sábado, 4 de diciembre de 2021

CHRIS EVANS Y DAVID HANSELMANN - Stonehenge(1980)

 


Chris Evans...................PPG Wave computer, Arp 2600, Vocoder 2000, Sintetizador con circuito secuencial,....

David Hanselmann........Voz

-Colaboraciones-

Jürgen Schroeder.........Guitarras

Roy Louis......................Guitarra sintetizada y eléctrica

Reinhard Besser............Guitarra sintetizada y eléctrica

Tissy Thiers...................Bajo

Dicky Tarrach................Batería y percusión

...........

 

1ª cara:

- Sunrise-Stonehenge Theme

- Salisbury plain

- The stones of Avebury

- Earth magic

- Silbury hill

2ª cara:

- Genesis

- Glastonbury, temple of the stars

- Cadbury castle, king Arthur's Camelot

- Epilogue- Stonehenge Theme

 

En la década de los 70 y más concretamente en su segundo lustro hubo un interés elevado por asuntos que encierran misterio como los casos de avistamiento OVNI y aspectos relacionados con ello, culturas arcaicas con elementos extraños que podían conectar con estas supuestas civilizaciones extraterrestres (Erik von Daniken, escribió numerosos libros sobre ello y estuvo en el candelero), las famosas líneas de Nazca, las ruinas de Machu Pichu, las pirámides y sus enigmas, los monumentos megalíticos como el de Stonehenge, los moais de la isla de Pascua, el poder psíquico de la mente, las abducciones, lo paranormal.....pudiendo enumerar muchas más cuestiones. Quedó reflejado en libros, en el cine y también en la música se trataron algunos de estos asuntos.

 




Este es uno de esos casos, abordando la temática del misterio que rodean las piedras del conjunto de Stonehenge, el músico, compositor y productor Chris Evans compuso un álbum conceptual dividido en títulos que nos trasladan a la zona del punto crítico y sus alrededores. No será la única ocasión en que este monumento megalítico haya servido de inspiración, HAWKWIND en 1984,  poco después, dejará volar sus notas psicodélicas y espaciales, le servirá de escenario para realizar un concierto en vivo en el que la gente se confunde con las enormes rocas, una de las pocas veces que se permitirá pisar su suelo, hoy en día es un territorio protegido donde solo se puede acceder con ciertos permisos.

 


Chris Evans había trabajado para otros, también realizó música para publicidad, colaboró en la creación de bandas sonoras de films, e incluso en eventos como el mundial de futbol, inglés de nacimiento afincado en Alemania coincidió con un estadounidense de origen, David Hanselmann, que se labró una buena reputación sobretodo en la escena kraut-prog, hombre polifacético que se embarcó en proyectos de diversa índole, pero sin formar parte de ninguna banda. Aquí ofrecerá su voz, pero es curioso que aunque aparece en el título principal, en los créditos ni siquiera se le nombra. El mérito es de Chris Evans, pero sería justo que al menos se reconociera la labor vocal de Hanselmann, los colaboradores y sus instrumentos se mencionan. El disco ganó el premio al álbum conceptual en el festival de Jazz de Montreaux, un segundo disco pondría punto final al dúo.

 

Chris Evans

En la línea de "Ancient of gods" de PAUL FISHMAN, el disco entronca en intencionalidad y estructura pero sin el oscurantismo y épica del primero. Una introducción  de teclados con secuenciadores nos invita a entrar en el mundo mágico, inicio muy electrónico,  nos topamos con unas guitarras acústicas arropadas por capas de teclados acolchados desembocando en uno de sus mejores temas, Sunrise, emocionante y lleno de vitalidad con una voz espléndida convertida en la protagonista de la pieza en una atmósfera muy positiva. La batería de teclados es muy abundante, las nuevas tecnologías son aprovechadas y la variación es constante, sonando de muy distintas maneras, el tecno está en su punto más alto y eso no pasa desapercibido para nadie. Ambientes despejados y sonidos espaciales son tónica mientras Hanselmann pone un torrente de voz que se acomoda a todas las texturas en un juego en el que conviven los arpegios acústicos elementos más cálidos con sonidos fríos de los sintetizadores. Música que sin ser pretenciosa, ni virtuosa especialmente, consigue ser singular rodeándose de un aura de originalidad que se pierde en los últimos temas, cortes que le sobran, pasando a un estado casi ¿hard? en una propuesta 'disco' que parece material de relleno, bajando el nivel de calidad de otras composiciones.

 


Obra curiosa y ecléctica que goza de buenos momentos en el que es posible encontrar ritos iniciáticos, cantos místicos y cierta experimentación electrónica (ARP, VCS3, SONY 80) consiguiendo propagar un delgado hilo de misterio pero solo en instantes puntuales, careciendo de la fuerza dramática suficiente para trasladarnos la fascinación del embrujado lugar.





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