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domingo, 17 de mayo de 2026

AMBROSIA – Ambrosia (1975)

 


David Pack…………………...…Guitarra, teclados y voz principal

Christopher North…….…….Teclado y voz

Joe Puerta….………………....Bajo, voz principal

Burleigh Drummond………..Percusión, fagot, voz


1ª Cara:

- Nice, Nice, Very Nice

- Time waits for no one

- Holdin’ on to yesterday

- World leave me alone

2ª Cara:

- Make us all aware

- Lover arrive

- Mama frog

- Drink of water


No fue hasta cuatro años después de su creación que este cuarteto californiano diera lugar a su primer álbum debutando por todo lo alto con una obra sólida y madura como es esta. Esos años atrás en que convivieron les sirvió para ir acumulando conocimientos, analizando el panorama Rock que les rodeaba, absorbiendo y aprendiendo de los distintos estilos que bullían apenas iniciada la década. Descubiertos por fortuna nada menos que por el Director de la Filarmónica de Los Ángeles Zubin Mehta, incluso los incluyó en el concierto All American Dream concert. Esto sucedía en 1971, cuatro años antes de tener un reconocimiento dentro del mundo musical.

En los ambientes underground de los grupos de L.A. despiertan admiración del público con interés en el Rock progresivo. Sus influencias serán Beach Boys, King Crimson, Beatles…..pero yo con quién más semejanzas me parece que entroncan es con Yes. En mi opinión el espíritu de Anderson y compañía está constantemente presente flotando en el ambiente y dejando huella en gran parte de las estructuras de las composiciones con elementos y recursos característicos de los británicos. La manera de trabajar las voces, el ritmo de batería en conjunción con el bajo….los dúos guitarra, bajo…..los tiempos….no se, me suenan a los británicos.

A consecuencia de la interviú con Zubin Mehta tuvieron una audición para Help Albert, ¿Quién es este señor?, pues nada menos que la A de A&M Records. El resultado de la presentación fue algo agridulce, no estuvieron muy acertados, se les convocó para un segundo intento donde mejoraron, pero no será con esta compañía finalmente con quién fichen sino con la 20 th Century Fox Records. Seguidamente se ponen manos a la obra y comienzan a grabar a finales del 74 su homónima opera prima con un resultado más que bueno. En la configuración va a participar como ingeniero y productor Alan Parsons que todavía no se había puesto a trabajar para salir a los escenarios con su banda. Sorprendido por la calidad de los músicos llegó a decir “es rock americano que suena como el inglés”.

Así pues, estaban convergiendo en la creación varios elementos a la vez que podían anticipar y garantizar un gran éxito. Unos músicos muy profesionales y con unas voces a cual mejor, un productor e ingeniero de alcance, el gusto por las armonías vocales siendo admiradores de Crosby, Still, Nash and Young, y la necesidad y capacidad para hacer una música ambiciosa instrumentalmente hablando. El nombre que acabaron atribuyéndose, AMBROSIA, que significa “néctar de los dioses”, no es fruto de la casualidad, sino fiel reflejo de lo que presentarán.

La primera impresión que transmite su sonido es frescura, después de esto la profesionalidad, sobriedad y madurez que comprenden los temas del disco. Las armonías vocales inundan las canciones y con razón, puesto que son magníficas todas ellas y la voz llega a convertirse en un instrumento más de la orquesta. Los entramados instrumentales de las composiciones son intrincados, más aún por los cambios constantes de ritmo que se producen en muy poco espacio de tiempo, apenas permiten que se genere una estructura melódica que consigamos memorizar.

Sin embargo la riqueza melódica es tremenda, el despliegue de instrumentos es enorme, proporcionando con ello un constante movimiento de innovación en la pieza que corresponde. Es música condensada por el trabajo que se observa en su creación, aporta volumen y cuerpo, compases recargados con barroquismos de guitarra, pero no supone pesadez ni tedio en ella.. A todo esto, hay que sumarle la variedad y labor de los arreglos, que son muchos y como en todo buen grupo progresivo de la época la incorporación de sonidos de nuestro mundo diario que hacen que entremos ambientados y con más profundidad en la música que nos están ofreciendo, la sombra de Alan Parsons es alargada y de una calidad garantizada.

Aunque Parsons dijese aquello, no terminan de sonarme como los grupos de estilo británicos, si que es posible que haya un acercamiento, pero percibo en este disco el espíritu americano, una atmósfera más accesible y festiva, menos introspectiva como suele ser característico en bandas del nuevo continente, falta la flema más oscura y trascendental de los ingleses. Podrían asemejarse a una combinación de Rock de bandas próximas como Starcastle y Kansas.

Disco repleto de buenos momentos, Nice, Nive very Nice es un buen comienzo para engancharnos al tren, una pieza que podría haber servido de lanzamiento en las emisoras de radio con un rock prog que bien puede bordear el soft Rock o el pop Rock de manera que puede interesar a un mayor número de oyentes. Gran variedad de cambios rítmicos en la melodía con unos arreglos brillantes que no se si lo son o simulan de viento a través del sinte. Luego sigue con Time waits for no one, otro corte interesante que incorpora recursos estilísticos, un bonito juego de voces, buen dialogo guitarra-bajo y explosividad en la onda Yes. Uno de los platos fuertes es Holdin’ on to yesterday, que nos sumerge con un bonito groove, muy sinfónica con arreglos magníficos de cuerda y piano, vistosos coros nuevamente por parte de todos los componentes como eje protagonista, una producción elaborada con mimo y un órgano comedido que en algunos instantes llega a realizar barridos. Para finalizar una cara lo hacen con World leave me alone, una pieza con vena rockera donde la guitarra se erige elemento principal, se muestra más agresiva de lo habitual en algunas partes y la melodía se reduce en pos del sentimiento más sencillo del espíritu rock.

Arrancamos con Make us all aware el descanso; surge de la oscuridad un fresco piano que aletea durante todo el tiempo y que trabaja en los arreglos sutilmente en un trabajo sin fases instrumentales ambiciosas. Se combina con otros teclados que aportan un aire retro a la pieza, similitud a un clavicémbalo o un clavecín. Las voces como siempre son fundamentales. Sin dejar morir la anterior empalma con Lover arrive otra joya en forma de balada que elige una melodía preciosa en la que se pueden explayar a sus anchas las fantásticas voces y coros con una inspiración de piano cautivadora. Un poco de intimidad a disfrutar en silencio.

Tal vez es en Mama frog donde podemos detectar cierto acercamiento a sus venerados Crimson aportando formas libres y más experimentales en su creación, aunque yo denoto también cercanía con ELP. Es aquí donde encontramos ambientes muy diferentes unos de otros, incluso se puede hablar de posible improvisación dirigida con pasajes instrumentales más disonantes y alejados de las melodías que suelen presentar incorporando instrumentos muy variados. Todo esto forma el cuerpo central de la composición, luego retorna a la melodía inicial en una estructura circular para terminar de forma cortante. Cerramos el espectáculo con Drink of water, posiblemente la que más progresividad encierra hablando en términos de estructura clásica del estilo. La más épica de todas con un trabajo instrumental muy potente y ambicioso por parte del órgano y sintetizadores varios. Producción fantástica que me recuerda enormemente a otras de Kansas.

Una delicia de disco a tener en cuenta por todos aquellos que aman el prog y también por aquellos que no tanto, y es que no se debería clasificar de ninguna manera aunque lo hagamos, porque cuando la música es buena no importa nada más.





domingo, 26 de abril de 2026

THREE MAN ARMY – Two (1974)

 


Adrian Gurvitz……...…Guitarra eléctrica, slide, órgano, mellotrón y voz

Paul Gurvitz……...…….Bajo, guitarra acústica y voz

Tony Newman….….....Batería


1ª Cara:

- Polecat woman

- Today

- Flying

- Space is the place


2ª Cara:

- Irving

- I can’t make the blind see

- Burning angel

- In my eyes


Hubo unos años en que estos hermanos parecían estar en varios sitios a la vez. Es impresionante lo que les cundía a esta pareja, metidos en todos los saraos progresivos reconstruidos que surgían por las islas británicas alejados de la élite comandada por las viejas glorias. Debían tener una relación familiar muy cohesionada porque donde iba uno, iba el otro, un hecho que dentro del Rock tampoco es fácil encontrar, salvo honrosas excepciones. Y es que ya empezaron juntos en esto con su primera banda GUN que por entonces su disco pasó sin pena ni gloria y eso que tiene el privilegio de haber sido vestido por un entonces desconocido Roger Dean.

En 1970 tras la desaparición de la banda, continúan en el ambiente militar y forman nueva banda, llamada esta vez Three man Army, les viene al pelo porque serán un power trío de Rock potente y duro compuesto por Adrian, Paul y a las baquetas Tony Newman un músico que ya tenía cierto nivel tras haber participado en varios combos entre ellos con Jeff Beck. Lanzarán su primer disco en 1971 con un contenido espléndido, pero sin llegar a entrar en listas ya que se mueven en mercados underground, y pasando bastante desapercibidos, poco de publicidad y nada de televisión. Su discográfica, Pegasus, decide que aquello no va a ningún lado y los deja plantados. Sin desanimarse, consideran que hay que seguir adelante con las ideas claras y la misma formación, llaman la atención y serán fichados por Warner Bros con quienes rápidamente darán lugar a un nuevo Lp, su segundo trabajo, esta vez menos hard y más abierto al blues. En 1972 realizarán una gira por EEUU teloneando a otros donde se dan a conocer y obtienen ciertas ganancias para la Warner pero siguen sin entrar en listas. Al año siguiente con nuevas composiciones dan lugar a su tercer álbum al que llaman Two, ya que era el segundo con su nueva compañía y en el contrato se mencionaba la obligación de dos discos, pero ya lanzado en 1974.

Los efectos siguen siendo los mismos, buen material, pero no hay nada que hacer contra los grandes del hard, Led Zeppelin, Deep Purple, Humble Pie etc, son una competencia difícil y juegan en una liga superior, y los Gurvitz y compañía siguen en el inframundo intentando despuntar y entrar en listas, algo que se resiste. No se les presenta oportunidad de festivales, tanto a un lado como al otro del Atlántico ni aparición en medios, y además el sello tampoco les brinda mucho apoyo. Tienen nuevas creaciones, llevan en mente realizar una opera Rock, pero después de una serie de grabaciones de prueba todo va a quedar archivado, Tony Newman, cansado, abandona y los hermanos Gurvitz no plantean sustituirlo, simplemente desisten y no siguen adelante. Pero la carrera armamentística no termina y se asociarán con el batería Ginger Baker para crear la Baker Gurvitz army, otra gran aventura que pone punto y seguido.

El punto de mira aquí, es su disco Two, un magnífico redondo que hay que rescatar porque lo merece. El hecho de que no trascendiera en su gestación lo ha convertido en una obra de culto. Es una obra hard rock progresivo que no tiene desperdicio, densa, sólida y compacta. Paul Gurvitz, es un guitarrista de los que llaman en la red “underrated”, un mercenario, no del dinero sino de la buena música, un tipo inquieto que no ha tenido el reconocimiento que debiera, culpa con toda seguridad de su situación siempre en la sombra, detrás de los grupos reconocidos. A mi particularmente me gusta mucho, con una técnica depurada y un estilo que lo hace singular, y es que al sonido de su guitarra enseguida se le reconoce dentro de las canciones, da igual en que banda toque. Su hermano Paul también tocaba la guitarra pero no estaba a la altura de Adrian y eso le llevó a emplearse en el bajo. Si el público se detuviera a analizar con qué personajes reconocidos llegaron a tocar seguramente cambiaría la visión sobre estos músicos. También hay que preguntarse si la aportación de un segundo guitarra u otro cuarto miembro en la formación habrían aportado más brillo….pero eso ya nunca lo sabremos.

Polecat Woman es la canción de despegue, contundente de principio a fin con un sonido pesado de guitarra, Adrian está demoledor como en todas las composiciones siendo el hilo que enhebra todo el lp. Nos mete de lleno con una guitarra rítmica brutal marcando el ritmo y la batería de Newman agitada y vivaracha con gran cantidad de percusión, marcándose un solo que no llega al medio minuto, gracias a Dios, no estoy por lo solos de batería. La recta final es un solo de guitarra, marca de la casa, que va entrando suave para acabar agudo y rápido. Un temazo de hard sin concesiones con una voz salvaje y desgarrada.

La calma, aunque engañosa, llega con Today que tiene como base una guitarra arpegiada de notas espaciadas, muy melódica que va creciendo en belleza y fuerza con un tempo cada vez más elevado donde se respira un ambiente espacial en ciertos pasajes gracias a la guitarra de Adrian que se va haciendo incisiva hacia el final, con unos escarceos en la performance que me recuerdan a Kerry Livgren de Kansas.

De trepidante se puede calificar Flying sobre todo por la guerrera batería. Aunque luego la pieza navega mucho por lo melódico en cierta manera accesible con elementos atractivos en la voz, podría haber servido de hit para lanzar en las emisoras con sonido fácil de entender, el corte más popero que vamos a encontrar que termina con el solo de guitarra desatado de tinte espacial.

Una suave y melódica guitarra con el sello de Adrian nos conduce al centro de esta pieza que cierra la primera cara, algo más extensa que el resto, Space is the place, de corte muy progresivo incorpora un teclado muy marcado y lineal de fondo arropado con arreglos orquestales a cargo de violonchelos y violines. Es una balada construida sobre un estribillo protagonista de la composición y título del tema que se repite en bucle invocando un mantra en el que nos sumimos. Los arreglos son una innovación progresiva que resulta muy positiva con un potente aroma al estilo ELO que se respira en ella.

Un ritmo eléctrico trepidante nos pone en guardia con Irving nada más comenzar la segunda cara, con una combinación guitarra-batería saltando chispas y que acabará desembocando en un solo de bajo al mejor estilo “Squire” bajo una lluvia de platillos, invocando a Deep Purple en una pieza que corta la respiración que para en seco, todo un chute de energía, Rock duro con mayúsculas. Para contrarrestar el subidón de pulsaciones a continuación nos entregan I can’t make the blind see, otra balada de características similares a Space is the place, es decir con orquestación de cuerda en los arreglos y experimentando con vientos, lo que parecen ser fanfarrias en el estribillo, arreciando cada vez más poderosa la orquestación conduce a un final de efecto doppler, un corte breve que sin detenerse ensarta con Burning angel otro temazo, en mi opinión el mejor, muy duro, en la línea de Polecat woman con una voz desgarrada nuevamente, la guitarra rítmica dominando la situación y la batería de Newman trabajando a ritmos complicados. Sin duda esconde en su interior el pasaje instrumental más valioso de todo el disco, pura energía de hard progresivo con intervención del órgano que pone los pelos de punta. Energía en estado puro, una delicia señores!

Para finalizar dejan In my eyes, composición que aparenta ser una balada inicialmente, pero luego se complica y sube el voltaje convirtiéndose en un corte grave y pesado en las guitarras clamando con un estribillo en ascenso donde la melodía aparece en forma de coros por parte de los componentes. La guitarra de Adrian nos brinda un solo con un comportamiento muy juguetón. El final despista un poco, pareciendo que nace una nueva composición, pero no, termina diluyéndose.

Y eso es todo. Recomiendo encarecidamente su escucha, es uno de esos discos que hay que descubrir, no lo dejes pasar, no te penará. Si te gusta este estilo duro, estás delante de un gran descubrimiento, y aprovecha que lo han reeditado si lo quieres comprar en vinilo, porque estás de suerte y no tendrás que pagar un riñón por él. Últimamente no se que está pasando pero para comprar un vinilo vamos a tener que acudir al banco a pedir préstamos…….y eso que es tecnología del siglo pasado…...en fin, no lo entiendo.



viernes, 10 de abril de 2026

BRINCOS – Mundo demonio y carne (1970)

 

Miguel Morales……...………Guitarra y voz

Oscar Lasprilla……...……..Guitarra y teclados

Vicente Martínez….….....Guitarra

Manuel Gonzalez…...…...Bajo

Ricky Morales……………....Guitarra y voz

Fernando Arbex…….……..Batería y voz


1ª Cara:

- Mundo demonio y carne

- Vive la realidad

- Hermano Ismael

- Esa mujer


2ª Cara:

- Jenny, la genio

- Enmancipación

- Carmen

- Butterfly

- Kama-Sutra


En los años 60 la juventud de una España que salía adelante con los polos de desarrollo instaurados por el gobierno de Franco, vivía sus momentos de ocio, sus guateques y sus fines de semana entre discos de Los Brincos, Los Bravos o Formula V, como máximos exponentes de la música Rock de puertas para adentro. Con canciones alegres de letras tiernas, blancas e ingenuas seducían al público más joven haciéndoles soñar con mundos en los que el amor, la amistad y la felicidad eran protagonistas absolutos, la censura no dejaba pie a nada que fuera en contra y si querías continuar en el oficio había que pagar un precio.

A finales de la década el universo musical está desatado, floreciendo movimientos y bandas por doquier, algo que por muy aislados que estuviéramos en España no puede pasar por alto para todos aquellos que se mueven en esa órbita. Los Brincos, cuyo mayor referente son The Beatles, como les sucedía a muchos otros, están influenciados y volcados a cada nuevo paso que dan los británicos. Los ecos de Revolver y Sargeant Pepper…..son tan fuertes y tienen tal repercusión en la escena Rock que no pueden pasar inadvertidos tampoco aquí, justo en una coyuntura social aliviada por un cambio de dirección que permite más aperturismo, los tiempos están cambiando y las arcas crecen gracias a la afluencia del turismo, la gallina de los huevos de oro.

Así pues Los Brincos, tal como indican en el interior de la carpeta del disco, creen que hay que pasar página y evolucionar, no quieren encasillarse y necesitan un salto estilístico. Influidos por el movimiento progresivo que está en plena incandescencia, aunque ellos niegan estar adscritos a ningún estilo, van a crear el primer disco conceptual nacional basado en las debilidades humanas que ellos mencionan como Mundo, demonio y carne. Cantarán en la mayoría de las ocasiones en español, pero también lo hacen en inglés, con la idea de no cerrarse las puertas a Europa.

Tras salir de la formación Juan y Junior se produce un cambio estilístico, siendo sustituidos por Vicente Martínez y Ricky Morales. Se unen también Oscar Lazprilla a los teclados, multinstrumentista colombiano y otro hermano Morales, Miguel a la guitarra, la alteración del equipo es profunda. El álbum se grabará en Wessex Sound, Londres, un intento más de que la atmósfera inglesa les inspire para producir ese cambio que buscan. Una ventaja era que todos ellos componían en mayor o menor grado, llevándose a las islas al conocido director Augusto Algueró para ayudar en las tareas compositivas, producción y arreglos. No están dispuestos a crear un producto del montón, buscan la innovación y la calidad.

Grabado el álbum, el material es bueno, más que bueno, pero la repercusión no es la deseada. La crítica arremete con ellos, el público seguidor no está preparado, no entienden la nueva concepción musical que no tiene nada que ver con lo publicado con anterioridad, es decir canciones sencillas, alegres y entrañables. La sociedad española no tiene los oídos educados para estas nuevas experiencias, demasiado aislamiento. Eso hace que la mayoría de la espalda a este nuevo disco. Y algo muy importante, el sello discográfico que los promociona tampoco ve con buenos ojos la novedad. Todavía los viejos arquetipos rancios que se mantienen en las posiciones de poder siguen en la tónica de otros tiempos, no están dispuestos a tolerar ciertas letras y tampoco composiciones alejadas de los cánones habituales de la industria musical española.

Como resultado de todo lo expuesto es un fracaso total, nadie ha entendido la mutación. Les obligarán a introducir ciertas composiciones que en un principio habían descartado y a su vez, desechar otras que pretendían incluir para que la obra sean moderadamente distribuida. La discográfica no encuentra un éxito para promocionar y tampoco estará de acuerdo con la foto de portada (los músicos desnudos de cintura para arriba), una propuesta de art-work muy moderna en ese contexto, que luego en reediciones posteriores será recuperada.

Comienza con la homónima Mundo demonio y carne surgiendo de las profundidades con un sonido muy progresivo, el ejemplo perfecto de lo que pretenden mostrar con sus nuevos aires de vanguardia, introduciendo efectos y elementos propios del estilo. Además es cantado en inglés y la subdividen en varias partes bien conectadas, consiguiendo con ello que la atención no se disperse y que el oyente no caiga en tediosas fases. La experimentación es un hecho patente en ella con la búsqueda de ambientes diferentes y cambios de fondo. Tal vez influencias de la banda anglosajona MOODY BLUES se quieren dejar entrever en la forma de estructurar el tema. Una de las secciones aporta sonidos hindúes, algo también típico en muchas bandas posiblemente por esa moda de los viajes fugaces a India realizados por los grandes. Por supuesto el Mellotrón, instrumento progresivo por excelencia aparece también aunque de forma tímida, juegos vocales, aportación de flauta en las partes más melódicas y para el final un efecto de sonido, algo clásico entre las bandas progresivas.

Le sigue Vive la realidad, una pieza que no tiene nada que ver con lo anterior. Es muy probable que fuera una de esas composiciones desechadas en un primer momento y que la discográfica rescató. Una melodía simple y seguramente del gusto del público que les seguía hasta entonces. Unas guitarras de acordes alegres conjuntadas con una voz respondida por el coro en formato breve. A continuación Hermano Ismael es una pieza de aires muy “políticamente correctos” en su letra, ya se sabe, cosas de entonces. Construida con una bella guitarra acústica es adornada con pequeños punteos de la eléctrica, la voz y los coros muy melódicos consiguen que sea resultona pero alejada de patrones innovadores. Cerrará la cara Esa mujer, una pieza interesante de carácter melancólico con una guitarra que parece hablar. Nos habla de una relación basada en una diferencia de edad de los amantes (la censura lo dejó pasar). Tiene dos partes bien diferenciadas, la primera en la que se cuenta la historia hilada por la magnífica guitarra y una segunda que explota en un final épico conducido por arreglos de la orquesta en bucle donde destacan los violines de aire muy trágico.

Arranca el lado B con Jenny, la genio que podría haber servido de hit en las emisoras. Una canción muy festiva dirigida por una guitarra con algo de rebeldía, una singularidad en este disco. Tiene cierto gancho con una mezcla de accesibilidad y rock atractivo y un estribillo que repiten una y otra vez. La coda es muy interesante ya que se produce un instante instrumental con un piano desatado y fantástico hasta el final. El siguiente corte se puede decir que era un problema que sigue estando vigente hoy. Enmancipación habla de eso, de la necesidad de construir tu propio camino, y para ello es necesario vivir tu propia vida sin depender de nadie. Elaborada con un órgano y una guitarra de pedal principalmente consiguen una textura interesante e innovadora que se va volviendo más compleja desembocando en un solo de teclas ácidas que nos arrastra a un desenlace de barridos barrocos.

Nuevamente la guitarra nos introduce en una balada en la que conviven la guitarra clásica y un sereno mellotrón de tapiz. En Carmen una vez más el amor es el centro de la letra a través de una melodía muy atractiva. Breve y deliciosa construida sobre acordes sencillos pero elegidos con maestría. Otra el espíritu de Moody blues flota en el ambiente. Butterfly resulta ser una canción alegre y con gancho sobre todo por su pegadizo estribillo. Su letra como la mayoría de las composiciones es muy blanca e ingenua. Trabajada principalmente sobre el órgano tiene cierto ramalazo de psicodelia si quieres….pero muy accesible toda ella, podría haberse creado en su época anterior.

El círculo se cierra con Kama-Sutra, el título ya nos inclina a pensar que vamos a volver a experimentar ambientes de incienso y sítares….. y no te equivocas. Es la secuela de su homónimo, un instrumental dotado de percusiones, cuerdas y mellotrón que nos sumerge absolutamente en los ambientes mencionados. Reminiscencias de otros sonidos escuchados a través de grupos de la corriente Komische musik abanderados por CAN, AMON DUUL, POPOL VUH etc, donde bullía la experimentación y sobre todo la improvisación como una constante, de manera que las piezas podían alargarse hasta límites inesperados, más todavía en los directos. La canción se mantiene en esos términos desvariando en la melodía con disonancias conforme pasa el tiempo dejando que el mellotrón se vaya haciendo cada vez más fuerte y de carácter progresivo en su final.

No se hizo justicia con el álbum, la decepción que vino tras su publicación provocó que la banda diera por terminado su periplo como tales. Fernando Arbex, un visionario, rápidamente se repuso y volvió a triunfar por otros senderos musicales. Es cierto que eran unos novatos en el estilo, pero la base era excelente y seguramente con el tiempo habría dado sus frutos. Pero habían nacido en el país equivocado.





domingo, 15 de febrero de 2026

LIGHT – The story of Moses (1972)

 


Adri Vergeer……………...……..Piano y órgano, Celeste, mellotrón, sintetizadores, voz

Gerard Steenbergen….……….Guitarra acústica

Joop Slootjes………….….……..Bajo

Hans de Bruin..……………..….Saxo y flauta

Sjaco van der Spel.………....Batería y voz

Colaboradores:

Guus Willemse………………………………....Bajo

Hans Hollestelle…………………….………...Guitarra eléctrica

Marian Schatteleyn y Robbie Dale…...Voces


1ª Cara:

- The water

- The blackberry bushes


2ª Cara:

- White turns into black

- The nuisances

- The desert

- The red sea


Vamos con una de rock cristiano!………..Nooooooo……...no se trata de eso!…… pero si es cierto que es una obra conceptual basada en el episodio bíblico de la salida del pueblo de Israel de Egipto, conducido por el enviado de Dios, Moisés, que los libera de las garras del Faraón, tras una dura tarea a base de plagas, llevándolos por el desierto hacia la tierra prometida. Este es el único disco que dejó esta banda como evidencia de su corta existencia. Surgidos en Países Bajos en los 60, en la ciudad de Gouda (buen queso), se empapan en un primer momento de todos los grupos más sobresalientes que les circundan, allí en su país. EKSEPTION y FOCUS llaman poderosamente su atención pero no son lo únicos, podemos añadir formaciones menos conocidas para los no-adeptos………...BRAINBOX, y ya fuera de sus fronteras CRESSIDA, PROCOL HARUM, etc.




Es difícil encontrar algo de información sobre este fugaz proyecto, tal vez lo más extenso que he podido verificar está en la trasera del la carpeta que alberga el vinilo. Parece ser que en primera instancia se llamaban “Light Formation” y finalmente el nombre se redujo a la primera, coincidiendo con la incorporación al grueso de Hans de Bruin que se ocupará de los instrumentos de viento, y poco más se puede añadir. Ninguna averiguación del porqué de su desaparición.

La historia dividida en 6 piezas, mantiene en la primera cara las más extensas que se reducen a dos. Es una obra que bien podemos llamar sinfónica, puesto que se asemeja a una versión moderna de lo que podría ser un concierto para órgano, puesto que a golpe de este instrumento se construye la mayoría del disco. Predominante de principio a fin junto a actuaciones menores de otros teclados de diversa índole que combina, se puede decir que se lleva todo el protagonismo, dejando al resto de instrumentistas en segundo plano.

Se tiene mucho tiempo para analizar la música escrita en su mayor parte por Adri Vergeer como es obvio, un trabajo con muchas luces y alguna sombra. Las texturas creadas no dejan que caigamos en fases de sopor, ya que son melodías bien pertrechadas y con muchos cambios, que permiten que nuestro oído tenga que estar bastante atento a las variaciones que suscita. Pero no es fácil mantener la calidad y algunos instantes pueden hacernos bajar la guardia, más que nada porque hay que estar conectado con todos los sentidos ya que es un viaje más bien falto de energía, en el sentido de que no son temas con ritmos vivos e intensificados, una carencia que se echa de menos en más de una ocasión. Es un todo al que le hubiera venido muy bien un hit con el que el público se encendiera para quedar atrapado, un éxito que nos enganchase y que nos hiciera sentirnos más vivos…….pero no es así, estamos frente a un magno lienzo situado en un frío museo vacío, carente de vitalidad.

Composiciones muy interesantes en las que se observan tendencias e influencias de todos los colores, desde el blues, la psicodelia hasta el jazz, pasando por la vanguardia que surge en el continente a finales de los 70 así como por la música clásica y en concreto la de Johann Sebastián Bach. Incluso podríamos asociarlos con la familia Canterbury con un sonido muy aproximado en momentos a los exponentes SOFT MACHINE o CARAVAN. Se puede decir que estos chicos tuvieron bien abiertos los ojos y los oídos a todo lo que les rodeaba y lo gestionaron a su manera para construir este testimonio único y original.

La pieza con la que inicia este periplo, The water, nos pone en situación con sonido acuoso y un órgano que comienza a venir desde la lejanía. Una obertura magna y épica que resulta uno de los pasajes más inspirados albergando buenas esperanzas, con una característica intrínseca a todo el volumen que es la solemnidad que desprende el órgano en su estructura. Un sonido muy cercano a Procol Harum en creaciones en las que Mathew Fisher dejaba volar su arte. La guitarra española arpegiada que se observa cuando lo permite el teclado es deliciosa. Se subdivide y entra en una nueva fase tras una invocadora voz que repite un texto como un mantra, nos topamos con las primeras líneas cantadas en un disco mayoritariamente instrumental y después con la incorporación más patente que va a tener la guitarra eléctrica a lo largo de epopeya, conduciendo junto a las voces de la mano hasta el final.



La otra gran composición es the blackberry bushes, con arranque marcial y percusiones latinas que animan estos primeros compases, pero no pasará de ahí, la solemnidad y la sobriedad regresan a un ritmo más vivo saltando de pincelada en pincelada e internándose poco a poco en escenarios de jazz donde se acomoda durante un rato para acabar en unos desarrollos progresivos y psicodélicos calmados y de aires pastorales por la aparición de la travesera y las voces melodiosas que recuerdan a composiciones como I talk to the wind de los Crimson.

Volcamos el vinilo y aparece White turns into black con unas notas de órgano muy reconocibles, juguetean con el eterno e incontestable compás de “In a Gadda da Vida” de los IRON BUTTERFLY con pequeños matices para no levantar ampollas. Un comienzo que tiene continuidad con un ritmo entrecortado y fulgurante del órgano dando paso a la suite que vuelve a sumergirse en terrenos de jazz en los que el bajo tiene un papel estelar junto al teclado y una percusión shuffle. Tras el libre interludio vuelve a tocar suelo progresivo con aguas remansadas y pastorales que bien podrían servir de material inspirador a formaciones posteriores como CAMEL.

Sin silencios, unas sencillas filigranas del órgano nos presentan The nuisances, el siguiente corte, con alto contenido clásico en su atmósfera con bellas aportaciones del Celeste que intensifican aún más el contenido retro en un conglomerado de teclados excepcional. El órgano va a mostrar unas de las líneas más inspiradas, bajo un tapiz de partitura construida sobre escalas ascendentes y descendentes que flirtean con los clásicos.

Una voz fuerte y vehemente de pronunciación consistente abre The desert, una pieza de sonidos enigmáticos donde decae el volumen y resulta más minimalista que ninguna de las otras en su concepción, desembocando en la última parada The red shea, más corta todavía que se confecciona según patrones y escalas de la música tradicional del mundo árabe donde nos quieren dejar muy claro con voz vehemente nuevamente que Moisés ha llegado a tierras del mar Muerto.

Y este es el final, pero sorprenderá al oyente porque tras una creación de este calibre esperamos un final acorde a la grandilocuencia y la magnificencia del evento. Estamos esperando un desarrollo dentro de la épica, un remolino musical que nos eleve y nos transmita esa sensación de importancia y trascendencia del concepto que se ha traducido a lo largo de todo el acontecimiento. Pues no, al contrario es algo que parece inacabado, abrupto y frío, tal vez no sabían como finalizar, no hubo tiempo…….o bueno, creyeron que era la mejor manera.




sábado, 17 de enero de 2026

ILLUSION – Illusion (1978)

 


Jane Relf…………….Voz principal y coros

Jim McCarty………..Voz principal, coros, guitarra acústica y percusión

Louis Cennamo….……..Bajo

John Hawken…………......Piano, Fender Rhodes, Sintetizadores, Mellotrón, clavecín y Hammond

John Knights Bridge…..Guitarra eléctrica y acústica

Eddie McNeil………….Batería, campanas, percusiones, efectos


1ª Cara:

- Madonna blue

- Never be the same

- Louis’ theme


2ª Cara:

- Wings across the sea

- Cruising nowhere

- Man of miracles

- The revolutionary


Para alguien que no esté puesto, o que no sepa nada del pasado de algunas bandas como RENAISSANCE, le resultará difícil entender ciertas cosas cuando se tope con sus álbumes, me estoy refiriendo más que nada a los comienzos. Hablo con conocimiento de hecho, ya que lo viví en primera persona y he de decir que hasta que no profundicé en la información, llegué a pensar que estaba ante dos agrupaciones diferentes conviviendo a la vez y con la misma denominación. El Porqué de todo esto viene a cuento de que ILLUSION se formó con miembros que se escindieron de la primera formación de Renaissance, una división que fue como una disolución, se renovó todo el personal, algo muy extraño en el mundillo musical, siempre queda alguien, al menos un miembro fundador, ya que sino se fulmina hasta el nombre. Además los álbumes de la primera encarnación tienen un sonido diferente a los de la segunda, obvio si el personal ha cambiado, lo que hace que lleve más todavía a la confusión.


Pero Illusion no se forjó nada más producirse la rotura, pasaron unos cuantos años hasta que Keith Relf y Jim McCarty, ambos antiguos componentes de Yardbirds y fundadores de Renaissance - etapa 1, creasen un intento de “renacimiento” con la intención de volver a revivir el viejo espíritu de aquella primigenia banda. Y en cierta forma lo consiguieron poniendo unas bases con las que publicaron las primeras obras de Renaissance, llegando a publicar un primer álbum Out of the mist, en el convulso año 77 y un año después este homónimo con el que pondrán final a un sueño que se quedó a medio camino en 1979. Material que habían avanzado para un 3º Lp se quedó en el limbo, en 1990 sacaron disco que contenía principalmente este material, una prueba para sondear la situación del mercado y sus posibilidades.



A causa de la poca o nula promoción que obtuvieron el desencanto apareció pronto y con él la finalización del intento. ¿Cómo sucedió? Por un lado la competencia ejercida por Renaissance, que ya se había hecho con un público fiel tras una serie de bueno discos publicados durante los años anteriores, a los que costaba hacer sombra y luego por otro lado la situación musical había dado un giro radical. Los dinosaurios estaban sucumbiendo y el punk llegó para rematarlos portando nuevos aires que hicieron durante unos cuantos años limpieza de todo lo anterior, de manera que a los miembros de la industria no les quedó otro remedio que re-adaptarse si querían que el floreciente negocio continuara. Esto se tradujo en cambio de intereses; grupos como Illusion ya no aportaban nada, el enfoque de promotores, productores, ingenieros y managers había cambiado. Resultado de todo esto…..su música era agua pasada sin un bagaje detrás.


Keith Relf, para colmo de males no pudo llegar a verlo, moría electrocutado en plenos ensayos. Los hermanos Relf quedaban reducidos a la magnífica vocalista Jane Relf. También se contrata a otro guitarrista que introducirá la eléctrica, una importante diferencia con la formación inicial en Renaissance. Ese sonido que realizaron en sus inicios musicales basado en el folk, la influencia de la música clásica y el rock emergente que les atribuyó unas características de elegancia, clasicismo, singularidad y hasta cierta innovación, no llegará a verse reflejado en el nuevo proyecto de Illusion. Su música tiene unas bases muy similares y el resultado es bueno, pero se ha perdido chispa, inspiración, los tiempos ya no son los mismos y es difícil conseguir el mismo nivel.

Como ya he dicho, las composiciones son buenas, pero ya no encontraremos inclinación al folk y la apuesta por la música clásica y sus influencias está difuminada, quedándose más bien en la búsqueda de la elegancia y las buenas armonías. Además incluyen otras influencias, por un lado la guitarra eléctrica le resta sencillez, pero le infunde un sonido más actual y más volcado al rock. También se observa un abanico de posibilidades con los teclados llegando a incluir bastante electrónica, hasta un secuenciador en Cruising nowhere.

El global de la obra contiene un sonido reconfortante con una innata sensación de sosiego y concordia. Mucha culpa de ello la tiene el excelente dúo de voces masculino-femenino y los coros, que trabajan a la par buscando la melodía y transmitiendo una atmósfera conciliadora. Con Madonna Blue comenzamos un bonito viaje que resulta prometedor puesto que es una pieza, sino la mejor, una de las mejores del álbum, bastante inspirada, con momentos instrumentales muy brillantes en las que los arreglos de piano son impresionantes, llenos de versatilidad y dinamismo. Es un tema que va in crescendo en cuanto a su instrumentación llegando a generar una textura de teclados envolvente donde el mellotrón tiene mucho protagonismo donde se suceden las cascadas de piano. Extensa duración que ofrece varios escenarios con música plena de armonías vocales que finaliza con la guitarra eléctrica abordando el muro sonoro. La verdad es que hacia el final pone la piel de gallina por su calidad.

Seguidamente Never be the same es una sencilla canción sin exigencias atacada con guitarra acústica y de nuevo armonías vocales al estilo Crosby, Still……. Balada con arreglos de piano y atmósfera etérea en el tono sosegado general. Finaliza la primera cara con Louis’ theme, corte muy intimista, cálido, triste e introspectivo y con una atmósfera evocadora y melancólica muy sensible. El teclado nos ofrece un bucle arpegiado acompañado del piano y de la lánguida voz de Jane. Apta para días de lluvia suave a través del cristal o para dormirse.


Nuevamente tempos balsámicos comienzan la segunda cara con Wings across the sea. Las armonías vocales a dúo son el núcleo fundamental arropado por una cálida guitarra eléctrica con filtro acorde a la sensibilidad de la composición. Por supuesto no faltan los arreglos de piano y acústica en la instrumentación. Melodía y sencillez que no encajan con los tiempos impuestos.

Cruising nowhere nos va a sorprender porque su estructura no encaja con la idiosincrasia de la banda. Nada más empezar nos choca la electrónica que aparece. Introducción a cargo de un moog que establece una secuencia que en su contexto se puede decir que es innovación o vanguardia más acorde con los tiempos. Una pieza plagada de teclados que deja de lado los arreglos de piano y vuelve a cargar con la guitarra eléctrica que se explaya creando un sonido más rockero y más evolucionado.



Retornamos a los ambientes cálidos e introspectivos con Man of miracles donde una tenue atmósfera a base de campanas, suaves teclas y la voz delicada de Jane nos sumerge en profundos pensamientos, pero es un corte breve y sirve de intermedio para llegar a The revolutionary, la composición final de tintes bíblicos. Sus texturas son progresivas y el factor de epopeya se hace presente. En ella me parece adivinar un trabajo orquestal de contrabajos que no alcanzo a encontrar en los créditos . La instrumentación es variada y ofrece varios escenarios, junto con Madonna blue lo más completo. Aires grandilocuentes que reflejan la épica de la historia imaginando escenas varias y donde encontramos coros excelentes, ritmos diferentes, virtuosismo instrumental sobresaliendo el trabajo del Hammond y con una coda que como una llama se va extinguiendo muy despacio y sin hacer ruido.

Interesante propuesta ideal para esos días que necesitas desconectar. No son Annie Haslam y los suyos pero como estos, nos transmiten paz interior y mundos utópicos en los que descansar del día a día.





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