viernes, 20 de marzo de 2026

STEVE MILLER BAND – The joker (1973)

 


Steve Miller……...……….Voz principal, guitarras y armónica

Gerald Johnson……...….Bajo

John King……………….....Batería

Dick Thompson…...…...Órgano y clavinet


1ª Cara:

- Sugar babe

- Mary Lou

- Shu ba da du ma ma ma ma

- Your cash ain’t nothin’ but trash

2ª Cara:

- The joker

- The lovin’ cup

- Come on in my kitchen

- Evil

- Something to believe in


Este gran guitarrista americano hasta las cachas, tuvo la suerte de nacer en una familia donde la música estaba presente a todas horas, concretamente el jazz puesto que los padres se dedicaban a él. Aprendió a tocar la guitarra con pocos años gracias a Les Paul, un amigo de la familia que los visitaba con mucha frecuencia. Con sus dotes alentó a Steve y el éxito que vendrá en el futuro se lo debe a él. En el colegio fundará su primera banda The Marksmen, allí conocerá a Bob Scaggs, futuro miembro de la Steve Miller Band, al que enseña acordes para que aprenda la guitarra y pueda ingresar en su grupo. Después en la Universidad formaría The Ardells acompañado de Scaggs. Se gradúa y hace un viaje relámpago a Dinamarca, regresa a EEUU y aterriza en Chicago, ciudad de Blues. Conoce su escena y trabaja con Paul Butterfield y grandes Bluesmans como Muddy Waters, Howlin’ Wolf y Buddy Guy.


Propiciado por el ambiente formará una nueva agrupación, la Goldberg Miller Blues Band junto a Barry Goldberg y le convence para tocar en clubes de Chicago, incluso llegará a coincidir con el mismísimo Chuck Berry. Es la primera vez que firma un contrato con una discográfica, aunque solo grabará un sencillo con ese nombre. Con su recorrido por todos los garitos de la ciudad consigue hacerse una idea del estado del blues en la city, sintiéndose decepcionado con lo que va encontrando y tomando la decisión de marcharse a Texas donde no será admitido en la Universidad de Austin.



San Francisco será su siguiente parada, allí queda gratamente sorprendido por el sonido blues que se respira. Accede a un concierto de la Butterfield Blues Band y Jefferson Airplane y rápidamente empieza a darle vueltas a la cabeza, tiene nuevas ideas y su primer paso es crear el proyecto. Es 1967 y será la primera vez que se oiga hablar de la Steve Miller blues band, una formación más a sus espaldas, la definitiva, aunque más tarde se abrevia el nombre dejándolo en Steve Miller Band cuyo sonido está arraigado en el blues psicodélico, estilo que entonces abrazaba toda la costa oeste. Además participan en el Monterey Pop Festival, buen escaparate, obteniendo cada vez mejores posiciones en las listas con aumento del números de acólitos.


Después de sus 5 primeros álbumes rezumando psicodelia y blues con canciones muy logradas e interesantes, parece que por fin empiezan a despuntar y su nombre se escucha en foros y emisoras de radio, consiguiendo hacerse respetar por el público en ambientes musicales del momento. En 1971 Steve sufre un accidente de coche, se rompe el cuello y se queda en dique seco durante muchos meses para recuperarse, justo en el peor momento, cuando iban a iniciar una gira por Europa.


Las vicisitudes no detienen a la Steve Miller Band, y siguen editando discos. Ya recuperado de las lesiones Steve vuelve con nuevos bríos y nuevas ideas, llegamos al 8º disco de su carrera, The Joker. Tras su publicación los medios de comunicación coinciden en que este disco supone un punto de inflexión en la carrera de la banda. El Rock se hace más enérgico y rápido respecto a los anteriores, pero las raíces se mantienen y el blues sigue dirigiendo la nave, aunque con nuevos matices y…...ah! no olvidemos que Steve ya no es un novato en la producción. Supondrá todo un éxito en el país alcanzando el puesto n.º 2 de las listas más importantes, se convierte en platino y traspasa fronteras.


Fiel a sus raíces es un hombre al que el pasado le pesa musicalmente y todo lo que vivió y aprendió forja su estilo, y no es otro que el blues en estilo muy puro. Es algo irremediable y trasciende en todo lo que hace. Así cuando comenzamos la escucha Sugar babe entrá directo con una guitarra arraigada en el sur y medio oeste americano, el bajo es una máquina rápida e insistente convirtiendo a la canción en vital y pulsante, la caja de la batería arrecia, el estribillo homónimo resulta machacón y nos lo clava en el oído. Una buena canción de rock con una rica instrumentación. Le sigue Mary Lou, una breve pieza desenfadada y resultona que no llega a los 3 minutos y que gira nuevamente en torno al título, ligera, sencilla, donde la voz tiene el protagonismo y está vestida con un teclado simple y “picoteante”. No se trata de una composición creada, es una versión de Ronnie Hawkins.

Shu ba da du ma ma ma ma es mi composición favorita del disco, muestra dinamismo y diversidad, además contiene un fantástico interludio instrumental creciente y decreciente en su interior y también el solo más duro por parte de Steve a la guitarra, pero majestuoso demostrando su dominio de las cuerdas y donde se intuye pasarlo muy bien. Ya se inicia con una bonita guitarra y un órgano muy blues y nos torpedea con el graciosos título en el estribillo atravesando diversos paisajes musicales a con un ritmo de batería excelente, un mix a nota y contranota. Cierra este lado Your cash ain’t nothin’ but trash donde escuchamos a Steve hablar con sobrealiento antes del 1,2,3,4 y empezamos. Otra versión de Charles Calhoun que comienza con percusiones y por un momento parece que estemos ante una pieza mestiza, pero no, es un rock and roll muy heterogéneo directo y sencillo, construido con la guitarra a pedal y unos zarpazos de clavinet a cargo de Thompson

Al otro lado nos espera el hit que les hizo saltar los peldaños de las listas de 3 en 3. Dando título al álbum the joker es un tema que cala desde el primer momento. La magia reside en la frase de bajo que se repite una y otra vez, magnífica. A eso le sumamos la guitarra acústica de Steve. Deliciosa, le da un toque folk auténtico y cercano situado en el estribillo, que por cierto es muy acertado y engancha. Una graciosa guitarra de pedal se encarga de separar las subpartes de esta breve pieza.


De pronto parece que estamos en otro ambiente, otro disco, suena diferente. El blues más enraizado ha aterrizado. The lovin’ cup es una alabanza al puro sonido americano proveniente de los bluesmans de toda la vida, en él Steve se atreve con la armónica y trabaja la voz para ponerse a la altura de las circunstancias, porque hay que decir que la voz de este hombre es plástica y se adapta a todos los terrenos que pisa. Sonido inherente a las vastas llanuras sureñas del pasado siglo. Igualmente Come on in my kitchen es otra composición que parece fuera del disco, de ambientación blues, intensa pero tocada en vivo a capela prácticamente, acompañado solo de su guitarra acústica y demostrando la capacidad mutante de su voz. Final en seco, aplausos y sin descanso ingresamos en Evil, nuevo blues profundo en el estilo pero acompañado de la banda, a un ritmo muy lento, como antaño. El órgano teje una pantalla bajo la voz que suena potente y sumergida en el estilo y la guitarra llora en sus incursiones blues.

El último tema Something to believe in es una balada ya en estudio con guitarras folk brindando un sonido acogedor y tierno, enriquecido con algunos matices blues y que transmite buenas sensaciones, algo así como “home sweet home”.

Para alguien que no esté iniciado en este grupo, creo que es un trabajo excepcional con el que empezar, reúne de todo un poco a medio camino entre blues y rock. Después, ya con una idea puedes elegir, pero si vas hacia delante, debes saber que en los años 80 las cosas ya no serían igual, como en infinitud de casos.







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