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viernes, 19 de diciembre de 2025

WEED – Weed…! (1971)

 


Werner Monka…………….Guitarra

Rayner Schnelle………..Teclados

Bernd Hohmann….……..Flauta

Pete Becker…………......Batería

Reinhold Spiegelfeld…..Bajo


1ª Cara:

- Sweet morning light

- Lonely ship

- My dream


2ª Cara:

- Slowin’ down

- Before I die

- Weed


No es fácil pensar que tras esa portada en la que una señora nos invita a una ganchada de “no se sabe qué” producto del huerto y con una sonrisa de anuncio de pasta de dientes, se esconde un álbum especial considerado como una pieza de museo, dadas las circunstancias en que llegó a grabarse (Se desconoce la autoría de la fotografía). Lo cierto es que la información en el interior es parca, y eso que la reedición trae una hoja en su interior con más de lo que podía esperar. La banda alemana que llevo a cabo este trabajo, en aquel momento, pasó sin pena ni gloria a forma parte de la historia del Rock y en concreto del Krautrock. Pero con la entrada de la era de internet, como ha ocurrido en más ocasiones ha sido rescatada, apareciendo en el presente e incluso ha llegado a reeditarse en disco de vinilo, que ya es mucho.


Más de la mitad de la fugaz formación provenía de una desbandada de VIRUS, otra agrupación alemana que ya había editado plásticos. El batería Pete Becker, venía de tocar con GERMAND BONDS AND THE RATTLES de estilo garaje. Y la producción correría a cargo de Rainer Goltermann, técnico que ya tenía cierta experiencia, siendo FRUMPY como ejemplo, uno de los proyectos donde contribuyó. Lo más interesante es que en esa formación incluirán como artista invitado a Ken Hensley (URIAH HEEP) que había aceptado a causa, seguramente, de la necesidad de conseguir dinero rápido. Todo se hizo según lo pensado, y el resultado fue positivo, pero no lo fue tanto la promoción de su participación, eso supuso que el anonimato de la banda continuase siendo igual de escaso. Hensley que ya había hecho algo parecido con el grupo THE HEAD MACHINE en 1969, tras terminar se desvinculó y volvió a filas en Uriah Heep, después del breve descanso.

Ken Hensley es un músico que ha obtenido gran reconocimiento dentro del Rock, como protagonista en mayor grado de su labor en el seno de Uriah Heep y en los teclados concretamente. Tiene una forma característica de entender el instrumento que le ha proporcionado un sello único y singular. Eso es algo que está presente en los temas de WEED donde asume el liderazgo, de manera que quién conozca a los Heep, escuchando este disco rápidamente va a reconocer el estilo inconfundible de los ingleses. De hecho cuando compré este vinilo, desconocía cualquier dato del grupo, y menos todavía pensaba que el británico Hensley pudiera tomar parte en esta aventura teutona. Pero después de la primera audición me quedó muy claro, que esta banda estaba influenciada por los Heep sin duda alguna, algunos de sus temas se podían considerar material perteneciente a “Look at yourself”, el sonido es absolutamente fiel. Me quedé pasmado cuando descubrí que el mismísimo Hensley había participado en aquél insólito plan.

Analizando el contenido lo primero que se puede decir es que siendo el primer trabajo de unos músicos con un mismo origen y que por tanto se conocían, es más bien de índole heterogénea, con una similitud a otros debuts en cuanto a dispersión en los estilos de las composiciones, pero no en cuanto a compenetración y coordinación que si se percibe más profunda que en otras bandas que empiezan. Las canciones tienen denominador común la mayoría, pero es indudable que ofrecen un compendio variado en su creación. Todas ellas transitan entre el hard y el rock y no solo la influencia de Uriah Heep es monopolio, se descubren otras referencias de hard como ya mencionaré en su momento.

El inicio es pandemónico, con una suma de instrumentos sonando a la vez que realmente simula más bien el final de un tema, pero aquí es al revés. Se abre paso el Hammond grave y pesado de Hensley en Sweet morning light acompañado de una corrosiva guitarra, la cual va a ser la tónica a lo largo del disco. No solo ofrece el órgano Ken, sino que también canta. El órgano vibrante trabaja a contratiempo en rachas psicodélicas, frases que repite una y otra vez con incursiones de una guitarra cada vez más ácida y un bajo que pulsa retumbando hacia el final. Aquí nos muestra la calidad de la vibración de sus cuerdas vocales.



Lonely Ship nada tiene que ver con el brutal comienzo, presentan más sensibilidad con una pieza compuesta de guitarra acústica y voz, breve en su tiempo y con una estructura sencilla, un recurso que Hensley conoce bien, y que más adelante en su principal agrupación, los Heep se utiliza con mucho tino, realizando unas composiciones magníficas. Es todo un contraste y demostración de la heterogeneidad que respira este único valor de Weed.

El tiempo total del álbum es más corto de lo común y con My dream, cierran rápidamente la cara A, dejándonos con ganas de más. Extraño tema que comienza con el sonido de un piano como si fuera tocado en la otra punta de la habitación (¿improvisación tal vez?…..). Un sonido débil pero envolvente, como un run-run que va desgranando notas siempre con oscuridad en su estructura, con la mano del bajo constante, disertación algo extensa que llega a conectar finalmente con el ritmo de la melodía que entra abruptamente por fin a primer plano. Otro artificio de nuestro amigo Hensley dominando con el Hammond pesado funcionando en bucle con un sonido cada vez más vibrante y acompañado nuevamente de la guitarra ácida de Monka.



Se abre la otra cara con Slowin’ down, pieza de sonido rock absolutamente clásico, blues de toda la vida donde la intervención de Hensley aquí es testimonial. Los 4 tiempos de puro blues rock que podrían ser encontrados en álbumes de Fleetwood Mac, Allman Brothers, Ten years after o Yardbirds, por decir alguien. Pasamos a Before I Die y volvemos al progresivo con un trabajo que es posiblemente el más rico en instrumentación y melodía y con una nueva demostración de lo que supone Hensley, su voz y su contribución. Las texturas son muy propias de los Heep arreciando con el órgano y se puede decir que es una pieza emotiva y volcada hacia la melancolía. Goza de una segunda fase donde el ritmo cambia por completo y el hammond carga con nuevos bríos ácidos en un solo no muy extenso que pone fin.

Se guardan para el final la joya de la creación, la homónima Weed, una pieza de larga duración y fuerza donde el rock es arisco, duro, sin paliativos ni elementos que limen la aspereza del sonido. La guitarra se aclara las cuerdas durante la primera escena para sumirnos en unos riffs contundentes de la guitarra rítmica de clara influencia Zeppeliana. El corte es instrumental, por tanto la voz no contribuirá a aportar algo de armonía. Otra idea de Hensley con un ritmo machacante y embadurnado de ácido. El espíritu de Whole lotta love sobrevuela la escena y se mantiene presente, pieza que un año antes había impresionado al mundo del rock por la garra de unos aún novatos Zeppelin. Tras un descanso instrumental donde parece paralizarse todo ,vuelve la guitarra con el pedal a tope y enfurecida cargando y haciendo un solo tremendo en espiral que se acelera para acabar en un agudo paroxismo. Una muestra más de la fuerza bruta que encierra Weed.





sábado, 22 de noviembre de 2025

TRAPEZE – Medusa (1973)

 

Mel Galley……………...Voz y guitarra

Glenn Hughes………….Bajo, piano, voz principal

Dave Holland……….....Batería


1ª Cara:

- Black clouds

- Jury

- Your love is alright


2ª Cara:

- Touch my life

- Seafull

- Makes you wanna cry

- Medusa


Este es otro de esos discos metidos en el cajón de los olvidados, una apuesta enterrada que bien merece un rescate para recordar a una formación de solo 3 miembros, lo que se conoce en el mundillo como power trío, que bien podía haberse convertido en el germen de una banda que podría haber llegado muy alto consiguiendo obras de gran calibre y espejo donde mirarse para muchas otras. Pero eso no paso, una serie de circunstancias llevó a que fuera imposible su vigencia en el tiempo. Demasiado talento reunido no fue encauzado sino todo lo contrario.


Surgen en la vieja Inglaterra en 1969 y dede su inicio el equipo esta compuesto por 5 miembros, debutan en la BBC a través de televisión, en unos esos programas donde se apoyaban los talentos jóvenes (hoy en día siguen existiendo estos programas…..aunque muy diferentes…..por desgracia). Fichados por la compañía Threshold, perteneciente al grupo MOODY BLUES, lanzan sin preámbulos su homónimo en 1970 con cierto éxito no exento de luces y sombras. Inmediatamente después John Jones y Terry Rowley abandonan y el proyecto se reduce a tres miembros, el power trío acaba de nacer. Poco después repuestos del cambio publicarán Medusa, bien recibido y bastante aclamado.

Con el éxito obtenido comienzan a recibir invitaciones para tocar en muchos lugares, sobre todo en EEUU tras la difusión de algunos temas en las radios americanas. La agenda se les aprieta y los conciertos son continuados, de manera que al año siguiente, 1971 no realizan nada de material nuevo para su tercer redondo, pero finalmente se consigue terminar en 1972.

A partir de aquí la incertidumbre se cierne sobre sus cabezas, Hughes recibe oferta de DEEP PURPLE nada menos para unirse a ellos, algo que no puede imaginar pero que acepta “ipso facto” dada la envergadura de su oferente. Se trata de la vacante que deja libre Roger Glover. El núcleo se rompe y Trapeze se queda cojo, aunque no muerto, todavía logran sumar a filas algunos músicos y publicar Lp. En 1976 Glenn Hughes volvería fugazmente aprovechando una disolución temporal de D.P., pero poco después vuelve a dejarlos en la estacada para comenzar una carrera en solitario. La disolución total de Trapeze se produjo en 1979 cuando sus miembros, profesionales avezados con gran calidad musical en su haber, fueron escogidos por grandes bandas de hard consolidadas, como JUDAS PRIEST y URIAH HEEP. Aun así les dio tiempo a publicar un último álbum, Hold on.

John Lodge, uno de los fundadores de los enormes Moody blues, enseguida se percató de que había filón con estos chicos, músicos bien preparados con gran dominio de cada instrumento, con ideas, energía y algo muy importante madurez y templanza a la hora de componer. Muy seguro con sus posibilidades apostó por ellos para conseguir un puesto dentro del hard rock en el mercado internacional. Si no fuera por que las circunstancias no permitieron una continuidad, no se hubiera equivocado teniendo en cuenta que lo que deparó el futuro de sus componentes fue éxito y más éxito……….pero por separado.

Medusa es posiblemente el mejor de todos sus álbumes, encarnando los valores de este triumvirato, es decir un hard rock de corte clásico con claras raíces en el blues rock con algunas connotaciones procedentes de la psicodelia y el progresivo presente y con predominio de una guitarra rítmica pesada acompañada de solos solapados sin excesos. Algunos de los temas ofrecen riffs y desarrollos que se repiten a lo largo de la melodía practicamente en bucle ( Jury , Touch my life, Medusa ) convirtiendo la melodía en obsesión sin llegar a conformar un mantra.

Además cuenta con una voz privilegiada por parte de Glenn Hughes, con gran capacidad de adaptación, la personalidad y estilo que emana y la facilidad para alcanzar registros imposibles, con unas características muy similares a las de Paul Rodgers de Free.

La austeridad infligida por John Lodge en la producción y arreglos llama la atención, sabiendo que proviene de un tipo que ha trabajado con ellos de manera más que constante en su banda. (Si agudizas el oído en Black cloud se llega a discernir un lejano piano al fondo). El sonido es descarnado y auténtico pero su solidez y dinamismo es alto, y solo la voz pone el punto de armonía en ausencia de coros.

Su sonido se asocia a agrupaciones oetáneas, Led Zeppelin, Deep Purple, Humble pie o Free son influencias notables dentro de su música como se observa en your love is alright, con una guitarra que bien firmaría Page, o la voz con recursos muy propios de Robert Plant. Así como la homónima Medusa con riff zeppeliano y una conexión vocal más que marcada.

También se descubren incursiones en estructuras similares a las de la joven Deep Purple audibles en la épica Touch my life en la que los dúos entre guitarra rítmica y solista son innovadores o lo que encontraremos en la balada Seagull, la pieza más melódica y emotiva del disco, donde Hughes nos deleita con sugerente voz, escuchamos el único órgano que aparece y la guitarra actúa en modo fuzz mostrando su lado más psicodélico.

Un diamante en bruto que fue cambiando de manos, se partió en pedazos y cada uno de ellos se pulió por separado……...y en este caso se incumple la ley que dice que: el valor del Todo es superior a la suma de las partes que la componen……………...a la historia me remito





sábado, 8 de noviembre de 2025

STRIDER – Exposed (1973)

 


Ian Kewley…………………..Voz principal y teclados

Gary Grainger………...….Guitarras

Jimmy Hawkins……….....Batería

Lee Hunter………………....Bajo


1ª Cara:

- Flying

- Ain’t got no love

- Woman Blue

- Higher and higher


2ª Cara:

- Esther’s place

- Straddle

- Get ready


Este es uno de tantos casos de bandas que en los 70 dieron forma a grandes temas o grandes álbumes que luego no tuvieron ninguna repercusión o muy poca. Como en muchas ocasiones el problema radicó en la falta de una identidad marcada, un elemento especial en el que destacaran, algo que les hiciera sobresalir, sacar la cabeza por encima de los demás. STRIDER, era una banda tipo de hard rock con fuerte orientación al blues rock, voz potente y personal, una guitarra dominante y profesional y una base rítmica contundente…..una serie de características que aparecían por aquél entonces como setas en ese círculo estilístico. Razón por la cual no era posible que todos obtuvieran las mieles del éxito rotundo, siempre ha habido descartes en situaciones similares.

Ya sabemos los que nos hemos instruido en la materia que como en la vida no basta solo ser buenos músicos y realizar composiciones excelentes. Es cierto que ayuda mucho, pero no lo es todo. También entran en juego otros elementos…….la situación económica, el mánager, el productor, la relación entre los miembros de la banda, la discográfica, la buena o mala suerte......etc. Etc. Bien, STRIDER fue una de esas bandas que prometían buenos augurios…...pero eran demasiado del montón. A pesar de la calidad de sus composiciones no hubo una respuesta esperada, la falta de un hit que les hiciera subir a la cresta de la ola y lanzarlos no se produciría. A pesar de realizar extensas giras abriendo conciertos para gente como STATUS QUO, HUMBLE PIE (con quién guardan similitudes ) y nada menos que DEEP PURPLE, fue una promoción fallida, su Rock carecía de una sella de identidad que los singularizase de alguna forma.

La serie de despropósitos debió de ser abundante, el proyecto empezó en 1972 y en 1974 moría con apenas 2 años de funcionamiento. Tras Exposed, hubo una importante fractura en el seno del equipo, abandonando algunos miembros, entre ellos el vocalista, una pieza fundamental del engranaje que aunque fue sustituido junto con el batería, solo sirvió para alargar un poco más lo que parecía mascarse ya en el ambiente. Aún tuvieron el tiempo suficiente para publicar lo que sería su obra póstuma, titulada Misunderstood (incomprendido), ¿Tal vez paradigma de como se habían sentido siempre?

Lo mejor de todo es que sus miembros serían más adelante conocidos, no por su trabajo en equipo, sino por las labores que acabaron realizando por separado acompañando a grandes figuras del Rock…….cosas de la vida.

Entrando en el terreno musical de Exposed , ya he dicho anteriormente que se trata de un disco potente, de gran calidad, aunque necesitado de solidez y compactación musical, donde la guitarra es la protagonista que se encarga de elevar la temperatura llevando las composiciones al lado hard. Seguramente si no se tratase de su primer disco y teniendo en cuenta la mala trayectoria, es muy posible que la producción habría sido mejor. En cuanto a la grabación no se puede objetar mucho, es bastante correcta. Pero si es cierto que escuchando algunos de los temas se echa de menos algo más de arreglos y variedad, para rellenar momentos desnudos donde la guitarra se muestra abrupta y desgarradora. Un ejemplo de lo que acabo de mencionar se observa en el corte que abre la primera cara, Flying donde el piano, muy percusivo, se fuerza a darle armonía al sonido duro, pero lo hace de manera muy seca, se queda algo corto, entre la guitarra y la voz rota y resquebrajada de Ian Kewley el panorama es muy arisco, haciendo que la dureza se recrudezca. Igual que aquí veremos que en otras composiciones los coros intentan hacer de contrapeso.

De nuevo en Ain’t got no love el sonido vuelve a ser crudo, la voz desgañitada parece que va a sucumbir, la melodía es muy cíclica, igual que los riffs. Aparece un elemento nuevo, la armónica y el piano es eléctrico, dando más volumen y melodía. El estribillo se repite asiduamente, el sonido en general es sucio y el final digno de la ronquera que arrastran las cuerdas. Es en Woman Blue donde la melodía se relaja en dureza y se pueden observar armonías , entregando mucho más protagonismo al piano eléctrico que nos ofrece buenos momentos en pequeños pasajes acompañado de coros femeninos y con la voz de Ian más relajada pudiendo coger aire. Incluso camino de la coda, los demás componentes cantan también juntos, dejando la puntilla para el solo de guitarra de Grainger. Una revisión del tema Higher and higher, rock and blues de Jackie Wilson sirve para cerrar la cara A, versión acelerada donde el riff de guitarra arrecia fuerte tras un comienzo timorato del piano eléctrico con contundencia. La fuerza de la guitarra y la voz y la manera de atacar las cuerdas recuerda a WHO en muchos momentos. Es una pieza con mucho ritmo donde el coro repite el estribillo hasta la saciedad.

Damos la vuelta a la tortilla y nos encontramos con Esther’s place, una composición con un ritmo divertido que de inicios trabaja con riffs de guitarra acústica y un piano blues que tal vez en su lado más suave podría haber servido de single en busca del hit ayudado por ese palmeo utilizado para seguir el ritmo. Ya en el segundo round hay un giro en la estructura, el piano abre la nueva fase y da paso al solo de eléctrica. Tal vez Straddle suponga el punto débil de un disco muy completo. Es una melodía de relleno comandada por la slade guitar sin saber hacia donde se dirige en ningún momento, no termina de despegar, y no muestra nada interesante, muy insulsa. Hasta el final es un reflejo de la vacuidad que contiene. Para concluir vuelven a elegir hacer una adaptación de un temazo emblemático de la banda RARE EARTH, se trata nada menos que de Get ready, obra sublime que ocupa todo un lado en el disco de sus creadores, aquí se reduce a algo más de 8 minutos. Por supuesto no supera a la auténtica, ya que carece de muchos matices del original. La banda se la lleva a su terreno que es el hard y construyen un respetable retoño, y además lo hacen mostrando su mejor cara en lo que respecta a creatividad y dinamismo dentro de un mismo track. La guitarra es puro fuego e Ian se deja las cuerdas vocales de una forma que hace daño. En general todos los miembros realizan un trabajo sobresaliente, los arreglos son se hacen más visibles y podemos escuchar un excelente groove por parte de la sección rítmica.






sábado, 5 de julio de 2025

DOG SOLDIER – Dog soldier (1975)

 


Mel Simpson…………………...….Voz y teclados

Keef Hartley…………………………Batería

Miller Anderson…………..……..Voz principal y guitarra

Derek Griffiths…………………...Voz y guitarra

Paul Bliss……………………………..Bajo y voz


1ª Cara:

- Pillar to Post

- Several people

- You are my Spark

- Long and lonely night

2ª Cara:

- Giving as good as you get

- Thieves and robbers

- Stranger in my own time

- Looks like rain


El alma mater de la agrupación Keef Hartley band echó la persiana en 1972 con el álbum Seventy-second brave, pero poco después volvieron a abrirla en 1974. Miller y Keef miembros de toda la vida, únicos en permanecer desde los inicios, pensaron que no se podía pasar página del todo y se reinventaron para dar vida a una nueva criatura indígena de América del Norte. Continuando con la temática de los indios americanos decidieron llamarse DOG SOLDIER, una denominación que se le daba históricamente a una sociedad militar de la tribu Cheyenne; desempeñó un papel dominante en la resistencia contra los colonos que llegaban del este en la zona que actualmente ocupa Kansas, Nebraska, Colorado y Wyoming. Su máxima era: “No es bueno envejecer; es mejor luchar con valentía en la batalla y morir joven”.De ahí la portada un tanto extraña del soldado Cheyenne cabalgando sentado sobre un caza supersónico.


A parte de ellos dos consiguieron sumar a sus filas a Derek Griffiths que ya tocó junto a Hartley y Anderson en ARTWOODS, una banda liderada por el hermano de Ronnie Wood antes de unirse a la Keef Hartley Band. También entraron Paul Bliss, músico curtido en bajo y teclados en muchos grupos, que grabó el único testimonio de esta formación y participó en la posterior gira. Y por último Mel Simpson, músico competente que más adelante se ocuparía de producciones además de grabar álbumes en solitario.

Al Teller, jefe de United Artist, interesado por el bagaje de Keef Hartley al que seguía de cerca en el mundo del rock viajó hasta Londres para saber que estaba tramando. Es así como escuchó el nuevo proyecto musical quedando muy impresionado. No tardó en ficharlos y así es como llegarían a grabar el solitario álbum. Eran una extensión de la Keef Hartley Band (KHB), pero no iban a sonar igual, puesto que sufrirían presiones por parte de la compañía para que abandonasen el Blues rock que venían realizando. Muy a pesar por parte de todos los componentes cederían al chantaje y eso queda reflejado en el vinilo.

Queda prácticamente descartado el sonido blues, así como los arreglos de viento que eran marca de la casa en la KHB y aquí brillan por su ausencia. Pasan a realizar un hard rock de tintes suaves difícil de encasillar, con muchas influencias, de hecho el disco es un conglomerado de canciones en las que han participado escribiendo todos los miembros en mas o menos cuantía, una mezcla ecléctica, con composiciones que incluyen elementos que tocan muchos estilos, cuya labor está construida sobre una atmósfera y un sonido que se podría atribuir a gente como la Grad Funk Railroad ó Journey setenteros. Aun así se puede decir que es un buen álbum, muy solido, que encierra grandes momentos y que merece la pena escuchar. La crítica musical en general ha cargado contra él, considerándolo un subproducto de baja calidad tal vez por comparación con el pasado……. y es que la sombra de la Keef Hartley band es alargada.

El comienzo con la batería en solitario tal vez se pueda entender como un mensaje donde insinúen, quien continúa al frente por mucho que el nombre de la banda haya cambiado; Pillar de post es una pieza clásica que nos sumerge con un riff rítmico de férreo hard a cargo de las guitarras que luego aumenta su dureza y complejidad con el sólo wah wah de Anderson. Hartley nos bombardea con el bombo más de lo usual, creando entre todos una de las composiciones más pesadas del álbum, en la que sorprende la introducción de sonidos de sintetizador, algo que años atrás parecía inaudito, una presentación que podría indicar por donde va la senda de este homónimo trabajo……. pero no es así. Con un ritmo agitado pero suave arranca Several people, comercial en su estructura con un estribillo muy marcado, nos ofrece coros melódicos y una sección de corte jazzístico en el nudo de la canción con una veloz guitarra de Anderson creando un paisaje más abierto que finaliza conduciéndonos de vuelta al fraseo dominante.

De nuevo la guitarra rítmica nos ofrece unos riffs que se repetirán como parte principal de You are my spark, generando una composición sólida y atractiva a la vez que dinámica con varios giros donde observaremos juegos de guitarra cargados de efectos resolutivos de tendencia progresiva en las manos de Anderson, un solo duro donde hace vibrar las cuerdas. Nuevamente aparecerán coros melódicos arropando a su modulada voz, la cual trabaja y ofrece mucho brillo con gran profesionalidad durante todo el álbum. Long and lonely night es el corte tranquilo para cerrar el lado A, uno de los mejores trabajos vocales, muy melódico con los coros del resto. Accesible, tierno y cálido, nos ofrecen la cara más sensible de la banda. La guitarra se muestra efectista y acompañando al eterno Hammond volvemos a escuchar sintetizadores.

Dando la vuelta al vinilo quizá entramos en un fase más insustancial pero no exenta de calidad, algo más anodina, salvo al final…..pero con Giving as good as you get nos vuelven a mostrar su punto más comercial con una pieza accesible, sencilla y directa. Pegadiza desde el inicio, cumple con su función, nos enganchan con un armonioso y minimalista solo de sintetizador, la rareza de la composición junto a algún elemento delay de la guitarra.

Thieves and robbers con arranque de batería nuevamente, ofrece un esforzado trabajo vocal de Anderson en una seudo-continuación del anterior corte, donde la guitarra parece hablarnos a través del solo.

¿Restos de blues?…….Todavía arrastran su pasado blues. Es lo único que encontraremos en Strangers in my own time, diferente a todo lo que le acompaña en el álbum. La voz sin duda es lo más valioso, también los arreglos de piano que no se prodigan y menos aún los de metales que se observan aquí. Mejora en profundidad al avanzar y gana enteros en calidad.


Queda como colofón el track más extenso de todos, que con más de 11 minutos nos ofrecen para mi gusto la mejor composición, ya no por que sea la más completa sino por que es donde más arriesgan con su estructura. Looks like rain es la más progresiva sin duda con momentos espectaculares en los que parece que la creatividad de todos los miembros se deja llevar por la atmósfera que crean. Se divide en secciones que se dividen bruscamente, la guitarra rítmica nos sacude un grave riff que al oirlo no puedo pensar sino en el In-a-gadda-da-vida de los IRON BUTTERFLY y que aparcado por un rato aparecerá de nuevo al final. Entran en una 2º fase extraña con los instrumentos dormidos y que poco a poco se van activando en una atmósfera que no descifra los siguientes pasos a seguir. La experimentación y la innovación hacen acto de presencia, sorprendente, la instrumentación se enriquece, las guitarras y el bajo trabajan con posiciones obsesivas generando caos entre efectos, desembocando entre ecos y delays en la 3ª fase con el riff inicial de regreso. Este se repite en bucle varios minutos y deriva en la 4º y última fase, la más abierta, espacial y onírica que se encarga del cierre con una melodía que va surgiendo desde el fondo cada vez más compleja con teclado y guitarra en libertad, trasteando y creando mini-improvisaciones hasta alcanzar el climax con todos los instrumentos “a una” alineados con el susodicho riff. Fragmento que no tiene nada que ver con el resto de temas.

El ambiente que rodeó a la nueva banda a la que había marcado tanto el pasado, junto con las fuertes diferencias existentes con la discográfica no fueron el mejor caldo de cultivo para forjar un futuro estable. Tras una gira de presentación por EEUU, los integrantes principales pensaron que aquello no podía continuar, trabajar en contra de sus principios no era la mejor opción, por tanto se dio por terminado el experimento. Creo que puede que fuera lo mejor que podía suceder, el disco deja entrever que aunque reúne mucho talento, la senda a seguir no está clara, no hay un propósito definido, un estilo marcado. De haber continuado estirando el engendro intentando reflotar viejos laureles, es muy posible que hubiera enfangado el exitoso currículum de Keef Hartley y Miller Anderson. 






sábado, 7 de junio de 2025

LYNYRD SKYNYRD – Nuthin’ fancy (1975)

 


Ronnie Van Zant………….Voz

Allen Collins……….......Guitarra rítmica y solo

Ed King…...…………..…..Guitarra rítmica y solo

Gary Rossington…..…….Guitarra rítmica y solo

Billy Powell………………..Teclados

Leon Wilkeson…………...Bajo

Artimus Pyle……………….Batería


1ª Cara:

- Saturday night special

- Cheatin’ woman

- Railroad song

- I’m a country boy

2ª Cara:

- On the hunt

- Am I losin

- Made in the shade

- Whiskey Rock-a-roller


Llevo mucho tiempo con discos de esta banda en mi colección y ya es hora de hablar de este baluarte del rock sureño americano, que podemos incluir junto a otros grandes por méritos conseguidos en muy breve espacio de tiempo (1973-1977).

Inusual formación ésta, que se componía de 7 miembros sin que ningún instrumento de viento se halle entre sus habilidades. Su singularidad reside en la existencia de 3 guitarras nada menos, y cualquiera de ellos podía ocupar la parte rítmica o realizar desarrollos únicos. Alguno se preguntará como hacían para no superponerse o cruzarse indebidamente entre las melodías…...pues no señor, no ocurría. La coordinación, el silencio a su tiempo y el saber de sus autores Collins, Rossington y King es muy preciso, nos encontramos ante unos músicos con tablas, que van a crear un entramado de guitarras original y que posiblemente suponga la magia que tiene su música junto a su capacidad compositiva, para generar un sonido inigualable que los distinguirá de muchas otras bandas de esa estirpe y que más adelante tendrá mucha influencia. No es justo decir que fueran el alma del septeto, pero si una parte fundamental.

Su simiente surgiría allá por el año 1964 en EEUU obviamente, pero concretamente en Jacksonville, Florida. Fundadores se pueden considerar a Van Zant, Rossington y Larry Junstrom, bajista que apenas perteneció, uniendo fuerzas tras coincidir en un partido de beisbol. Más tarde se les uniría Allen Collins, todos ellos aún adolescentes ensayaban tras salir del colegio allí donde podían encontrar un espacio útil. Realizaban versiones de los Rolling, Yardbirds o Beatles, que entonces eran las sagradas escrituras. Terminarán llamándose The one percent. Los conciertos que realizaban eran flojos y la audiencia no quedaba contenta, era necesario perfeccionar la técnica. Van Zant decide ante la situación dejar los estudios para centrarse en perfeccionar e intensificar los ensayos. Los demás, tras la decisión de Van Zant le van a seguir e igualmente aparcan los estudios con 16 años, se está forjando el núcleo de LYNYRD SKYNYRD.



La estrambótica denominación proviene de la deformación del nombre Leonard Skinner, un profesor de gimnasia que tenían Collins y Rossington y que los suspendía en su asignatura por el simple hecho de llevar el pelo largo………. muy justo el hombre. Pero para evitar posibles represalias por su parte cambiaron todas las vocales por una “Y”, quedando un apelativo difícil de leer y pronunciar.

Metidos de lleno en busca de su personalidad musical llegaron a ser teloneros de Allman Joys, liderado como podéis suponer por los hermanos Duane y Greg Allman, pero la experiencia no terminó muy bien al no ocurrírseles otra cosa que tocar material de los Allman, quienes acabarían enfadados, pidiendo con vehemencia que compusieran material propio. Para poder avanzar así tenía que ser y a finales de 1968 presentarán su primer single grabado con material inédito. No hacen dinero, y las arcas no están boyantes, flojos de fondos en 1970 en una gira que vienen realizando como teloneros de Strawberry alarm clock, están ansiosos por registrar material nuevo. Tendrán que acudir a la familia para obtener algo de dinero que les permita entrar en un estudio de Alabama. La situación es ambigua y eso se traduce en salida de miembros que no ven horizonte y la correspondiente entrada de nuevos valores.

Las discográficas y emisoras de radio siguen dándoles la espalda a pesar de presentar maquetas de material original, pero no cejan en el empeño y continúan haciendo actuaciones en vivo en diferentes ciudades, hasta que en Atlanta Al Kooper músico y productor los vio una noche y se interesó. Kooper se hace cargo de ellos y comienza a tratar de darles forma, eso supuso que nuevamente dentro del seno hubiera salidas y entradas de músicos, pero la financiación está asegurada y por fin después de mejorar y pulir estilo será en 1973 cuando definitivamente aparecerá su álbum debut en el estado de Georgia.

Tras el estreno y su siguiente Second Helping de 1974, grabarán el que nos atañe, Nunthin’ Fancy. Será al año siguiente; el tremendo éxito logrado con sweet home Alabama de su anterior es tal que se enfrascan en una gira agotadora. La discográfica quiere aprovechar el buen momento y les presiona para que rápidamente entren a los estudios en busca de su tercer redondo. Sin alternativa se ponen manos a la obra partiendo de que solo tienen sólido el tema Saturday night special que no se ha incluido en el álbum anterior. El resto de canciones se compondrán durante el periodo de trabajo. Realmente están entonados y el material es magnífico, llegarán por fin a entrar en el top 10 del Billboard 200, alcanzando la novena posición y lograrán disco de oro.

El disco nos ofrece calidad y no se puede decir que haya tema malo, aunque alguno baje algo el listón. Nada más empezar nos abruman con la entrada de Saturday night special, un maremágnum de guitarras que nos alerta de un maravilloso sunami. Todo un temazo relleno de buenos riffs en la parte rítmica en concordancia con el bajo que lo hace muy potente, un estribillo atractivo con una batería acertada que le otorga marcialidad y unos solos estupendos que van surgiendo en el entramado y que caracterizan en esta banda por su expresividad y sus tiempos estirando las cuerdas. Y que decir de Van Zant un tipo que no fue a Operación Triunfo pero que sabe adaptarse en todo momento a las particularidades de la composición con una voz que transmite sentimiento. Tras este directo al cerebro encontramos algo de calma en Cheatin’ woman con mucho peso en el teclado de Billy, que no me extrañaría que fuera su compositor. Los fraseos del sintetizador y órgano recuerdan a pasajes de sus excelentes paisanos Grand Funk Railroad, Van Zant con su capacidad camaleónica se adapta perfectamente a la situación y finaliza con un solo de guitarra cuya autoría desconozco.

El aire sureño se renueva con Railroad song devolviéndonos a tierras americanas con una pieza sencilla construida sobre un juego de cuerdas en armonía, el espíritu vaquero se acrecienta con Van Zant y su voz del ferrocarril, sonido alegre, simpático que no parece terminar de arrancar cuando pone fin precisamente sobre los viejos raíles. Para cerrar nos ofrecen I’m a country boy, donde nuevamente un riff rítmico marca toda la composición con un bonito groove a mitad de camino que sirve de descansillo volviendo al riff inicial y con coros de los compañeros de Van Zant arropándole.

Damos la vuelta al acetato y la sesión sigue con On the hunt, un corte que para mí es de lo mejor en su elaboración, más trabajado, muy similar al Saturday…..y que incluye ese elemento que lo hace tan característico de esta formación, el piano incisivo y martilleante que se deja escuchar. Además las guitarras están especialmente inspiradas en sus solos y en sus entradas y salidas con un muestrario muy dinámico. Su siguiente Am I losin’ es una canción que nuevamente nos insufla aires sureños, pieza que se aleja de la electricidad y que Van Zant canta con cariño poniendo mucho sentimiento en la expresión, balada preciosa que incluye coros y juegos de guitarra exquisitos.


Nos transportamos a la América profunda de los años 30 para escuchar Made in the shade, una pieza auténtica casi cantada a capela con instrumentos tradicionales como la mandolina, la armónica, el cajón y la ¿tuba?…...un punto y aparte añejo que le otorga autenticidad y significado a sus orígenes. Supongo que les resultaría divertida su grabación. Para acabar definitivamente escriben Whiskey Rock-a-roller, bastante accesible, muy guitarrero, con la voz de Van Zant como principal componente y con una estructura clásica dentro del rock, tal vez se trate de una pieza para disfrutar en directo sin más ambición que la de ser simpática y animada. Escuchamos el piano típico que termina……….. al fondo del bar.

Para ser un disco que tuvieron que fabricar partiendo de cero realmente esta integrado por muchas perlas, lo que nos da una idea del estado magnífico en el que se encontraban….y de la gran banda que eran…...y eso que lo llamaron Nuthin’ fancy, traducido….nada lujoso….je, ya ves.






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