la música Rock.

España en aquel momento no estaba preparada para asimilar un disco como éste, demasiado avanzado para la mayoría del público, y eso paso factura hasta el punto de que terminó con ello. No se conoce que hubiese ningún tipo de promoción, divulgación, distribución y menos todavía conciertos de estos excelentes músicos. El título del disco es una muestra de su clandestinidad en aquel momento, Npk2 (Leído suena En pecados), un término que no estaba bien visto en la España pudiente rancia y clerical. Su entrada en el mercado del Rock no llegó a dejar huella alguna, era como si no existieran y sin embargo con el tiempo se ha convertido en una joya aquí, y allende los mares, y sino pregunta en Japón por ellos.

Como era de esperar después del “triunfo” obtenido, vistas las perspectivas, deciden poner fin al asunto para no crear más dolor innecesario, Ray Gómez se añade a Pop Tops, Jean Pierre y Mathias se unen a Canarios y Bob continúa con su espíritu libre grabando para otros artistas más conocidos, Grecas, Miguel Rios, Solera y en los 80 hasta con los Ñu en su magnífico Fuego, disco que reivindico desde aquí si alguien no lo ha escuchado.

La producción más que correcta es llevada a cabo por los músicos integrantes, al igual que la composición y aunque en la contraportada aparezcan firmados los temas por Pekenikes – A. Sainz, no es cierto, el ex-pekenike Alfonso Sainz intentó llevar a cabo un chantaje para quedarse con los derechos de los temas escritos, pero lo único que sucedió es que el álbum se grabó en su estudio recién creado.

Álbum lleno de madurez compositiva donde se recogen y se ven reflejadas todas las tendencias y variedad de estilos que entonces estaban apareciendo en el exterior tras una década de los 60 dominada por la British invasión. Vamos a encontrar blues, proto-prog, psicodelia, algunas incursiones características del jazz, muestras de funky y pop del que no consiguen desligarse, pop que todavía estaba de actualidad en este país y que se deja entrever todavía en las composiciones a través de melodías contagiadas todavía de cierta ingenuidad y un espíritu festivo como pilares de ese pop suave e inocente que encontramos a finales de los 60 circulando mayoritariamente en nuestras emisoras. El prog inspirado en la distopía ó comprometido socialmente, revestido de desarrollos instrumentales extensos, pesados y recursos de virtuosismo que comienza a asomar internacionalmente todavía no ha calado.

Free, es una canción inmersa en un progresivo incipiente totalmente comandado por el Hammond de Mathias, de tempo intermedio, suave y de formas bien definidas que se asemeja en la estructura a piezas de los maravillosos PROCOL HARUM, que por entonces ya llevaban trabajo a sus espaldas. Por supuesto en todas dejará huellas de solo de guitarra el magnífico Ray, aunque ciertamente está muy comedido, pero eso es algo inherente a la manera en que conforman sus temas.

La guitarra de Ray se transforma en Chemin de fer y funciona en modo funky con compañía del hammond que se pone a su altura generándose un tejido difícil de separar. Un buen groove surge de la totalidad de los músicos, con instantes de frenesí y con una guitarra que cada vez toma el protagonismo hacia el final. Es con Dreamy Sleeper donde el blues nos deja su huella, incluso la armónica lidera por momentos esta sencilla suite de aires sueltos, la guitarra se mantiene en segundo plano y la melodía se reparte entre órgano y piano. Termina la cara A girando Yellow flying bird que muestra una guitarra algo distorsionada en una pieza muy psicodélica con cambios de ritmo rotundos adquiriendo espacios de saturación en el sonido a cargo del par Hammond-guitarra, donde el órgano se muestra especialmente vibrante.

La cara B recoge posiblemente mejor material, son solo 3 temas, pero excelentes. Se pone en marcha con el más completo y más conocido en el submundo Once upon a time, un corte brutal en la interpretación guitarrística de Ray, un trabajo que demuestra la calidad y virtud de este jovencísimo músico. Ya el inicio con un magno riff nos hace presagiar que vamos a disfrutar de material más que bueno. Una composición cuajada de una producción impresionante, con gran variedad instrumental, estilística y plagada de arreglos sobre todo de piano. Un conglomerado donde podemos llegar a discernir apartados de esencia jazzistica, variaciones de ritmo, grooves y coros, una melodía dinámica apabullante que despeja toda clase de dudas sobre la enorme categoría de estos hombres.




Sin descanso, como interludio Mademoiselle es otro temazo, eso sí, instrumental y de la mano de Mathias nuevamente, que nos traslada con su sonido de órgano a los primeros discos de Procol harum que tanto escucharía seguramente en algún rincón de su habitación asimilando sus formas. Y por último otra pieza estupenda, Warning signals con un riff constante de guitarra que marca un tempo rápido muy prog con riqueza instrumental a cargo de solos de Ray, armonías vocales, un hammond insistente y nervioso y una finalización psicodélica con el órgano derrochando ondas que van y vienen a través del estéreo para concluir en una saturación reverberante clásica de la época.

Es difícil obtener información de este oscuro trabajo, por un lado no hay mención sobre quién es el artífice vocal, ni tampoco quien esta a cargo del bajo, aunque creo saberlo. Parece ser que en la publicación original aparecía en el interior más comunicación. Lo que si aparece en el interior de la carpeta es un texto, no se quién es el autor de ello, pero se trata de una disertación absurda donde las moscas tienes su protagonismo….como dirían ahora “el que escribió eso estaba fumado”…….bueno, es muy posible.






sábado, 8 de noviembre de 2025

STRIDER – Exposed (1973)

 


Ian Kewley…………………..Voz principal y teclados

Gary Grainger………...….Guitarras

Jimmy Hawkins……….....Batería

Lee Hunter………………....Bajo


1ª Cara:

- Flying

- Ain’t got no love

- Woman Blue

- Higher and higher


2ª Cara:

- Esther’s place

- Straddle

- Get ready


Este es uno de tantos casos de bandas que en los 70 dieron forma a grandes temas o grandes álbumes que luego no tuvieron ninguna repercusión o muy poca. Como en muchas ocasiones el problema radicó en la falta de una identidad marcada, un elemento especial en el que destacaran, algo que les hiciera sobresalir, sacar la cabeza por encima de los demás. STRIDER, era una banda tipo de hard rock con fuerte orientación al blues rock, voz potente y personal, una guitarra dominante y profesional y una base rítmica contundente…..una serie de características que aparecían por aquél entonces como setas en ese círculo estilístico. Razón por la cual no era posible que todos obtuvieran las mieles del éxito rotundo, siempre ha habido descartes en situaciones similares.

Ya sabemos los que nos hemos instruido en la materia que como en la vida no basta solo ser buenos músicos y realizar composiciones excelentes. Es cierto que ayuda mucho, pero no lo es todo. También entran en juego otros elementos…….la situación económica, el mánager, el productor, la relación entre los miembros de la banda, la discográfica, la buena o mala suerte......etc. Etc. Bien, STRIDER fue una de esas bandas que prometían buenos augurios…...pero eran demasiado del montón. A pesar de la calidad de sus composiciones no hubo una respuesta esperada, la falta de un hit que les hiciera subir a la cresta de la ola y lanzarlos no se produciría. A pesar de realizar extensas giras abriendo conciertos para gente como STATUS QUO, HUMBLE PIE (con quién guardan similitudes ) y nada menos que DEEP PURPLE, fue una promoción fallida, su Rock carecía de una sella de identidad que los singularizase de alguna forma.

La serie de despropósitos debió de ser abundante, el proyecto empezó en 1972 y en 1974 moría con apenas 2 años de funcionamiento. Tras Exposed, hubo una importante fractura en el seno del equipo, abandonando algunos miembros, entre ellos el vocalista, una pieza fundamental del engranaje que aunque fue sustituido junto con el batería, solo sirvió para alargar un poco más lo que parecía mascarse ya en el ambiente. Aún tuvieron el tiempo suficiente para publicar lo que sería su obra póstuma, titulada Misunderstood (incomprendido), ¿Tal vez paradigma de como se habían sentido siempre?

Lo mejor de todo es que sus miembros serían más adelante conocidos, no por su trabajo en equipo, sino por las labores que acabaron realizando por separado acompañando a grandes figuras del Rock…….cosas de la vida.

Entrando en el terreno musical de Exposed , ya he dicho anteriormente que se trata de un disco potente, de gran calidad, aunque necesitado de solidez y compactación musical, donde la guitarra es la protagonista que se encarga de elevar la temperatura llevando las composiciones al lado hard. Seguramente si no se tratase de su primer disco y teniendo en cuenta la mala trayectoria, es muy posible que la producción habría sido mejor. En cuanto a la grabación no se puede objetar mucho, es bastante correcta. Pero si es cierto que escuchando algunos de los temas se echa de menos algo más de arreglos y variedad, para rellenar momentos desnudos donde la guitarra se muestra abrupta y desgarradora. Un ejemplo de lo que acabo de mencionar se observa en el corte que abre la primera cara, Flying donde el piano, muy percusivo, se fuerza a darle armonía al sonido duro, pero lo hace de manera muy seca, se queda algo corto, entre la guitarra y la voz rota y resquebrajada de Ian Kewley el panorama es muy arisco, haciendo que la dureza se recrudezca. Igual que aquí veremos que en otras composiciones los coros intentan hacer de contrapeso.

De nuevo en Ain’t got no love el sonido vuelve a ser crudo, la voz desgañitada parece que va a sucumbir, la melodía es muy cíclica, igual que los riffs. Aparece un elemento nuevo, la armónica y el piano es eléctrico, dando más volumen y melodía. El estribillo se repite asiduamente, el sonido en general es sucio y el final digno de la ronquera que arrastran las cuerdas. Es en Woman Blue donde la melodía se relaja en dureza y se pueden observar armonías , entregando mucho más protagonismo al piano eléctrico que nos ofrece buenos momentos en pequeños pasajes acompañado de coros femeninos y con la voz de Ian más relajada pudiendo coger aire. Incluso camino de la coda, los demás componentes cantan también juntos, dejando la puntilla para el solo de guitarra de Grainger. Una revisión del tema Higher and higher, rock and blues de Jackie Wilson sirve para cerrar la cara A, versión acelerada donde el riff de guitarra arrecia fuerte tras un comienzo timorato del piano eléctrico con contundencia. La fuerza de la guitarra y la voz y la manera de atacar las cuerdas recuerda a WHO en muchos momentos. Es una pieza con mucho ritmo donde el coro repite el estribillo hasta la saciedad.

Damos la vuelta a la tortilla y nos encontramos con Esther’s place, una composición con un ritmo divertido que de inicios trabaja con riffs de guitarra acústica y un piano blues que tal vez en su lado más suave podría haber servido de single en busca del hit ayudado por ese palmeo utilizado para seguir el ritmo. Ya en el segundo round hay un giro en la estructura, el piano abre la nueva fase y da paso al solo de eléctrica. Tal vez Straddle suponga el punto débil de un disco muy completo. Es una melodía de relleno comandada por la slade guitar sin saber hacia donde se dirige en ningún momento, no termina de despegar, y no muestra nada interesante, muy insulsa. Hasta el final es un reflejo de la vacuidad que contiene. Para concluir vuelven a elegir hacer una adaptación de un temazo emblemático de la banda RARE EARTH, se trata nada menos que de Get ready, obra sublime que ocupa todo un lado en el disco de sus creadores, aquí se reduce a algo más de 8 minutos. Por supuesto no supera a la auténtica, ya que carece de muchos matices del original. La banda se la lleva a su terreno que es el hard y construyen un respetable retoño, y además lo hacen mostrando su mejor cara en lo que respecta a creatividad y dinamismo dentro de un mismo track. La guitarra es puro fuego e Ian se deja las cuerdas vocales de una forma que hace daño. En general todos los miembros realizan un trabajo sobresaliente, los arreglos son se hacen más visibles y podemos escuchar un excelente groove por parte de la sección rítmica.






sábado, 25 de octubre de 2025

GRACIOUS – This is…Gracious !! (1971)

 


Paul Davies……………...Voz principal y percusión

Alan Cowderoy………….Guitarras, percusión y voz

Martín Kitcat……….....Teclados, mellotrón, piano, percusión y voz

Tim Wheatley…………..Bajo y percusión, voz

Robert Lipson…………..Batería y percusión


1ª Cara:

- Supernova

a) Arrival of the traveller

b) Blood red sun

c) Say goodbye to love

d) Prepare to meet thy maker


2ª Cara:

- C.B.S.

- What’s come to be

- Blue Skies and alibis

- Hold me down


Tuvieron una carrera de poca existencia, apenas 4 años mal llevados (1967-1971). Y es que no todo el mundo conseguía abrirse camino a través de las dificultades, económicas fundamentalmente, y otro tipo de situaciones, y GRACIOUS, estuvo en el saco de los perdedores. Fue fundado por Paul Davies y Alan Cowderoy, Davis era batería pero hasta que no ficharon a Robert Lipson para que cogiera las baquetas, no pudo Davis ejercer como frontman llevando la voz cantante, y nunca mejor dicho. El trío formado sonaba muy influenciado por gente como Cream y el blues británico emergente.

Tras una de las muchas giras que hicieron al comienzo para intentar promocionarse, Vertigo Records se pone en contacto con ellos para ofrecerles un contrato. Aceptado este, se concentrarán en estudio para realizar un primer álbum. Su primer disco, el más difundido y conocido en el mundo del Rock, titulado Gracious!, nombre diferente al que mantenían con el que serán acuñados por su mánager. El álbum se editó con la portada en blanco y el nombre del grupo, pero decidieron añadir una signo de exclamación. Su sonido era una mezcla variada de versiones con influencias de Vanilla Fudge y Moody Blues, con dirección y centrado, aunque menos maduro que el siguiente.

Pero las cosas iban a cambiar y además bastante en lo que se refiere a estilo y creatividad de las composiciones. Realizan un concierto donde se suben al mismo escenario que una banda también emergente que va a dar un golpe sobre la mesa haciendo saltar los cimientos, y va a llegar a ser todo un buque insignia posteriormente dentro del rock progresivo, se trata de King Crimson. Paul Davies queda impresionado por la utilización del Mellotrón, su sonido y sus posibilidades. Su forma de pensar sufre un colapso y todo ello se traduce en un cambio de orientación musical. Necesita el instrumento como sea, y trabajar con él para obtener nuevas formas de componer.

Se ponen manos a la obra, y el resultado es este 2º Lp This is….Gracious! que en un primer momento se iba a llamar Supernova como la suite que ocupa toda la cara A. El sello Vertigo con el que trabajaban, no estaba obteniendo tanto éxito con los grupos de carácter progresivo como esperaban. Se tomó la desafortunada decisión de no distribuir el nuevo disco, sin embargo una vez que el grupo se separó el sello Phillips, que adquirió los derechos, si lo hizo como una serie económica con el titulo This is….Gracious! Por tanto al no haber publicidad, promoción ni atención de los medios, ese segundo redondo es casi como si no hubiera existido.

La situación económica de los miembros era delicada, la falta de perspectivas, conciertos y la incertidumbre provocó que poco a poco fueran colgando las botas, y aunque iban siendo reemplazados por nuevas adquisiciones, nunca lograron que la magia y camaradería inicial retornara. Ya mucho después en 1995 llegan a una fugaz reunión e incluso graban un nuevo álbum que pasará desapercibido. Como músicos no volverán a subirse a un escenario, pero siguieron trabajando dentro de esa disciplina.

Desde luego una apisonadora llamada KING CRIMSON pasó por encima de la banda, solo hay que escuchar este This is….Gracious!, para comprender como Robert Fripp y sus huestes pasaron factura. Desde un primer momento es claro el giro musical con respecto a su primer LP. Un mellotrón entra poco a poco para adueñarse de la atmósfera y no abandonará hasta terminarlo. Es el eje de unión y dirección en la mayoría de las composiciones. Les fascina y no solo interviene en la creación sino que KitCat nos presenta improvisaciones y escarceos sobre sus teclas descubriendo nuevas fórmulas, probando y experimentando con todas las opciones a su alcance. La Identidad del sonido de la banda se podría encuadrar dentro de los parámetros de grupos como CRESSIDA, SUNDAY ó incluso unos CARAVAN, pero sin acercarse tanto al monopolio canterbury, mostrando una psicodelía tardía y un proto-prog.

Arrancan con un sonido extraño y experimental, no hay duda de que les encanta el nuevo juguete y quieren probarlo creando un ambiente más amenazador que constructivo al iniciar Supernova, pieza que está compuesta de 4 partes con una duración superior a los 20 minutos. Composición que dista bastante de lo que aparece al otro lado del vinilo. Se puede decir que es un disco bipolar, con Supernova nos enseñan un juego de claro-oscuros arrastrando ciertos sonidos que podemos asociar a la psicodelia que todavía transita por el final de década, la guitarra se muestra corrosiva en varios pasajes, y el ambiente se torna turbio y pesado con el mellotrón castigando.



Pero luego llega la claridad y salen adelante ritmos contagiosos y sonidos más cálidos con cierta ingenuidad, correspondientes al pop rock británico de los 60. Salvajes por un lado y tiernos e ingenuos por otro. Esta dualidad musical concuerda y es ilustrativo de ello la portada, con unas vidrieras que dejan pasar el sol y dentro se producen luces y sombras de la misma manera que en la concepción ambiental de la extensa suite. Es en la parte 2, donde se descubren ante el rey carmesí con un tema compuesto con una estructura crimsoniana hasta el tuétano, bien podría tratarse de Epitaph, in the court of the crimson king o in the wake of poseidon. Esos dos primeros discos son claves en la mentalidad de la banda a la hora de componer este segundo estadio. Fragmento extenso que tras un intenso instrumental iniciaticoo muestran mucho de lo que han aprendido apoyados fundamentalmente en un pesado mellotrón mientras canta Davies acompañado de coros, puro Crimson, lo mires por donde lo mires. La guitarra acústica fluye tras un silencio de fase retornando a la calidez musical y a la alegre pureza, pero de nuevo descendemos a la caverna oscura, una tónica que se repite en numerosas ocasiones. La última parte de Supernova repite patrones de luz y sombra, dejando un poco en segundo plano el mellotrón y tomando más protagonismo el Hammond, realizando excelentes desarrollos en ascenso por la escala aportando coros celestiales que le confieren un aire de épica excelente que nos transporta a lo más alto………...se me eriza el bello. Viaje onírico, sueño, vigilia……..final épico.



El clima de la segunda cara es diferente, parece que aparcan bastante el oscurantismo presente hasta ese momento. Las composiciones se hacen muy dinámicas y coloridas con aportación de mellotrón y hammond a partes iguales, la guitarra acude más al frente y deja excelentes solos, C.B.S. es una pieza que recoge lo mejor de este lado, la música llega a permitir ser bailable con accesos de psicodelia y prog primigenio. What’s come to be nos devuelve al pop rock británico más afable de los 60, con la diferencia que marca el mellotrón. Construyen combinaciones de voces estupendas y la guitarra se hace minimalista como si llevara sordina. Un riff de guitarra frenético nos introduce en Blue skies and alibis, otra pieza con aire similar a la anterior que nos deja un groove estupendo a mitad de camino a cargo del duo batería-bajo. Pieza muy animada y de brillante ejecución. La más rockera de todas se reserva para el final, Hold me down, encierra una guitarra potente de principios marcando un riff esencial, el estribillo se canta en conjunto y después nos agasajan con el solo más duro de todo el disco, y eso es decir mucho.





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