"La crisis dejó en Inglaterra tres millones de parados. El problema iba más allá: la nueva generación de chicos y chicas en edad laboral se encontraron con el peor de los futuros.
No es de extrañar, pues, que el lema del punk fuese "No hay futuro". Cientos de jóvenes se lanzaron al ruedo de la música como única oportunidad. Bastaban tres acordes de guitarra y un cantante gritón. Y por supuesto ser provocadores."
Mike
Oldfield…………...…Voz, guitarras acústica y eléctrica,
piano, sintetizadores, secuenciadores, vibráfono, marimba
Colaboradores:
(entre otros)
Neil
Jason………..….…….Bajo
Wendy
Roberts…………..Voz
Pierre
Moerlen….……...Batería, vibráfono
Sally
Cooper…….……...Campanas tubulares
David
Bedford……...….Arreglos vocales
1ª
Cara:
-
Platinum part 1 - Airborne
-
Platinum part 2 - Platinum
-
Platinum part 3 - Charleston
-
Platinum part 4 – North Star / Platinum finale
2ª
Cara:
-
Woodhenge
-
Into Wonderland
-
Punkadiddle
-
I got rhythm
Se
puede decir de este trabajo, ya su quinto desde que nos deslumbró
con Tubullar Bells, que es un disco bisagra, un salto
evolutivo para bien o para mal, una transformación en la forma de
concebir la música, una nueva manera de comunicarse con el público,
un crecimiento personal del autor…….quién sabe si de todo un
poco. El niño superdotado con algún que otro gen autista había
madurado y ya no era un joven salido de la adolescencia, tenía 26
años y tras su reclusión en Gloucestershire durante
dos años, a consecuencia de los problemas de orden psicológico que
arrastraba, por fin consiguió encontrar solución a través de
cierta metodología. Con ella fue capaz de afrontar la vida de manera
equilibrada sin ese sentimiento de menosprecio hacia sí mismo que
siempre le había perseguido.
Un
personaje que había demostrado en sus primeros discos un espíritu
de tendencia ermitaña, amante de la soledad y de llevar a cabo todo
él mismo intentando evitar al máximo la ayuda de nadie. De ahí
surgen esas obras tan personales, de fuerte carácter introspectivo,
construidas desde esa inteligencia y aptitud para manejar la mayoría
de los instrumentos, plenas de pasajes hipnóticos, etéreos,
ambientales, dotados de una sensibilidad especial, intentando plasmar
sobre el pentagrama todo su mundo interior, el cual es inmenso.
Después llegaría su crisis, su desaparición del mundo público, su
reclusión y su último álbum (doble) realizado según los
parámetros anteriores, Incantations.
La
revolución llevada a cabo principalmente por el movimiento punk
apareció en un momento difícil para Mike, cogiéndole por sorpresa
con sus neuronas en pleno desorden. El mundo músical sufrió una
ruptura que sorprendió a propios y extraños y todos los pilares
bien asentados hasta entonces se vinieron abajo. La juventud vivía
una época tumultuosa socialmente hablando y aquella nueva respuesta
musical en la que se trataban los problemas sociales y la realidad
de las clases más desfavorecidas fue como un resorte para los
jóvenes que se sentían totalmente identificados, las composiciones
se reducirían a la mínima expresión y el virtuosismo de los
músicos caería en picado. El estilo musical de las grandes bandas
que hacían alarde de sus desarrollos instrumentales y de álbumes
conceptuales lo iban a tener muy difícil. Fue nefasto para todos
aquellos que acabarían calificados como dinosaurios.
Mike
Oldfield amante de las armonías, las melodías elaboradas y la
complejidad en la elaboración músical con amplio espectro para
volcar toda su fantasía interior recibió esta reconversión
escéptico y con absoluto rechazo. Aquello no iba con él, no
entendía otra forma de trabajar que la suya. Después de un tiempo
para recapacitar, el niño prodigio se encontró ante la disyuntiva,
“renovarse o morir” y eligió inteligentemente la primera
ya que si algo nos ha demostrado durante toda su carrera es que no se
rinde y que es una persona camaleónica que se adapta a todas las
situaciones.
Así
pues, tenía que conseguir atraer al público, no defraudar a sus
fans, pero a la vez situarse en ese nuevo mercado surgido sin
renunciar a su idiosincrasia, por tanto la fórmula utilizada hasta
entonces estaba obsoleta. Esto va a suponer cambios drásticos,
composiciones cortas y con ritmos, desarrollos e instrumentos acordes
a las corrientes que van naciendo tras el punk. De esa necesidad de
adecuación emerge Platinum en 1979, donde no
aparecerán canciones que ocupen toda una cara. Platinum, por ejemplo
que es el tema principal se divide en varias partes claramente
diferenciadas e igualmente la cara B está ocupada por diversas
canciones. Oldfield muestra un carácter aperturista tras su
final de terapia y eso se reflejará en sus composiciones, además
otro elemento que denota su nueva actitud frente al mundo es el
tutearse con otros músicos de su escena de los que obtiene permiso
para incluir una versión en el nuevo disco. North Star que
pone fin a la primera cara es obra de Philip Glass. I got
rhythm es otra pieza que arrebata del compositor George Gershwin.
Tras
su resurgimiento personal fue capaz de llevar a cabo una enorme gira
con un elevado número de músicos a su cargo y grabar Exposed
que
aglutina lo mejor de sus 4 primeros discos, álbum en
vivo que precede a Platinum, sin embargo paradójicamente resultó un
desastre económico con grandes pérdidas que sufragaría con el
lanzamiento del disco en vivo y de Platinum.
Platinum
que fue grabado en New York rompe con el patrón del autor. Tiene un
afán lúdico y experimental. La música elaborada gana en
concreción, los temas se sintetizan con un sonido muy aséptico,
limpio, cristalino y con una producción impecable como no podía ser
de otra manera. La concepción musical sufre un giro importante. El
férreo acercamiento a las nuevas tendencias es innegable, olvidando
la identidad de sus anteriores, las nuevas composiciones ganan en
viveza y actualidad con un sonido más moderno y elaborado según los
nuevos ritmos con unas texturas en muchas ocasiones con sinergia en
el tecno-pop y el post-punk y utilizando técnicas que luego serán
muy recurrentes como las pregrabaciones de sonidos y ritmos. Se trata
de una obra absolutamente dinámica, con constantes variaciones en
las melodías, que aunque sencillas muchas veces son bien abrigadas
por envolventes instrumentales que aportan constantemente riqueza. El
ritmo es alto y en ocasiones nos produce la sensación de no tener
tiempo para tomar aire, puesto que son incesantes las modificaciones
e incorporaciones, no hay espacio para el silencio…...quién lo iba
a decir.
Platinum
1: Airborne es el comienzo a través de un sintetizador que
parece secuenciado, luego se van uniendo otros instrumentos como
suele ocurrir. Se le asocia un bajo que asciende y desciende entre
escalas y da paso a la característica guitarra eléctrica de Mike
que con un sonido ambiental domina la composición y a partir de ahí
la guiará hasta el final, sistema que es marca de la casa. Los
diferentes ambientes plenos de detalles y elementos se van sucediendo
sin tiempo a caer en el tedio.
Platinum
2: Platinum es el tema central recurrente que pone en marcha la
guitarra eléctrica de Oldfield con un desarrollo que repite en
varias ocasiones convirtiéndose en un monólogo. Conducido
nuevamente por él es una parte muy directa con un ritmo vivo. Me
recuerda en su confección a los instrumentales que siempre incluye
en sus discos Alan Parsons Project donde va repitiendo
la melodía central e insertando arreglos al fondo que van sufriendo
modificaciones al realizar las vueltas de la melodía principal. Se
incluye aportación de voces que actúan más bien como un
instrumento más.
Platinum
3: Charleston, es una pieza corta que usa
sintetizadores con sonido de metales, una batería que también en
esta ocasión parece pregrabada y un piano juguetón. El ambiente es
muy “Tecno”, se suceden capas de instrumentos con protagonismo
para el bajo y la guitarra acústica y unos coros un tanto
tenebrosos, en una pieza que en su inicio realmente podría dar lugar
a una pieza de charleston si no se desviase.
Platinum
4: North Star, posiblemente el mejor fragmento y más inspirado
partiendo de la composición de Philip Glass que nace con una
guitarra repitiendo una frase y sobre la que luego se instala la
eléctrica en una melodía que va ganando en sonoridad y fuerza
nuevamente conductora. El ritmo va ganando en complejidad y con
tintes modernos dejando paso al coro y apagando la guitarra por un
momento. La actuación de la guitarra se hace cada vez más aguda y
tensa. El final lo ponen las voces corales.
Woodhenge,
el fragmento más experimental de todo el disco, instrumental
hipnótico de apenas cuatro minutos donde se dejan escuchar las
imprescindibles campanas tubulares que acompañan la existencia de
Oldfield. Está construido sobre sonidos pregrabados en una creación
que recuerda a músicos electrónicos coetáneos. Los sintetizadores
aportan frases con tintes improvisatorios mientras la guitarra
también inserta fragmentos libres sobre un fondo de sonidos
inacabables como si de una habitación de relojero se tratase.
Into
Wonderland, pieza cantada por Wendy con una suave y sugerente
voz. Texturas pop y Tecno. Es completada con una melodía de
sintetizador marcada y sencilla como desarrollo central. Pieza
animada y poco seria. Final abierto.
Punkadiddle,
es el tema elegido por el autor para intentar burlarse del punk,
aunque no tengo muy claro como llega a hacerlo. Conducida por una
melodía ondulante de carácter naif que se repite una y otra vez
como protagonista y que aparece flanqueada por incursiones de
aplausos grabados a propósito. La guitarra eléctrica aparece para
conexión entre vuelta y vuelta. Camino del final a la par del sinte
la guitarra arrecia endureciéndose y convirtiéndose en el momento
hard del disco.
I
got rhythm, Segunda y última vez que contamos con la voz de
Wendy en modo melódico-extended. Bella canción adaptada del maestro
Gershwin es elaborada con mimo utilizando un piano eléctrico
afincado en la candidez y unos etéreos tejidos de guitarra acústica.
Cuando el ritmo se pone en marcha aparece finalmente la firma de
Oldfield con la eléctrica en una cadencia ascendente, las campanas
tubulares vuelven a sonar de mano de Sally y así como empezó
acabará hasta que la tecla fija deja de respirar.
No
es ni mucho menos la mejor obra del artista, pero es la demostración
de su capacidad de adaptación en un momento clave, consiguiendo una
colección de canciones que acercándose al torrente comercial que
era demandado, tenga la suficiente calidad para no caer en lo fácil,
no solo eso, si no que además mantenga un pulso permitiendo que su
personalidad quede prendada en cada uno de los cortes. No había
sucumbido, había encontrado otra fórmula, otro idioma, otro medio
de comunicación del que sacará provecho en la siguiente década.
"Complejos y virtuosos incluso para los ya elevados parámetros del rock progresivo, los miembros de Gentle Giant no sólo eran unos maestros en lo suyo, sino también multiinstrumentistas dotados capaces de extraer magia sonora de Diversas fuentes. Su campo de acción, además, era inusitadamente vasto, en su música concurren folk, rock, jazz y un amplio espectro dentro de la música clásica, desde lo medieval (especialmente en las voces), el romántico y el barroco hasta la música de cámara contemporánea"
"El primer gran triunfador de esta moda, sobre todo en los adolescentes de menor edad, fue Adam Ant con sus hormigas. Este grupo representó una revolución en toda la regla, tanto musical como estética, y el slogan "Ant Music for sex people" vendió cientos de miles de copias de su excelente éxito "Kings of the wild frontier".
Los Ants nos brindaban una estética nueva, la de los "nuevos románticos" de encajes pinturas y maquillajes. Adam era un gran fan del glam-rock, heredero de las influencias de los primeros Roxy Music, que ante todo intenta cultivar el sexo adolescente.
Su estilo musical se apoyó en la vieja música tribal, primitiva, de los bailes festivos, y con él apareció la llamada moda pirata, utilizando unas vestimentas de corsarios que parecían salidas de filmes como "El motín de la Bounty", y que ofrecieron sus primeras manifestaciones en el álbum "Prince charming", el disco que contenía su mágico "Stand and deliver".