sábado, 17 de enero de 2026

ILLUSION – Illusion (1978)

 


Jane Relf…………….Voz principal y coros

Jim McCarty………..Voz principal, coros, guitarra acústica y percusión

Louis Cennamo….……..Bajo

John Hawken…………......Piano, Fender Rhodes, Sintetizadores, Mellotrón, clavecín y Hammond

John Knights Bridge…..Guitarra eléctrica y acústica

Eddie McNeil………….Batería, campanas, percusiones, efectos


1ª Cara:

- Madonna blue

- Never be the same

- Louis’ theme


2ª Cara:

- Wings across the sea

- Cruising nowhere

- Man of miracles

- The revolutionary


Para alguien que no esté puesto, o que no sepa nada del pasado de algunas bandas como RENAISSANCE, le resultará difícil entender ciertas cosas cuando se tope con sus álbumes, me estoy refiriendo más que nada a los comienzos. Hablo con conocimiento de hecho, ya que lo viví en primera persona y he de decir que hasta que no profundicé en la información, llegué a pensar que estaba ante dos agrupaciones diferentes conviviendo a la vez y con la misma denominación. El Porqué de todo esto viene a cuento de que ILLUSION se formó con miembros que se escindieron de la primera formación de Renaissance, una división que fue como una disolución, se renovó todo el personal, algo muy extraño en el mundillo musical, siempre queda alguien, al menos un miembro fundador, ya que sino se fulmina hasta el nombre. Además los álbumes de la primera encarnación tienen un sonido diferente a los de la segunda, obvio si el personal ha cambiado, lo que hace que lleve más todavía a la confusión.


Pero Illusion no se forjó nada más producirse la rotura, pasaron unos cuantos años hasta que Keith Relf y Jim McCarty, ambos antiguos componentes de Yardbirds y fundadores de Renaissance - etapa 1, creasen un intento de “renacimiento” con la intención de volver a revivir el viejo espíritu de aquella primigenia banda. Y en cierta forma lo consiguieron poniendo unas bases con las que publicaron las primeras obras de Renaissance, llegando a publicar un primer álbum Out of the mist, en el convulso año 77 y un año después este homónimo con el que pondrán final a un sueño que se quedó a medio camino en 1979. Material que habían avanzado para un 3º Lp se quedó en el limbo, en 1990 sacaron disco que contenía principalmente este material, una prueba para sondear la situación del mercado y sus posibilidades.



A causa de la poca o nula promoción que obtuvieron el desencanto apareció pronto y con él la finalización del intento. ¿Cómo sucedió? Por un lado la competencia ejercida por Renaissance, que ya se había hecho con un público fiel tras una serie de bueno discos publicados durante los años anteriores, a los que costaba hacer sombra y luego por otro lado la situación musical había dado un giro radical. Los dinosaurios estaban sucumbiendo y el punk llegó para rematarlos portando nuevos aires que hicieron durante unos cuantos años limpieza de todo lo anterior, de manera que a los miembros de la industria no les quedó otro remedio que re-adaptarse si querían que el floreciente negocio continuara. Esto se tradujo en cambio de intereses; grupos como Illusion ya no aportaban nada, el enfoque de promotores, productores, ingenieros y managers había cambiado. Resultado de todo esto…..su música era agua pasada sin un bagaje detrás.


Keith Relf, para colmo de males no pudo llegar a verlo, moría electrocutado en plenos ensayos. Los hermanos Relf quedaban reducidos a la magnífica vocalista Jane Relf. También se contrata a otro guitarrista que introducirá la eléctrica, una importante diferencia con la formación inicial en Renaissance. Ese sonido que realizaron en sus inicios musicales basado en el folk, la influencia de la música clásica y el rock emergente que les atribuyó unas características de elegancia, clasicismo, singularidad y hasta cierta innovación, no llegará a verse reflejado en el nuevo proyecto de Illusion. Su música tiene unas bases muy similares y el resultado es bueno, pero se ha perdido chispa, inspiración, los tiempos ya no son los mismos y es difícil conseguir el mismo nivel.

Como ya he dicho, las composiciones son buenas, pero ya no encontraremos inclinación al folk y la apuesta por la música clásica y sus influencias está difuminada, quedándose más bien en la búsqueda de la elegancia y las buenas armonías. Además incluyen otras influencias, por un lado la guitarra eléctrica le resta sencillez, pero le infunde un sonido más actual y más volcado al rock. También se observa un abanico de posibilidades con los teclados llegando a incluir bastante electrónica, hasta un secuenciador en Cruising nowhere.

El global de la obra contiene un sonido reconfortante con una innata sensación de sosiego y concordia. Mucha culpa de ello la tiene el excelente dúo de voces masculino-femenino y los coros, que trabajan a la par buscando la melodía y transmitiendo una atmósfera conciliadora. Con Madonna Blue comenzamos un bonito viaje que resulta prometedor puesto que es una pieza, sino la mejor, una de las mejores del álbum, bastante inspirada, con momentos instrumentales muy brillantes en las que los arreglos de piano son impresionantes, llenos de versatilidad y dinamismo. Es un tema que va in crescendo en cuanto a su instrumentación llegando a generar una textura de teclados envolvente donde el mellotrón tiene mucho protagonismo donde se suceden las cascadas de piano. Extensa duración que ofrece varios escenarios con música plena de armonías vocales que finaliza con la guitarra eléctrica abordando el muro sonoro. La verdad es que hacia el final pone la piel de gallina por su calidad.

Seguidamente Never be the same es una sencilla canción sin exigencias atacada con guitarra acústica y de nuevo armonías vocales al estilo Crosby, Still……. Balada con arreglos de piano y atmósfera etérea en el tono sosegado general. Finaliza la primera cara con Louis’ theme, corte muy intimista, cálido, triste e introspectivo y con una atmósfera evocadora y melancólica muy sensible. El teclado nos ofrece un bucle arpegiado acompañado del piano y de la lánguida voz de Jane. Apta para días de lluvia suave a través del cristal o para dormirse.


Nuevamente tempos balsámicos comienzan la segunda cara con Wings across the sea. Las armonías vocales a dúo son el núcleo fundamental arropado por una cálida guitarra eléctrica con filtro acorde a la sensibilidad de la composición. Por supuesto no faltan los arreglos de piano y acústica en la instrumentación. Melodía y sencillez que no encajan con los tiempos impuestos.

Cruising nowhere nos va a sorprender porque su estructura no encaja con la idiosincrasia de la banda. Nada más empezar nos choca la electrónica que aparece. Introducción a cargo de un moog que establece una secuencia que en su contexto se puede decir que es innovación o vanguardia más acorde con los tiempos. Una pieza plagada de teclados que deja de lado los arreglos de piano y vuelve a cargar con la guitarra eléctrica que se explaya creando un sonido más rockero y más evolucionado.



Retornamos a los ambientes cálidos e introspectivos con Man of miracles donde una tenue atmósfera a base de campanas, suaves teclas y la voz delicada de Jane nos sumerge en profundos pensamientos, pero es un corte breve y sirve de intermedio para llegar a The revolutionary, la composición final de tintes bíblicos. Sus texturas son progresivas y el factor de epopeya se hace presente. En ella me parece adivinar un trabajo orquestal de contrabajos que no alcanzo a encontrar en los créditos . La instrumentación es variada y ofrece varios escenarios, junto con Madonna blue lo más completo. Aires grandilocuentes que reflejan la épica de la historia imaginando escenas varias y donde encontramos coros excelentes, ritmos diferentes, virtuosismo instrumental sobresaliendo el trabajo del Hammond y con una coda que como una llama se va extinguiendo muy despacio y sin hacer ruido.

Interesante propuesta ideal para esos días que necesitas desconectar. No son Annie Haslam y los suyos pero como estos, nos transmiten paz interior y mundos utópicos en los que descansar del día a día.





viernes, 9 de enero de 2026

Gran segundo asalto


"El disco de debut hablaba de opuestos sin conciliación posible, mientras que el concepto central de esta segunda obra es precisamente la conciliación y la paz en un sentido amplio. Además, hay otras dos consideraciones.

 

En primer lugar, las nuevas canciones no resultan tan memorables como las de En la corte del rey Carmesí, perdiendo esa cualidad sentenciosa y epigramática tan presente en temas como Epitafio.En segundo lugar, el tono dramático y épico también desaparece casi por completo y un elemento nuevo hace su presencia: el sentido del humor y la sátira. Con Comida de gato como exponente.

 


Tras la estela de Poseidón y Lagarto son los trabajos con mayor carga satírica y humorística de toda la discografía de King Crimson. Y bien podríamos ir más allá y decir que, en realidad, son las únicas grabaciones que contemplan el humor como ingrediente, puesto que, en general, al obra del grupo es sombría y tensa.". 

                                                

          



                           (King Crimson: Crónica de un malestar. Alejandro Díaz Varón) 





Distintos tipos de inteligencia


"No entendía por qué Roger no escribía más canciones. Cuando trabajé con él en mi estudio para See my way, destinada a A Quick one, aportaba ideas con facilidad. Puede que la tecnología de estudio le resultara un engorro. Creo que si Roger y yo hubiéramos logrado intimar más y hubiéramos trabajado seriamente en el estudio, la trayectoria de los Who se habría dilatado algo más.

 

Pero también sé que lo que arrastra a Roger es ser intérprete, la voz, un instrumento. El talento para ser Sinatra o Jack Nicholson difiere mucho del que requieren un Cole Porter o un Orson Welles. cuando Roger cuenta con el guión apropiado, es un gigante. Y eso ya basta para cualquiera que desee ser reconocido como un pivote en el mundo del espectáculo."  

                                                                                     (Who I am. Pete Townshend) 





viernes, 19 de diciembre de 2025

WEED – Weed…! (1971)

 


Werner Monka…………….Guitarra

Rayner Schnelle………..Teclados

Bernd Hohmann….……..Flauta

Pete Becker…………......Batería

Reinhold Spiegelfeld…..Bajo


1ª Cara:

- Sweet morning light

- Lonely ship

- My dream


2ª Cara:

- Slowin’ down

- Before I die

- Weed


No es fácil pensar que tras esa portada en la que una señora nos invita a una ganchada de “no se sabe qué” producto del huerto y con una sonrisa de anuncio de pasta de dientes, se esconde un álbum especial considerado como una pieza de museo, dadas las circunstancias en que llegó a grabarse (Se desconoce la autoría de la fotografía). Lo cierto es que la información en el interior es parca, y eso que la reedición trae una hoja en su interior con más de lo que podía esperar. La banda alemana que llevo a cabo este trabajo, en aquel momento, pasó sin pena ni gloria a forma parte de la historia del Rock y en concreto del Krautrock. Pero con la entrada de la era de internet, como ha ocurrido en más ocasiones ha sido rescatada, apareciendo en el presente e incluso ha llegado a reeditarse en disco de vinilo, que ya es mucho.


Más de la mitad de la fugaz formación provenía de una desbandada de VIRUS, otra agrupación alemana que ya había editado plásticos. El batería Pete Becker, venía de tocar con GERMAND BONDS AND THE RATTLES de estilo garaje. Y la producción correría a cargo de Rainer Goltermann, técnico que ya tenía cierta experiencia, siendo FRUMPY como ejemplo, uno de los proyectos donde contribuyó. Lo más interesante es que en esa formación incluirán como artista invitado a Ken Hensley (URIAH HEEP) que había aceptado a causa, seguramente, de la necesidad de conseguir dinero rápido. Todo se hizo según lo pensado, y el resultado fue positivo, pero no lo fue tanto la promoción de su participación, eso supuso que el anonimato de la banda continuase siendo igual de escaso. Hensley que ya había hecho algo parecido con el grupo THE HEAD MACHINE en 1969, tras terminar se desvinculó y volvió a filas en Uriah Heep, después del breve descanso.

Ken Hensley es un músico que ha obtenido gran reconocimiento dentro del Rock, como protagonista en mayor grado de su labor en el seno de Uriah Heep y en los teclados concretamente. Tiene una forma característica de entender el instrumento que le ha proporcionado un sello único y singular. Eso es algo que está presente en los temas de WEED donde asume el liderazgo, de manera que quién conozca a los Heep, escuchando este disco rápidamente va a reconocer el estilo inconfundible de los ingleses. De hecho cuando compré este vinilo, desconocía cualquier dato del grupo, y menos todavía pensaba que el británico Hensley pudiera tomar parte en esta aventura teutona. Pero después de la primera audición me quedó muy claro, que esta banda estaba influenciada por los Heep sin duda alguna, algunos de sus temas se podían considerar material perteneciente a “Look at yourself”, el sonido es absolutamente fiel. Me quedé pasmado cuando descubrí que el mismísimo Hensley había participado en aquél insólito plan.

Analizando el contenido lo primero que se puede decir es que siendo el primer trabajo de unos músicos con un mismo origen y que por tanto se conocían, es más bien de índole heterogénea, con una similitud a otros debuts en cuanto a dispersión en los estilos de las composiciones, pero no en cuanto a compenetración y coordinación que si se percibe más profunda que en otras bandas que empiezan. Las canciones tienen denominador común la mayoría, pero es indudable que ofrecen un compendio variado en su creación. Todas ellas transitan entre el hard y el rock y no solo la influencia de Uriah Heep es monopolio, se descubren otras referencias de hard como ya mencionaré en su momento.

El inicio es pandemónico, con una suma de instrumentos sonando a la vez que realmente simula más bien el final de un tema, pero aquí es al revés. Se abre paso el Hammond grave y pesado de Hensley en Sweet morning light acompañado de una corrosiva guitarra, la cual va a ser la tónica a lo largo del disco. No solo ofrece el órgano Ken, sino que también canta. El órgano vibrante trabaja a contratiempo en rachas psicodélicas, frases que repite una y otra vez con incursiones de una guitarra cada vez más ácida y un bajo que pulsa retumbando hacia el final. Aquí nos muestra la calidad de la vibración de sus cuerdas vocales.



Lonely Ship nada tiene que ver con el brutal comienzo, presentan más sensibilidad con una pieza compuesta de guitarra acústica y voz, breve en su tiempo y con una estructura sencilla, un recurso que Hensley conoce bien, y que más adelante en su principal agrupación, los Heep se utiliza con mucho tino, realizando unas composiciones magníficas. Es todo un contraste y demostración de la heterogeneidad que respira este único valor de Weed.

El tiempo total del álbum es más corto de lo común y con My dream, cierran rápidamente la cara A, dejándonos con ganas de más. Extraño tema que comienza con el sonido de un piano como si fuera tocado en la otra punta de la habitación (¿improvisación tal vez?…..). Un sonido débil pero envolvente, como un run-run que va desgranando notas siempre con oscuridad en su estructura, con la mano del bajo constante, disertación algo extensa que llega a conectar finalmente con el ritmo de la melodía que entra abruptamente por fin a primer plano. Otro artificio de nuestro amigo Hensley dominando con el Hammond pesado funcionando en bucle con un sonido cada vez más vibrante y acompañado nuevamente de la guitarra ácida de Monka.



Se abre la otra cara con Slowin’ down, pieza de sonido rock absolutamente clásico, blues de toda la vida donde la intervención de Hensley aquí es testimonial. Los 4 tiempos de puro blues rock que podrían ser encontrados en álbumes de Fleetwood Mac, Allman Brothers, Ten years after o Yardbirds, por decir alguien. Pasamos a Before I Die y volvemos al progresivo con un trabajo que es posiblemente el más rico en instrumentación y melodía y con una nueva demostración de lo que supone Hensley, su voz y su contribución. Las texturas son muy propias de los Heep arreciando con el órgano y se puede decir que es una pieza emotiva y volcada hacia la melancolía. Goza de una segunda fase donde el ritmo cambia por completo y el hammond carga con nuevos bríos ácidos en un solo no muy extenso que pone fin.

Se guardan para el final la joya de la creación, la homónima Weed, una pieza de larga duración y fuerza donde el rock es arisco, duro, sin paliativos ni elementos que limen la aspereza del sonido. La guitarra se aclara las cuerdas durante la primera escena para sumirnos en unos riffs contundentes de la guitarra rítmica de clara influencia Zeppeliana. El corte es instrumental, por tanto la voz no contribuirá a aportar algo de armonía. Otra idea de Hensley con un ritmo machacante y embadurnado de ácido. El espíritu de Whole lotta love sobrevuela la escena y se mantiene presente, pieza que un año antes había impresionado al mundo del rock por la garra de unos aún novatos Zeppelin. Tras un descanso instrumental donde parece paralizarse todo ,vuelve la guitarra con el pedal a tope y enfurecida cargando y haciendo un solo tremendo en espiral que se acelera para acabar en un agudo paroxismo. Una muestra más de la fuerza bruta que encierra Weed.





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