"El disco de debut hablaba de opuestos sin conciliación posible, mientras que el concepto central de esta segunda obra es precisamente la conciliación y la paz en un sentido amplio. Además, hay otras dos consideraciones.
En primer lugar, las nuevas canciones no resultan tan memorables como las de En la corte del rey Carmesí, perdiendo esa cualidad sentenciosa y epigramática tan presente en temas como Epitafio.En segundo lugar, el tono dramático y épico también desaparece casi por completo y un elemento nuevo hace su presencia: el sentido del humor y la sátira. Con Comida de gato como exponente.
Tras la estela de Poseidón y Lagarto son los trabajos con mayor carga satírica y humorística de toda la discografía de King Crimson. Y bien podríamos ir más allá y decir que, en realidad, son las únicas grabaciones que contemplan el humor como ingrediente, puesto que, en general, al obra del grupo es sombría y tensa.".
(King Crimson: Crónica de un malestar. Alejandro Díaz Varón)
"No entendía por qué Roger no escribía más canciones. Cuando trabajé con él en mi estudio para See my way, destinada a A Quick one, aportaba ideas con facilidad. Puede que la tecnología de estudio le resultara un engorro. Creo que si Roger y yo hubiéramos logrado intimar más y hubiéramos trabajado seriamente en el estudio, la trayectoria de los Who se habría dilatado algo más.
Pero también sé que lo que arrastra a Roger es ser intérprete, la voz, un instrumento. El talento para ser Sinatra o Jack Nicholson difiere mucho del que requieren un Cole Porter o un Orson Welles. cuando Roger cuenta con el guión apropiado, es un gigante. Y eso ya basta para cualquiera que desee ser reconocido como un pivote en el mundo del espectáculo."
No
es fácil pensar que tras esa portada en la que una señora nos
invita a una ganchada de “no se sabe qué” producto del
huerto y con una sonrisa de anuncio de pasta de dientes, se esconde
un álbum especial considerado como una pieza de museo, dadas las
circunstancias en que llegó a grabarse (Se desconoce la autoría de
la fotografía). Lo cierto es que la información en el interior es
parca, y eso que la reedición trae una hoja en su interior con más
de lo que podía esperar. La banda alemana que llevo a cabo este
trabajo, en aquel momento, pasó sin pena ni gloria a forma parte de
la historia del Rock y en concreto del Krautrock. Pero con la entrada
de la era de internet, como ha ocurrido en más ocasiones ha sido
rescatada, apareciendo en el presente e incluso ha llegado a
reeditarse en disco de vinilo, que ya es mucho.
Más
de la mitad de la fugaz formación provenía de una desbandada de
VIRUS, otra agrupación alemana que ya había editado plásticos.
El batería Pete Becker, venía de tocar con GERMAND BONDS
AND THE RATTLES de estilo garaje. Y la producción correría a
cargo de Rainer Goltermann, técnico que ya tenía cierta
experiencia, siendo FRUMPY como ejemplo, uno de los proyectos donde
contribuyó. Lo más interesante es que en esa formación incluirán
como artista invitado a Ken Hensley (URIAH HEEP) que
había aceptado a causa, seguramente, de la necesidad de conseguir
dinero rápido. Todo se hizo según lo pensado, y el resultado fue
positivo, pero no lo fue tanto la promoción de su participación,
eso supuso que el anonimato de la banda continuase siendo igual de
escaso. Hensley que ya había hecho algo parecido con el grupo THE
HEAD MACHINE en 1969, tras terminar se desvinculó y volvió a
filas en Uriah Heep, después del breve descanso.
Ken
Hensley es un músico que ha obtenido gran reconocimiento dentro
del Rock, como protagonista en mayor grado de su labor en el seno de
Uriah Heep y en los teclados concretamente. Tiene una forma
característica de entender el instrumento que le ha proporcionado un
sello único y singular. Eso es algo que está presente en los temas
de WEED donde asume el liderazgo, de manera que quién
conozca a los Heep, escuchando este disco rápidamente va a reconocer
el estilo inconfundible de los ingleses. De hecho cuando compré este
vinilo, desconocía cualquier dato del grupo, y menos todavía
pensaba que el británico Hensley pudiera tomar parte en esta
aventura teutona. Pero después de la primera audición me quedó muy
claro, que esta banda estaba influenciada por los Heep sin duda
alguna, algunos de sus temas se podían considerar material
perteneciente a “Look at yourself”, el sonido es
absolutamente fiel. Me quedé pasmado cuando descubrí que el
mismísimo Hensley había participado en aquél insólito plan.
Analizando
el contenido lo primero que se puede decir es que siendo el primer
trabajo de unos músicos con un mismo origen y que por tanto se
conocían, es más bien de índole heterogénea, con una similitud a
otros debuts en cuanto a dispersión en los estilos de las
composiciones, pero no en cuanto a compenetración y coordinación
que si se percibe más profunda que en otras bandas que empiezan. Las
canciones tienen denominador común la mayoría, pero es indudable
que ofrecen un compendio variado en su creación. Todas ellas
transitan entre el hard y el rock y no solo la influencia de Uriah
Heep es monopolio, se descubren otras referencias de hard como ya
mencionaré en su momento.
El
inicio es pandemónico, con una suma de instrumentos sonando a la vez
que realmente simula más bien el final de un tema, pero aquí es al
revés. Se abre paso el Hammond grave y pesado de Hensley en Sweet
morning light acompañado de una corrosiva guitarra, la cual
va a ser la tónica a lo largo del disco. No solo ofrece el órgano
Ken, sino que también canta. El órgano vibrante trabaja a
contratiempo en rachas psicodélicas, frases que repite una y otra
vez con incursiones de una guitarra cada vez más ácida y un bajo
que pulsa retumbando hacia el final. Aquí nos muestra la calidad de
la vibración de sus cuerdas vocales.
Lonely
Ship nada tiene que ver con el brutal comienzo, presentan más
sensibilidad con una pieza compuesta de guitarra acústica y voz,
breve en su tiempo y con una estructura sencilla, un recurso que
Hensley conoce bien, y que más adelante en su principal agrupación,
los Heep se utiliza con mucho tino, realizando unas composiciones
magníficas. Es todo un contraste y demostración de la
heterogeneidad que respira este único valor de Weed.
El
tiempo total del álbum es más corto de lo común y con My
dream, cierran rápidamente la cara A, dejándonos con ganas
de más. Extraño tema que comienza con el sonido de un piano como si
fuera tocado en la otra punta de la habitación (¿improvisación tal
vez?…..). Un sonido débil pero envolvente, como un run-run
que va desgranando notas siempre con oscuridad en su estructura, con
la mano del bajo constante, disertación algo extensa que llega a
conectar finalmente con el ritmo de la melodía que entra
abruptamente por fin a primer plano. Otro artificio de nuestro amigo
Hensley dominando con el Hammond pesado funcionando en bucle con un
sonido cada vez más vibrante y acompañado nuevamente de la guitarra
ácida de Monka.
Se
abre la otra cara con Slowin’ down, pieza de sonido
rock absolutamente clásico, blues de toda la vida donde la
intervención de Hensley aquí es testimonial. Los 4 tiempos de puro
blues rock que podrían ser encontrados en álbumes de Fleetwood
Mac, Allman Brothers, Ten years after o Yardbirds, por decir
alguien. Pasamos a Before I Die y volvemos al
progresivo con un trabajo que es posiblemente el más rico en
instrumentación y melodía y con una nueva demostración de lo que
supone Hensley, su voz y su contribución. Las texturas son muy
propias de los Heep arreciando con el órgano y se puede decir que es
una pieza emotiva y volcada hacia la melancolía. Goza de una segunda
fase donde el ritmo cambia por completo y el hammond carga con nuevos
bríos ácidos en un solo no muy extenso que pone fin.
Se
guardan para el final la joya de la creación, la homónima
Weed, una pieza de larga duración y fuerza donde el rock es
arisco, duro, sin paliativos ni elementos que limen la aspereza del
sonido. La guitarra se aclara las cuerdas durante la primera escenapara sumirnos en unos riffs contundentes de la guitarra rítmica
de clara influencia Zeppeliana. El corte es instrumental, por
tanto la voz no contribuirá a aportar algo de armonía. Otra idea de
Hensley con un ritmo machacante y embadurnado de ácido. El espíritu
de Whole lotta love sobrevuela la escena y se mantiene
presente, pieza que un año antes había impresionado al mundo del
rock por la garra de unos aún novatos Zeppelin. Tras un descanso
instrumental donde parece paralizarse todo ,vuelve la guitarra con el
pedal a tope y enfurecida cargando y haciendo un solo tremendo en
espiral que se acelera para acabar en un agudo paroxismo. Una muestra
más de la fuerza bruta que encierra Weed.
"Richard te contaré mi fantasía, me dijo Jimmy, Me gustaría tener a Joni Mitchell sentada a los pies de mi cama, tocando la guitarra y cantándome. No siguió describiéndome sus fantasías, pero supongo que querría otras cosas de Joni, además de que le tocase la guitarra"