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viernes, 20 de marzo de 2026

STEVE MILLER BAND – The joker (1973)

 


Steve Miller……...……….Voz principal, guitarras y armónica

Gerald Johnson……...….Bajo

John King……………….....Batería

Dick Thompson…...…...Órgano y clavinet


1ª Cara:

- Sugar babe

- Mary Lou

- Shu ba da du ma ma ma ma

- Your cash ain’t nothin’ but trash

2ª Cara:

- The joker

- The lovin’ cup

- Come on in my kitchen

- Evil

- Something to believe in


Este gran guitarrista americano hasta las cachas, tuvo la suerte de nacer en una familia donde la música estaba presente a todas horas, concretamente el jazz puesto que los padres se dedicaban a él. Aprendió a tocar la guitarra con pocos años gracias a Les Paul, un amigo de la familia que los visitaba con mucha frecuencia. Con sus dotes alentó a Steve y el éxito que vendrá en el futuro se lo debe a él. En el colegio fundará su primera banda The Marksmen, allí conocerá a Bob Scaggs, futuro miembro de la Steve Miller Band, al que enseña acordes para que aprenda la guitarra y pueda ingresar en su grupo. Después en la Universidad formaría The Ardells acompañado de Scaggs. Se gradúa y hace un viaje relámpago a Dinamarca, regresa a EEUU y aterriza en Chicago, ciudad de Blues. Conoce su escena y trabaja con Paul Butterfield y grandes Bluesmans como Muddy Waters, Howlin’ Wolf y Buddy Guy.


Propiciado por el ambiente formará una nueva agrupación, la Goldberg Miller Blues Band junto a Barry Goldberg y le convence para tocar en clubes de Chicago, incluso llegará a coincidir con el mismísimo Chuck Berry. Es la primera vez que firma un contrato con una discográfica, aunque solo grabará un sencillo con ese nombre. Con su recorrido por todos los garitos de la ciudad consigue hacerse una idea del estado del blues en la city, sintiéndose decepcionado con lo que va encontrando y tomando la decisión de marcharse a Texas donde no será admitido en la Universidad de Austin.



San Francisco será su siguiente parada, allí queda gratamente sorprendido por el sonido blues que se respira. Accede a un concierto de la Butterfield Blues Band y Jefferson Airplane y rápidamente empieza a darle vueltas a la cabeza, tiene nuevas ideas y su primer paso es crear el proyecto. Es 1967 y será la primera vez que se oiga hablar de la Steve Miller blues band, una formación más a sus espaldas, la definitiva, aunque más tarde se abrevia el nombre dejándolo en Steve Miller Band cuyo sonido está arraigado en el blues psicodélico, estilo que entonces abrazaba toda la costa oeste. Además participan en el Monterey Pop Festival, buen escaparate, obteniendo cada vez mejores posiciones en las listas con aumento del números de acólitos.


Después de sus 5 primeros álbumes rezumando psicodelia y blues con canciones muy logradas e interesantes, parece que por fin empiezan a despuntar y su nombre se escucha en foros y emisoras de radio, consiguiendo hacerse respetar por el público en ambientes musicales del momento. En 1971 Steve sufre un accidente de coche, se rompe el cuello y se queda en dique seco durante muchos meses para recuperarse, justo en el peor momento, cuando iban a iniciar una gira por Europa.


Las vicisitudes no detienen a la Steve Miller Band, y siguen editando discos. Ya recuperado de las lesiones Steve vuelve con nuevos bríos y nuevas ideas, llegamos al 8º disco de su carrera, The Joker. Tras su publicación los medios de comunicación coinciden en que este disco supone un punto de inflexión en la carrera de la banda. El Rock se hace más enérgico y rápido respecto a los anteriores, pero las raíces se mantienen y el blues sigue dirigiendo la nave, aunque con nuevos matices y…...ah! no olvidemos que Steve ya no es un novato en la producción. Supondrá todo un éxito en el país alcanzando el puesto n.º 2 de las listas más importantes, se convierte en platino y traspasa fronteras.


Fiel a sus raíces es un hombre al que el pasado le pesa musicalmente y todo lo que vivió y aprendió forja su estilo, y no es otro que el blues en estilo muy puro. Es algo irremediable y trasciende en todo lo que hace. Así cuando comenzamos la escucha Sugar babe entrá directo con una guitarra arraigada en el sur y medio oeste americano, el bajo es una máquina rápida e insistente convirtiendo a la canción en vital y pulsante, la caja de la batería arrecia, el estribillo homónimo resulta machacón y nos lo clava en el oído. Una buena canción de rock con una rica instrumentación. Le sigue Mary Lou, una breve pieza desenfadada y resultona que no llega a los 3 minutos y que gira nuevamente en torno al título, ligera, sencilla, donde la voz tiene el protagonismo y está vestida con un teclado simple y “picoteante”. No se trata de una composición creada, es una versión de Ronnie Hawkins.

Shu ba da du ma ma ma ma es mi composición favorita del disco, muestra dinamismo y diversidad, además contiene un fantástico interludio instrumental creciente y decreciente en su interior y también el solo más duro por parte de Steve a la guitarra, pero majestuoso demostrando su dominio de las cuerdas y donde se intuye pasarlo muy bien. Ya se inicia con una bonita guitarra y un órgano muy blues y nos torpedea con el graciosos título en el estribillo atravesando diversos paisajes musicales a con un ritmo de batería excelente, un mix a nota y contranota. Cierra este lado Your cash ain’t nothin’ but trash donde escuchamos a Steve hablar con sobrealiento antes del 1,2,3,4 y empezamos. Otra versión de Charles Calhoun que comienza con percusiones y por un momento parece que estemos ante una pieza mestiza, pero no, es un rock and roll muy heterogéneo directo y sencillo, construido con la guitarra a pedal y unos zarpazos de clavinet a cargo de Thompson

Al otro lado nos espera el hit que les hizo saltar los peldaños de las listas de 3 en 3. Dando título al álbum the joker es un tema que cala desde el primer momento. La magia reside en la frase de bajo que se repite una y otra vez, magnífica. A eso le sumamos la guitarra acústica de Steve. Deliciosa, le da un toque folk auténtico y cercano situado en el estribillo, que por cierto es muy acertado y engancha. Una graciosa guitarra de pedal se encarga de separar las subpartes de esta breve pieza.


De pronto parece que estamos en otro ambiente, otro disco, suena diferente. El blues más enraizado ha aterrizado. The lovin’ cup es una alabanza al puro sonido americano proveniente de los bluesmans de toda la vida, en él Steve se atreve con la armónica y trabaja la voz para ponerse a la altura de las circunstancias, porque hay que decir que la voz de este hombre es plástica y se adapta a todos los terrenos que pisa. Sonido inherente a las vastas llanuras sureñas del pasado siglo. Igualmente Come on in my kitchen es otra composición que parece fuera del disco, de ambientación blues, intensa pero tocada en vivo a capela prácticamente, acompañado solo de su guitarra acústica y demostrando la capacidad mutante de su voz. Final en seco, aplausos y sin descanso ingresamos en Evil, nuevo blues profundo en el estilo pero acompañado de la banda, a un ritmo muy lento, como antaño. El órgano teje una pantalla bajo la voz que suena potente y sumergida en el estilo y la guitarra llora en sus incursiones blues.

El último tema Something to believe in es una balada ya en estudio con guitarras folk brindando un sonido acogedor y tierno, enriquecido con algunos matices blues y que transmite buenas sensaciones, algo así como “home sweet home”.

Para alguien que no esté iniciado en este grupo, creo que es un trabajo excepcional con el que empezar, reúne de todo un poco a medio camino entre blues y rock. Después, ya con una idea puedes elegir, pero si vas hacia delante, debes saber que en los años 80 las cosas ya no serían igual, como en infinitud de casos.







viernes, 6 de marzo de 2026

T2 – T2 (1997)

 


Keith Cross……………...……..Guitarra, piano eléctrico

Bernard Jinks….…………..….Bajo

Peter Dunton…………..……..Batería, mellotrón, guitarra acústica, voz


1ª Cara:

- Highway

- Careful Sam

- Timothy monday

- Cd

- The minstrel


2ª Cara:

- Fantasy

- T2


La pieza clave de este trío fue Peter Dunton, compositor y vocalista que antes había pertenecido a PLEASE, donde también le acompañó Bernard Jinks, aunque ambos se separaron por poco tiempo para ir a paraderos diferentes, porque un año después en 1969 vuelven a retomar amistad, pero esta vez Jinks se trae reclutado bajo el brazo al guitarrista de su fugaz banda antecesora BULLDOG BREED, Keith Cross, tercer valor con el que se completaría este engranaje.

John Morphew se ocuparía de financiarles para llevar a cabo la construcción del grupo. Ya los conocía de antes y no tuvo reparo en ponerse al frente de las finanzas y la promoción. No tardó en conseguir el primer contrato para DECCA, pero internamente tuvo encontronazos y disputas con los músicos, por lo que decidió abandonar sin dilación y T2, quedaron a su suerte. Con manifiestas dificultades consensuaron continuar adelante llegando a obtener la grabación y publicación de su primer álbum.

Poco después aparecen como invitados para el Festival de la isla de Wight en 1970, algo fantástico, un escaparate de grandes dimensiones donde darse a conocer. Y no solo eso si no que además confeccionan un anuncio para la BBC 2 tras el que regresan inmediatamente al estudio para la generación y registro de lo que será su segundo long play. Pero el hecho de haber seguido adelante a las bravas llevó consigo que su debut tuviera gran carencia de publicidad y una mala distribución fabricándose una tirada muy corta, la dificultad para hacerse con un ejemplar en las tiendas es complicado, todo esto se traduce en estragos de los que no podrán rehacerse.

Abocados a la disolución, esta llega en 1972 nuevamente por asuntos internos, mientras viven inmersos en la formalización de su segundo Lp. No llegaron a ver su publicación y quedó archivado en el depósito de la discográfica hasta que en los 90 aparece como consecuencia de una reedición inédita. Este hecho provocará una reunión de la primigenia banda, pero sin Cross, llevando la guitarra un tal Moore. Dio frutos, más de lo esperado y en 3 años se inventan 3 álbumes de estudio, efectividad absoluta. La unión se resquebraja y el proyecto vuelve al armario de donde no saldrá más.

Este disco que se publica en 1997 aunque sea realmente de 1970, es precisamente la adhesión de todas las demos que no llegaron a cuajar en el 2º LP, y que como veremos algunas de ellas finalizaban de manera caótica y apresurada, producto seguramente de la falta de tiempo que sufrieron en el momento de la ruptura. Parece ser que Peter, el cerebro del triunvirato, tenía claro que su idea no era copiar a nadie, sino realizar un rock innovador que se separara de tendencias, algo muy difícil de conseguir por otra parte, pero visto los resultados estuvo bastante acertado.

El Rock que llevaron a cabo es original y no vislumbramos semejanzas con otros combos al menos superficialmente, aunque si que es verdad que su sonido con algunas inserciones de jazz se puede catalogar de proto-progresivo con influencia de la psicodelia, muy similar a las bandas en las que habitaron anteriormente. No solo es sonido vanguardista, si no que además podemos decir que fueron pioneros en la forma de tratar las guitarras dentro del hard, un estilo agresivo, pesado y seco que tal vez fuera lo que más adelante se denominará como Stoner, fuente de inspiración para muchos grupos años después dentro de disciplinas como el Hard y el Heavy metal.

Tienen una tremenda facilidad para pasar de un momento durísimo y guitarrero a otro dulce y melódico resultando chocante como son capaces de hacerlo, pero es una dinámica que se repite a lo largo de todo el disco. Guitarras ásperas y oscuras suelen ser creadoras de atmósferas agobiantes, pero su contrario aparece cuando menos lo esperamos con ambientes cuasi-pastorales construidos con flauta, teclados, la voz melancólica de Dunton y la guitarra domesticada con aterciopelados rasgueos. El mellotrón es uno de los instrumentos más utilizados sirviendo para aplacar la furia, proporcionándole ese aire proto-progresivo de la época, pero aunque es el más presente no es el único, el piano eléctrico también tienen intervenciones.

Peter Dunton

En el mundo musical este álbum sin título será conocido como Fantasy o 1970, respecto a su trabajo anterior y debutante hay que decir que difiere en algo, en éste que pretendía ser su siguiente LP, antes de la desaparición se observa mayor endurecimiento del sonido, pero también la eliminación por completo en las composiciones de los metales a la hora de hacer arreglos, de manera que su rock se hace más compacto, pesado y primitivo, un sonido muy directo y cerebral que contrasta con los pasajes relajados que intercalan.

Highway es el primer tema, y ya nos deja claro el estilo que van a trabajar, guitarra dura desde su inicio. Atmósfera muy tensa, nubarrones que se disipan en instantes para volver de nuevo a la crudeza. Careful Sam y Timothy monday son piezas de creación muy similar en las que que emergen melódicas y suaves, pero poco a poco van tornándose más salvajes, la guitarra arrecia hasta el final en una maraña de psicodelia. CD es un corte que parece acercarse al blues y donde la guitarra ofrece uno de los solos más largos y ácidos junto a un bajo recalcitrante que trabaja furioso en la sombra, aquí a mitad a un receso jazzy. Con The Minstrel cierran la primera cara, balada pastoral deliciosa en su mellotrón protagonizada por la voz y la flauta de melodía delicada, una de las mejores.

Para el otro lado del vinilo quedan las suites más largas, solo dos ocupan todo el espacio, pero estaréis conmigo en que son las mejores, puesto que gozan de una composición más elaborada que contrasta con fases de improvisación y muestran diferentes paisajes dotándolas de un rico dinamismo. Con la inquieta batería de Dunton comienza Fantasy, tema donde se refuerza esa característica que demuestran para pasar de instantes agresivos a delicados pasajes en cuestión de segundos y terminada con un final en seco improvisado. La mayor aportación del mellotrón en toda la obra se encuentra en T2, y también aquí el piano eléctrico se deja ver creando conjuntamente un sonido muy prog de la época a través de compases largos. Es el más largo de todos los tracks, pero también el más dinámico, variado y épico donde la guitarra se muestra más comedida y ofrece punteos sin lanzarse al vacío. Es una especie de “In the court of crimson king” bañada en ácido.

De haber seguido adelante es una incógnita saber que derroteros habrían tomado estos muchachos por la senda del Rock, su intención de no tener influencias de nadie no se donde los habría llevado, pero ellos sí que podrían haberse convertido seguramente en influencers…...o puede que hubieran sucumbido a la presión de la industria….quien sabe. A mi lo que me gustaría saber es ¿De donde viene lo de T2?





viernes, 30 de enero de 2026

TOM PETTY AND THE HEARTBREAKERS – Damn the torpedoes (1979)

 


Tom Petty………………..Voz principal, guitarra rítmica, armónica

Mick Campbell………..Guitarras

Ron Blair………...……..Bajo

Benmont Tench……….Piano, órgano, armonio y coros

Stan Lynch…………....Batería y coros


1ª Cara:

- Refugee

- Here comes my girl

- Even the losers

-Shadow of a doubt

-Century city


2ª Cara:

- Don’t do me like that

- You tell me

- What are you doin’ in my life?

- Louisiana rain


Con dos discos ya publicados a sus espaldas llegó un momento en que la distribuidora ABC Records fue absorbida por MCA Records, cosa que no le gustó nada a Tom, que no admitía ser traspasado de compañía sin su consentimiento. Fue llevado a juicio por incumplimiento de contrato y éste a su vez se declaró en bancarrota para defenderse. Finalmente después de unos meses la situación bastante insostenible para el norteamericano se resolvió con la firma de un nuevo contrato con una subsidiaria de MCA llamada Backstreet Records, con la cual llegaría a grabar Dawn the torpedoes de una vez por todas, algo que le tenía en vilo. Por fin se acababa la incertidumbre y podía respirar, el álbum iba a salir adelante con un éxito como no podía imaginar. Alcanzó el puesto n.º 2 del Billboard solo por debajo de Pink Floyd y su brutal The Wall, obteniendo nada menos que un triple platino y dejando atrás a bandas reconocidas como The Knack, Cars ó Cheap Trick

Mientras en Europa el punk y la new wave estaban en la cresta de la ola, Petty, un tipo de aspecto frágil elegía su propia senda intentando ser fiel a sus ideas. Mentiría si dijera que no estuvo abierto a influencias de todo lo nuevo que procedía del viejo continente, pero siempre desde una posición consecuente con su estilo. Sus mayores maestros posiblemente fueron Bob Dylan y Neil Young, pero también admiraba a The Byrds y congeniaba muy bien con su paisano Bruce Springsteen, así como con los Stones.

Una diferencia de este disco con sus anteriores es que la temática es más intimista, con una serie de canciones que aluden a aspectos de la vida que aparecen por primera vez en sus creaciones como elemento protagonista. En tierra de nadie entre el punk la new wave y el hard rock nuestro amigo Petty supo engendrar un disco de rock and roll con todos los ingredientes para triunfar en el escenario existente. Una serie de temas directos en su proyección con genialidad en los ritmos propuestos, como buen guitarra rítmica que es el rubio de mirada caída. Consigue congeniar la fuerza y rebeldía del rock con la comercialidad justa para hacer que la música sea atractiva y pegadiza a la vez con estribillos que se suceden y se adhieren a nuestra memoria sin remisión.

El sonido de las canciones es brillante y la melodía limpia y bien arropada, un soplo de aire fresco, con una sobria producción en la que destacan los arreglos que van entrando muy sutiles, sencillos pero efectivos. En mi opinión tal vez un lado está más compensado que el otro en cuanto a calidad de los cortes, aunque no se puede desechar ninguno, no hay tema malo ni de relleno. El punto más duro lo pone la guitarra de Campbell, pero siempre son solos muy controlados y de duración contenida de manera que no arrastren demasiado el sonido hacia la crudeza del Hard.

En su primer tema Refugees podemos detectar en su voz una cadencia descendente que recuerda a Dylan nada más empezar y donde marca el ritmo con firmeza engrandecido por los teclados. Una pieza elegante que engancha desde su inicio donde Petty como en muchas otras ocasiones más adelante se siente libre y desahogado en su expresión. Pero es que luego llega Here comes my girl, otra maravilla, mejor incluso diría yo con unos rasgueos en las cuerdas y un juego de dedos en el estribillo que resultan deliciosos y que son el ritmo estrella de aquí en adelante. Una pieza épica que es capaz de transmitirnos la inquietud del cantante con una voz muy expresiva acorde a la circunstancia, llegando al final la instrumentación se eleva y resulta un bonito broche final.


Con un comienzo catártico arranca otra gran composición llamada Even the losers dedicada a todos aquellos anti-héroes que vagan por el mundo. El ritmo es marcado nuevamente con rabia y firmeza a través de la guitarra de Tom, pero los teclados de Tench y la guitarra de Campbell cargan con fuerza generando un grueso muro sonoro bastante incendiario dando como resultado un rock muy vivo, enérgico y pegadizo que hacer reverdecer de nuevo el buen espíritu del Rock. Descubrid los arreglos que introduce Tench con su órgano, son pura delicia.

Shadow of a doubt es otro pulso de energía con un ritmo muy marcado donde no baja la guardia y donde resultan muy curiosas las percusiones iniciales. Las guitarras arrecian al frente, los teclados quedan en segundo plano de manera que el rock se hace más crudo donde pueden tener cabida influencias de sonidos provenientes de Europa o de su colega Springsteen. Con Century city pone punto y seguido en el álbum, un rock rabioso de estructura clásica que recupera el alma inconformista del estilo y donde escuchamos desafinar la guitarra de Campbell, una versión del sonido propiedad privada del señor Neil Young.

Pegadizo de principio a fin es Don’t do me like that, abre un paréntesis con un sonido enraizado en la new wave, posee un ritmo juvenil con los teclados como base de operaciones, sencillo engancha rápidamente, breve e intenso. Podría servir de single para las radio fórmulas. You tell me parece seguir la senda del corte anterior también con un estilo que alberga componentes de la new wave. Menos enérgico que otros, muestra aspectos hard e introduce el sonido de slide guitar como novedad.

What are you doin’ in my life? contiene una atmósfera que profundiza en la música americana con más claridad. La slide guitar vuelve a hacer su aparición con una actuación que flirtea con los orígenes de la música popular de ese país y el insistente picado del piano pone el punto de blues. El viaje por la tierra media estadounidense termina con Louisiana Rain, otra pieza que tiene un extraño comienzo, algo que resulta anecdótico en este disco, puesto que lo hacer en varias canciones. De nuevo el aire americano nos invade con una atmósfera de rock originario, donde coinciden guitarra slide y armónica para poner melodía a una canción nostálgica de tintes algo tristes, una balada donde Petty se siente cómodo pero a su vez nos revela sentimientos que alberga, todo a través de un filtro impregnado por detalles de la música de Neil Young.

Se trata de un disco muy homogéneo realizado con una frescura y sencillez que lo convierten en un trabajo que si no es atemporal, goza de una cierta facilidad para poder ser escuchado hoy en día sin que encontremos estructuras obsoletas, arcaicas o desfasadas en gran medida. Una inyección de energía que nos atrapa con sus estribillos y una instrumentación precisa y compacta.







viernes, 19 de diciembre de 2025

WEED – Weed…! (1971)

 


Werner Monka…………….Guitarra

Rayner Schnelle………..Teclados

Bernd Hohmann….……..Flauta

Pete Becker…………......Batería

Reinhold Spiegelfeld…..Bajo


1ª Cara:

- Sweet morning light

- Lonely ship

- My dream


2ª Cara:

- Slowin’ down

- Before I die

- Weed


No es fácil pensar que tras esa portada en la que una señora nos invita a una ganchada de “no se sabe qué” producto del huerto y con una sonrisa de anuncio de pasta de dientes, se esconde un álbum especial considerado como una pieza de museo, dadas las circunstancias en que llegó a grabarse (Se desconoce la autoría de la fotografía). Lo cierto es que la información en el interior es parca, y eso que la reedición trae una hoja en su interior con más de lo que podía esperar. La banda alemana que llevo a cabo este trabajo, en aquel momento, pasó sin pena ni gloria a forma parte de la historia del Rock y en concreto del Krautrock. Pero con la entrada de la era de internet, como ha ocurrido en más ocasiones ha sido rescatada, apareciendo en el presente e incluso ha llegado a reeditarse en disco de vinilo, que ya es mucho.


Más de la mitad de la fugaz formación provenía de una desbandada de VIRUS, otra agrupación alemana que ya había editado plásticos. El batería Pete Becker, venía de tocar con GERMAND BONDS AND THE RATTLES de estilo garaje. Y la producción correría a cargo de Rainer Goltermann, técnico que ya tenía cierta experiencia, siendo FRUMPY como ejemplo, uno de los proyectos donde contribuyó. Lo más interesante es que en esa formación incluirán como artista invitado a Ken Hensley (URIAH HEEP) que había aceptado a causa, seguramente, de la necesidad de conseguir dinero rápido. Todo se hizo según lo pensado, y el resultado fue positivo, pero no lo fue tanto la promoción de su participación, eso supuso que el anonimato de la banda continuase siendo igual de escaso. Hensley que ya había hecho algo parecido con el grupo THE HEAD MACHINE en 1969, tras terminar se desvinculó y volvió a filas en Uriah Heep, después del breve descanso.

Ken Hensley es un músico que ha obtenido gran reconocimiento dentro del Rock, como protagonista en mayor grado de su labor en el seno de Uriah Heep y en los teclados concretamente. Tiene una forma característica de entender el instrumento que le ha proporcionado un sello único y singular. Eso es algo que está presente en los temas de WEED donde asume el liderazgo, de manera que quién conozca a los Heep, escuchando este disco rápidamente va a reconocer el estilo inconfundible de los ingleses. De hecho cuando compré este vinilo, desconocía cualquier dato del grupo, y menos todavía pensaba que el británico Hensley pudiera tomar parte en esta aventura teutona. Pero después de la primera audición me quedó muy claro, que esta banda estaba influenciada por los Heep sin duda alguna, algunos de sus temas se podían considerar material perteneciente a “Look at yourself”, el sonido es absolutamente fiel. Me quedé pasmado cuando descubrí que el mismísimo Hensley había participado en aquél insólito plan.

Analizando el contenido lo primero que se puede decir es que siendo el primer trabajo de unos músicos con un mismo origen y que por tanto se conocían, es más bien de índole heterogénea, con una similitud a otros debuts en cuanto a dispersión en los estilos de las composiciones, pero no en cuanto a compenetración y coordinación que si se percibe más profunda que en otras bandas que empiezan. Las canciones tienen denominador común la mayoría, pero es indudable que ofrecen un compendio variado en su creación. Todas ellas transitan entre el hard y el rock y no solo la influencia de Uriah Heep es monopolio, se descubren otras referencias de hard como ya mencionaré en su momento.

El inicio es pandemónico, con una suma de instrumentos sonando a la vez que realmente simula más bien el final de un tema, pero aquí es al revés. Se abre paso el Hammond grave y pesado de Hensley en Sweet morning light acompañado de una corrosiva guitarra, la cual va a ser la tónica a lo largo del disco. No solo ofrece el órgano Ken, sino que también canta. El órgano vibrante trabaja a contratiempo en rachas psicodélicas, frases que repite una y otra vez con incursiones de una guitarra cada vez más ácida y un bajo que pulsa retumbando hacia el final. Aquí nos muestra la calidad de la vibración de sus cuerdas vocales.



Lonely Ship nada tiene que ver con el brutal comienzo, presentan más sensibilidad con una pieza compuesta de guitarra acústica y voz, breve en su tiempo y con una estructura sencilla, un recurso que Hensley conoce bien, y que más adelante en su principal agrupación, los Heep se utiliza con mucho tino, realizando unas composiciones magníficas. Es todo un contraste y demostración de la heterogeneidad que respira este único valor de Weed.

El tiempo total del álbum es más corto de lo común y con My dream, cierran rápidamente la cara A, dejándonos con ganas de más. Extraño tema que comienza con el sonido de un piano como si fuera tocado en la otra punta de la habitación (¿improvisación tal vez?…..). Un sonido débil pero envolvente, como un run-run que va desgranando notas siempre con oscuridad en su estructura, con la mano del bajo constante, disertación algo extensa que llega a conectar finalmente con el ritmo de la melodía que entra abruptamente por fin a primer plano. Otro artificio de nuestro amigo Hensley dominando con el Hammond pesado funcionando en bucle con un sonido cada vez más vibrante y acompañado nuevamente de la guitarra ácida de Monka.



Se abre la otra cara con Slowin’ down, pieza de sonido rock absolutamente clásico, blues de toda la vida donde la intervención de Hensley aquí es testimonial. Los 4 tiempos de puro blues rock que podrían ser encontrados en álbumes de Fleetwood Mac, Allman Brothers, Ten years after o Yardbirds, por decir alguien. Pasamos a Before I Die y volvemos al progresivo con un trabajo que es posiblemente el más rico en instrumentación y melodía y con una nueva demostración de lo que supone Hensley, su voz y su contribución. Las texturas son muy propias de los Heep arreciando con el órgano y se puede decir que es una pieza emotiva y volcada hacia la melancolía. Goza de una segunda fase donde el ritmo cambia por completo y el hammond carga con nuevos bríos ácidos en un solo no muy extenso que pone fin.

Se guardan para el final la joya de la creación, la homónima Weed, una pieza de larga duración y fuerza donde el rock es arisco, duro, sin paliativos ni elementos que limen la aspereza del sonido. La guitarra se aclara las cuerdas durante la primera escena para sumirnos en unos riffs contundentes de la guitarra rítmica de clara influencia Zeppeliana. El corte es instrumental, por tanto la voz no contribuirá a aportar algo de armonía. Otra idea de Hensley con un ritmo machacante y embadurnado de ácido. El espíritu de Whole lotta love sobrevuela la escena y se mantiene presente, pieza que un año antes había impresionado al mundo del rock por la garra de unos aún novatos Zeppelin. Tras un descanso instrumental donde parece paralizarse todo ,vuelve la guitarra con el pedal a tope y enfurecida cargando y haciendo un solo tremendo en espiral que se acelera para acabar en un agudo paroxismo. Una muestra más de la fuerza bruta que encierra Weed.





sábado, 6 de diciembre de 2025

LA MOSCA – Npk2 (1970)

 


Raymond Gómez…….……...Guitarra

Jean Pierre Gómez…………..Guitarra

Bob Thackaway……….……...Batería

Mathias Sanvellian…………….Piano, Hammond

Ignacio M. Sequeros..……….Bajo


1ª Cara:

- Free

- Chemin de fer

- Dreamy sleeper

- Yellow flying bird


2ª Cara:

- Once upon a time

- Mademoiselle

- Warning signals


Extraño experimento que resulto ser una pieza de colección con el tiempo, y que gracias a una reedición publicada no hace mucho ha servido para hacerme con ella en vinilo y por un precio asequible, como debería ser con las reediciones. En 1970 se produjo un conjuro para que coincidiese una serie de músicos excepcionales con idea de construir un proyecto serio que al final se quedó en eso, porque apenas sirvió para publicar este LP y nada más. Un ambicioso deseo de Raymond Gomez, ex-Pekenikes que enroló a su hermano Jean Pierre un ex-No, guitarrista también, a Mathias Sanvellian un fan del incipiente prog que estaba empezando a surgir por Europa, al ex-bajista de Pekenikes Ignacio Martín Sequero y a un Tal Bob Thackway que pasaba por allí, para tocar la batería. Bob había llegado a tierras hispanas con su banda mod, pero al no fructificar la incursión inglesa, los deja e ingresa en la formación de Miguel Rios en 1968. Un puñado de músicos con mucha calidad, sobrios y experimentados que van a realizar una obra que no debería pasar inadvertida para cualquier aficionado a la música Rock.

España en aquel momento no estaba preparada para asimilar un disco como éste, demasiado avanzado para la mayoría del público, y eso paso factura hasta el punto de que terminó con ello. No se conoce que hubiese ningún tipo de promoción, divulgación, distribución y menos todavía conciertos de estos excelentes músicos. El título del disco es una muestra de su clandestinidad en aquel momento, Npk2 (Leído suena En pecados), un término que no estaba bien visto en la España pudiente rancia y clerical. Su entrada en el mercado del Rock no llegó a dejar huella alguna, era como si no existieran y sin embargo con el tiempo se ha convertido en una joya aquí, y allende los mares, y sino pregunta en Japón por ellos.

Como era de esperar después del “triunfo” obtenido, vistas las perspectivas, deciden poner fin al asunto para no crear más dolor innecesario, Ray Gómez se añade a Pop Tops, Jean Pierre y Mathias se unen a Canarios y Bob continúa con su espíritu libre grabando para otros artistas más conocidos, Grecas, Miguel Rios, Solera y en los 80 hasta con los Ñu en su magnífico Fuego, disco que reivindico desde aquí si alguien no lo ha escuchado.

La producción más que correcta es llevada a cabo por los músicos integrantes, al igual que la composición y aunque en la contraportada aparezcan firmados los temas por Pekenikes – A. Sainz, no es cierto, el ex-pekenike Alfonso Sainz intentó llevar a cabo un chantaje para quedarse con los derechos de los temas escritos, pero lo único que sucedió es que el álbum se grabó en su estudio recién creado.

Álbum lleno de madurez compositiva donde se recogen y se ven reflejadas todas las tendencias y variedad de estilos que entonces estaban apareciendo en el exterior tras una década de los 60 dominada por la British invasión. Vamos a encontrar blues, proto-prog, psicodelia, algunas incursiones características del jazz, muestras de funky y pop del que no consiguen desligarse, pop que todavía estaba de actualidad en este país y que se deja entrever todavía en las composiciones a través de melodías contagiadas todavía de cierta ingenuidad y un espíritu festivo como pilares de ese pop suave e inocente que encontramos a finales de los 60 circulando mayoritariamente en nuestras emisoras. El prog inspirado en la distopía ó comprometido socialmente, revestido de desarrollos instrumentales extensos, pesados y recursos de virtuosismo que comienza a asomar internacionalmente todavía no ha calado.

Free, es una canción inmersa en un progresivo incipiente totalmente comandado por el Hammond de Mathias, de tempo intermedio, suave y de formas bien definidas que se asemeja en la estructura a piezas de los maravillosos PROCOL HARUM, que por entonces ya llevaban trabajo a sus espaldas. Por supuesto en todas dejará huellas de solo de guitarra el magnífico Ray, aunque ciertamente está muy comedido, pero eso es algo inherente a la manera en que conforman sus temas.

La guitarra de Ray se transforma en Chemin de fer y funciona en modo funky con compañía del hammond que se pone a su altura generándose un tejido difícil de separar. Un buen groove surge de la totalidad de los músicos, con instantes de frenesí y con una guitarra que cada vez toma el protagonismo hacia el final. Es con Dreamy Sleeper donde el blues nos deja su huella, incluso la armónica lidera por momentos esta sencilla suite de aires sueltos, la guitarra se mantiene en segundo plano y la melodía se reparte entre órgano y piano. Termina la cara A girando Yellow flying bird que muestra una guitarra algo distorsionada en una pieza muy psicodélica con cambios de ritmo rotundos adquiriendo espacios de saturación en el sonido a cargo del par Hammond-guitarra, donde el órgano se muestra especialmente vibrante.

La cara B recoge posiblemente mejor material, son solo 3 temas, pero excelentes. Se pone en marcha con el más completo y más conocido en el submundo Once upon a time, un corte brutal en la interpretación guitarrística de Ray, un trabajo que demuestra la calidad y virtud de este jovencísimo músico. Ya el inicio con un magno riff nos hace presagiar que vamos a disfrutar de material más que bueno. Una composición cuajada de una producción impresionante, con gran variedad instrumental, estilística y plagada de arreglos sobre todo de piano. Un conglomerado donde podemos llegar a discernir apartados de esencia jazzistica, variaciones de ritmo, grooves y coros, una melodía dinámica apabullante que despeja toda clase de dudas sobre la enorme categoría de estos hombres.




Sin descanso, como interludio Mademoiselle es otro temazo, eso sí, instrumental y de la mano de Mathias nuevamente, que nos traslada con su sonido de órgano a los primeros discos de Procol harum que tanto escucharía seguramente en algún rincón de su habitación asimilando sus formas. Y por último otra pieza estupenda, Warning signals con un riff constante de guitarra que marca un tempo rápido muy prog con riqueza instrumental a cargo de solos de Ray, armonías vocales, un hammond insistente y nervioso y una finalización psicodélica con el órgano derrochando ondas que van y vienen a través del estéreo para concluir en una saturación reverberante clásica de la época.

Es difícil obtener información de este oscuro trabajo, por un lado no hay mención sobre quién es el artífice vocal, ni tampoco quien esta a cargo del bajo, aunque creo saberlo. Parece ser que en la publicación original aparecía en el interior más comunicación. Lo que si aparece en el interior de la carpeta es un texto, no se quién es el autor de ello, pero se trata de una disertación absurda donde las moscas tienes su protagonismo….como dirían ahora “el que escribió eso estaba fumado”…….bueno, es muy posible.






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