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viernes, 30 de enero de 2026

TOM PETTY AND THE HEARTBREAKERS – Damn the torpedoes (1979)

 


Tom Petty………………..Voz principal, guitarra rítmica, armónica

Mick Campbell………..Guitarras

Ron Blair………...……..Bajo

Benmont Tench……….Piano, órgano, armonio y coros

Stan Lynch…………....Batería y coros


1ª Cara:

- Refugee

- Here comes my girl

- Even the losers

-Shadow of a doubt

-Century city


2ª Cara:

- Don’t do me like that

- You tell me

- What are you doin’ in my life?

- Louisiana rain


Con dos discos ya publicados a sus espaldas llegó un momento en que la distribuidora ABC Records fue absorbida por MCA Records, cosa que no le gustó nada a Tom, que no admitía ser traspasado de compañía sin su consentimiento. Fue llevado a juicio por incumplimiento de contrato y éste a su vez se declaró en bancarrota para defenderse. Finalmente después de unos meses la situación bastante insostenible para el norteamericano se resolvió con la firma de un nuevo contrato con una subsidiaria de MCA llamada Backstreet Records, con la cual llegaría a grabar Dawn the torpedoes de una vez por todas, algo que le tenía en vilo. Por fin se acababa la incertidumbre y podía respirar, el álbum iba a salir adelante con un éxito como no podía imaginar. Alcanzó el puesto n.º 2 del Billboard solo por debajo de Pink Floyd y su brutal The Wall, obteniendo nada menos que un triple platino y dejando atrás a bandas reconocidas como The Knack, Cars ó Cheap Trick

Mientras en Europa el punk y la new wave estaban en la cresta de la ola, Petty, un tipo de aspecto frágil elegía su propia senda intentando ser fiel a sus ideas. Mentiría si dijera que no estuvo abierto a influencias de todo lo nuevo que procedía del viejo continente, pero siempre desde una posición consecuente con su estilo. Sus mayores maestros posiblemente fueron Bob Dylan y Neil Young, pero también admiraba a The Byrds y congeniaba muy bien con su paisano Bruce Springsteen, así como con los Stones.

Una diferencia de este disco con sus anteriores es que la temática es más intimista, con una serie de canciones que aluden a aspectos de la vida que aparecen por primera vez en sus creaciones como elemento protagonista. En tierra de nadie entre el punk la new wave y el hard rock nuestro amigo Petty supo engendrar un disco de rock and roll con todos los ingredientes para triunfar en el escenario existente. Una serie de temas directos en su proyección con genialidad en los ritmos propuestos, como buen guitarra rítmica que es el rubio de mirada caída. Consigue congeniar la fuerza y rebeldía del rock con la comercialidad justa para hacer que la música sea atractiva y pegadiza a la vez con estribillos que se suceden y se adhieren a nuestra memoria sin remisión.

El sonido de las canciones es brillante y la melodía limpia y bien arropada, un soplo de aire fresco, con una sobria producción en la que destacan los arreglos que van entrando muy sutiles, sencillos pero efectivos. En mi opinión tal vez un lado está más compensado que el otro en cuanto a calidad de los cortes, aunque no se puede desechar ninguno, no hay tema malo ni de relleno. El punto más duro lo pone la guitarra de Campbell, pero siempre son solos muy controlados y de duración contenida de manera que no arrastren demasiado el sonido hacia la crudeza del Hard.

En su primer tema Refugees podemos detectar en su voz una cadencia descendente que recuerda a Dylan nada más empezar y donde marca el ritmo con firmeza engrandecido por los teclados. Una pieza elegante que engancha desde su inicio donde Petty como en muchas otras ocasiones más adelante se siente libre y desahogado en su expresión. Pero es que luego llega Here comes my girl, otra maravilla, mejor incluso diría yo con unos rasgueos en las cuerdas y un juego de dedos en el estribillo que resultan deliciosos y que son el ritmo estrella de aquí en adelante. Una pieza épica que es capaz de transmitirnos la inquietud del cantante con una voz muy expresiva acorde a la circunstancia, llegando al final la instrumentación se eleva y resulta un bonito broche final.


Con un comienzo catártico arranca otra gran composición llamada Even the losers dedicada a todos aquellos anti-héroes que vagan por el mundo. El ritmo es marcado nuevamente con rabia y firmeza a través de la guitarra de Tom, pero los teclados de Tench y la guitarra de Campbell cargan con fuerza generando un grueso muro sonoro bastante incendiario dando como resultado un rock muy vivo, enérgico y pegadizo que hacer reverdecer de nuevo el buen espíritu del Rock. Descubrid los arreglos que introduce Tench con su órgano, son pura delicia.

Shadow of a doubt es otro pulso de energía con un ritmo muy marcado donde no baja la guardia y donde resultan muy curiosas las percusiones iniciales. Las guitarras arrecian al frente, los teclados quedan en segundo plano de manera que el rock se hace más crudo donde pueden tener cabida influencias de sonidos provenientes de Europa o de su colega Springsteen. Con Century city pone punto y seguido en el álbum, un rock rabioso de estructura clásica que recupera el alma inconformista del estilo y donde escuchamos desafinar la guitarra de Campbell, una versión del sonido propiedad privada del señor Neil Young.

Pegadizo de principio a fin es Don’t do me like that, abre un paréntesis con un sonido enraizado en la new wave, posee un ritmo juvenil con los teclados como base de operaciones, sencillo engancha rápidamente, breve e intenso. Podría servir de single para las radio fórmulas. You tell me parece seguir la senda del corte anterior también con un estilo que alberga componentes de la new wave. Menos enérgico que otros, muestra aspectos hard e introduce el sonido de slide guitar como novedad.

What are you doin’ in my life? contiene una atmósfera que profundiza en la música americana con más claridad. La slide guitar vuelve a hacer su aparición con una actuación que flirtea con los orígenes de la música popular de ese país y el insistente picado del piano pone el punto de blues. El viaje por la tierra media estadounidense termina con Louisiana Rain, otra pieza que tiene un extraño comienzo, algo que resulta anecdótico en este disco, puesto que lo hacer en varias canciones. De nuevo el aire americano nos invade con una atmósfera de rock originario, donde coinciden guitarra slide y armónica para poner melodía a una canción nostálgica de tintes algo tristes, una balada donde Petty se siente cómodo pero a su vez nos revela sentimientos que alberga, todo a través de un filtro impregnado por detalles de la música de Neil Young.

Se trata de un disco muy homogéneo realizado con una frescura y sencillez que lo convierten en un trabajo que si no es atemporal, goza de una cierta facilidad para poder ser escuchado hoy en día sin que encontremos estructuras obsoletas, arcaicas o desfasadas en gran medida. Una inyección de energía que nos atrapa con sus estribillos y una instrumentación precisa y compacta.







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