"En la primera semana de septiembre de 1969, John le había dicho a Paul que quería su canción, una apología sobre la heroína, Cold Turkey, como nuevo single de los Beatles. McCartney le contestó que eso era imposible.
Lennon decidió que la negativa de Paul fuera el punto final, el torpedo que hundiría para siempre a los Beatles." John le contestó a Paul con ira en los ojos. Le aseguró que eso significaba el final de su relación con los Beatles. Así que el 28 de septiembre de 1969 grabó con Eric Clapton a la guitarra, Klaus Voorman al bajo y Ringo Starr en la batería la famosa Cold Turkey que no fue ningún éxito.
Pero fue la primera canción que no estaba firmada como Lennon-McCartney. Solo como John Lennon. No era el primer single de la Plastic Ono Band. Anteriormente había aparecido Give Peace a Chance, pero John, esa vez, firmó la canción como Lennon-McCartney."
(El Sargento Pepper nunca estuvo allí. Julián Ruíz)
"En 1985, la primera oleda del neoprogresivo británico ya llevaba un cierto tiempo dándose a conocer. Galahad surgieron justo a mitad de la década, pero como ellos mismos han reconocido, montaron el grupo más por diversión que con vistas a algo serio, trabajando un poco de material propio pero dándole cancha a versiones de dinosaurios consagrados como Genesis, Rush, Led Zeppelin o Focus.
Un tiempo, desde el 85 hasta el cambio de década, en que fueron perfeccionando su estilo y que les llevó a darse cuenta de que estaban alcanzando un gran nivel como grupo y que tal vez era llegada la hora de ponerse a escribir material propio y construir una carrera solvente."
Steve
Miller……...……….Voz principal, guitarras y armónica
Gerald
Johnson……...….Bajo
John
King……………….....Batería
Dick
Thompson…...…...Órgano y clavinet
1ª
Cara:
-
Sugar babe
-
Mary Lou
-
Shu ba da du ma ma ma ma
-
Your cash ain’t nothin’ but trash
2ª
Cara:
-
The joker
-
The lovin’ cup
-
Come on in my kitchen
-
Evil
-
Something to believe in
Este
gran guitarrista americano hasta las cachas, tuvo la suerte de nacer
en una familia donde la música estaba presente a todas horas,
concretamente el jazz puesto que los padres se dedicaban a él.
Aprendió a tocar la guitarra con pocos años gracias a Les
Paul,
un amigo de la familia que los visitaba con mucha frecuencia. Con sus
dotes alentó a Steve y el éxito que vendrá en el futuro se lo debe
a él. En el colegio fundará su primera banda The
Marksmen,
allí conocerá a Bob Scaggs,
futuro miembro de la Steve Miller Band, al que enseña acordes para
que aprenda la guitarra y pueda ingresar en su grupo. Después en la
Universidad formaría The Ardells
acompañado de Scaggs. Se gradúa y hace un viaje relámpago a
Dinamarca, regresa a EEUU y aterriza en Chicago, ciudad de Blues.
Conoce su escena y trabaja con Paul
Butterfield
y grandes Bluesmans
como Muddy Waters,
Howlin’ Wolf
y Buddy Guy.
Propiciado
por el ambiente formará una nueva agrupación, la Goldberg
Miller Blues Band junto a Barry Goldberg y le convence
para tocar en clubes de Chicago, incluso llegará a coincidir con el
mismísimo Chuck Berry. Es la primera vez que firma un
contrato con una discográfica, aunque solo grabará un sencillo con
ese nombre. Con su recorrido por todos los garitos de la ciudad
consigue hacerse una idea del estado del blues en la city,
sintiéndose decepcionado con lo que va encontrando y tomando la
decisión de marcharse a Texas donde no será admitido en la
Universidad de Austin.
San
Francisco será su siguiente parada, allí queda gratamente
sorprendido por el sonido blues que se respira. Accede a un concierto
de la Butterfield Blues Band y Jefferson Airplane
y rápidamente empieza a darle vueltas a la cabeza, tiene
nuevas ideas y su primer paso es crear el proyecto. Es 1967 y será
la primera vez que se oiga hablar de la Steve Miller blues band,
una formación más a sus espaldas, la definitiva, aunque más tarde
se abrevia el nombre dejándolo en Steve Miller Band cuyo sonido está
arraigado en el blues psicodélico, estilo que entonces abrazaba toda
la costa oeste. Además participan en el Monterey Pop Festival,
buen escaparate, obteniendo cada vez mejores posiciones en las listas
con aumento del números de acólitos.
Después
de sus 5 primeros álbumes rezumando psicodelia y blues con canciones
muy logradas e interesantes, parece que por fin empiezan a despuntar
y su nombre se escucha en foros y emisoras de radio, consiguiendo
hacerse respetar por el público en ambientes musicales del momento.
En 1971 Steve sufre un accidente de coche, se rompe el cuello y se
queda en dique seco durante muchos meses para recuperarse, justo en
el peor momento, cuando iban a iniciar una gira por Europa.
Las
vicisitudes no detienen a la Steve Miller Band, y siguen editando
discos. Ya recuperado de las lesiones Steve vuelve con nuevos bríos
y nuevas ideas, llegamos al 8º disco de su carrera, The Joker.
Tras su publicación los medios de comunicación coinciden en que
este disco supone un punto de inflexión en la carrera de la banda.
El Rock se hace más enérgico y rápido respecto a los anteriores,
pero las raíces se mantienen y el blues sigue dirigiendo la nave,
aunque con nuevos matices y…...ah! no olvidemos que Steve ya no es
un novato en la producción. Supondrá todo un éxito en el país
alcanzando el puesto n.º 2 de las listas más importantes, se
convierte en platino y traspasa fronteras.
Fiel
a sus raíces es un hombre al que el pasado le pesa musicalmente y
todo lo que vivió y aprendió forja su estilo, y no es otro que el
blues en estilo muy puro. Es algo irremediable y trasciende en todo
lo que hace. Así cuando comenzamos la escucha Sugar babe
entrá directo con una guitarra arraigada en el sur y medio oeste
americano, el bajo es una máquina rápida e insistente convirtiendo
a la canción en vital y pulsante, la caja de la batería arrecia, el
estribillo homónimo resulta machacón y nos lo clava en el oído.
Una buena canción de rock con una rica instrumentación. Le sigue
Mary Lou, una breve pieza desenfadada y resultona que
no llega a los 3 minutos y que gira nuevamente en torno al título,
ligera, sencilla, donde la voz tiene el protagonismo y está vestida
con un teclado simple y “picoteante”. No se trata de una
composición creada, es una versión de Ronnie Hawkins.
Shu
ba da du ma ma ma ma es mi composición favorita del disco,
muestra dinamismo y diversidad, además contiene un fantástico
interludio instrumental creciente y decreciente en su interior y
también el solo más duro por parte de Steve a la guitarra, pero
majestuoso demostrando su dominio de las cuerdas y donde se intuye
pasarlo muy bien. Ya se inicia con una bonita guitarra y un órgano
muy blues y nos torpedea con el graciosos título en el estribillo
atravesando diversos paisajes musicales a con un ritmo de batería
excelente, un mix a nota y contranota. Cierra este lado Your
cash ain’t nothin’ but trash donde escuchamos a Steve
hablar con sobrealiento antes del 1,2,3,4 y empezamos. Otra versión
de Charles Calhoun que comienza con percusiones y por un
momento parece que estemos ante una pieza mestiza, pero no, es un
rock and roll muy heterogéneo directo y sencillo, construido con la
guitarra a pedal y unos zarpazos de clavinet a cargo de Thompson
Al
otro lado nos espera el hit que les hizo saltar los peldaños de las
listas de 3 en 3. Dando título al álbum the joker es
un tema que cala desde el primer momento. La magia reside en la frase
de bajo que se repite una y otra vez, magnífica. A eso le sumamos la
guitarra acústica de Steve. Deliciosa, le da un toque folk auténtico
y cercano situado en el estribillo, que por cierto es muy acertado y
engancha. Una graciosa guitarra de pedal se encarga de separar las
subpartes de esta breve pieza.
De
pronto parece que estamos en otro ambiente, otro disco, suena
diferente. El blues más enraizado ha aterrizado. The lovin’
cup es una alabanza al puro sonido americano proveniente de
los bluesmans de toda la vida, en él Steve se atreve con la armónica
y trabaja la voz para ponerse a la altura de las circunstancias,
porque hay que decir que la voz de este hombre es plástica y se
adapta a todos los terrenos que pisa. Sonido inherente a las vastas
llanuras sureñas del pasado siglo. Igualmente Come on in my
kitchen es otra composición que parece fuera del disco, de
ambientación blues, intensa pero tocada en vivo a capela
prácticamente, acompañado solo de su guitarra acústica y
demostrando la capacidad mutante de su voz. Final en seco, aplausos y
sin descanso ingresamos en Evil, nuevo blues profundo
en el estilo pero acompañado de la banda, a un ritmo muy lento, como
antaño. El órgano teje una pantalla bajo la voz que suena potente y
sumergida en el estilo y la guitarra llora en sus incursiones blues.
El
último tema Something to believe
ines una balada ya en estudio con guitarras folk
brindando un sonido acogedor y tierno, enriquecido con algunos
matices blues y que transmite buenas sensaciones, algo así como
“home sweet home”.
Para
alguien que no esté iniciado en este grupo, creo que es un trabajo
excepcional con el que empezar, reúne de todo un poco a medio camino
entre blues y rock. Después, ya con una idea puedes elegir, pero si
vas hacia delante, debes saber que en los años 80 las cosas ya no
serían igual, como en infinitud de casos.
"La funda debía dividirse en cuatro paneles, en cada uno de los cuales aparecería un miembro de la banda anunciando un producto. Como yo debía salir a torso desnudo con Odorono, me preocupaba que se me viera tan flaco. Roger debía sentarse en una bañera de alubias estofadas (prácticamente congeladas), donadas generosamente por Heinz. Keith salió aplicándose la pomada anti acné Medac, y aunque era proclive a verdaderas eclosiones de granos, aquella vez la espinilla era falsa.
John fue el más favorecido, al posar con una modelo rubia medio desnuda para la academia de culturismo Charles Atlas. Como ya había trabajado en Radio Londres con cancioncillas radiofónicas y en las voces de identificación de emisora, Kit consiguió compactar debidamente el álbum. Tras el montaje y mezcla finales, nos tiramos de cabeza a la publicidad en radio y televisión, anticipando el lanzamiento."
"Keith Tippett es un pianista con un estilo fuertemente jazzístico y esto se nota en sus intervenciones con King Crimson en la presente grabación, Lagarto e Islas. Además, Tippett es uno de los grandes músicos ingleses de jazz libre, con un tremendo talento compositivo.
Su supergrupo Centipede contaría con la colaboración y la producción de Fripp en su ambicioso doble Energía de septobre (1971) y varios de sus discos individuales de los años 70 fueron producidos por Fripp. Keith Tippett era tan valorado que se le ofreció pasar a ser miembro estable de la banda. Sin embargo, el pianista no aceptó, quizás queriendo salvaguardar su enorme libertad de creación y argumentando que hubiera sido fichar por dinero y que él respetaba demasiado a King Crimson para hacer eso."
(King Crimson. Crónica de un malestar. Alejandro Díaz Varón)
Peter
Dunton…………..……..Batería, mellotrón, guitarra acústica,
voz
1ª
Cara:
-
Highway
-
Careful Sam
-
Timothy monday
-
Cd
-
The minstrel
2ª
Cara:
-
Fantasy
-
T2
La
pieza clave de este trío fue Peter Dunton, compositor y vocalista
que antes había pertenecido a PLEASE, donde también le acompañó
Bernard Jinks, aunque ambos se separaron por poco tiempo para ir a
paraderos diferentes, porque un año después en 1969 vuelven a
retomar amistad, pero esta vez Jinks se trae reclutado bajo el brazo
al guitarrista de su fugaz banda antecesora BULLDOG BREED, Keith
Cross, tercer valor con el que se completaría este engranaje.
John
Morphew se ocuparía de financiarles para llevar a cabo la
construcción del grupo. Ya los conocía de antes y no tuvo reparo en
ponerse al frente de las finanzas y la promoción. No tardó en
conseguir el primer contrato para DECCA, pero internamente tuvo
encontronazos y disputas con los músicos, por lo que decidió
abandonar sin dilación y T2, quedaron a su suerte. Con
manifiestas dificultades consensuaron continuar adelante llegando a
obtener la grabación y publicación de su primer álbum.
Poco
después aparecen como invitados para el Festival de la isla de Wight
en 1970, algo fantástico, un escaparate de grandes dimensiones donde
darse a conocer. Y no solo eso si no que además confeccionan un
anuncio para la BBC 2 tras el que regresan inmediatamente al estudio
para la generación y registro de lo que será su segundo long
play. Pero el hecho de haber seguido adelante a las bravas
llevó consigo que su debut tuviera gran carencia de publicidad y
una mala distribución fabricándose una tirada muy corta, la
dificultad para hacerse con un ejemplar en las tiendas es complicado,
todo esto se traduce en estragos de los que no podrán rehacerse.
Abocados
a la disolución, esta llega en 1972 nuevamente por asuntos internos,
mientras viven inmersos en la formalización de su segundo Lp. No
llegaron a ver su publicación y quedó archivado en el depósito de
la discográfica hasta que en los 90 aparece como consecuencia de una
reedición inédita. Este hecho provocará una reunión de la
primigenia banda, pero sin Cross, llevando la guitarra un tal Moore.
Dio frutos, más de lo esperado y en 3 años se inventan 3 álbumes
de estudio, efectividad absoluta. La unión se resquebraja y el
proyecto vuelve al armario de donde no saldrá más.
Este
disco que se publica en 1997 aunque sea realmente de 1970, es
precisamente la adhesión de todas las demos que no llegaron a cuajar
en el 2º LP, y que como veremos algunas de ellas finalizaban de
manera caótica y apresurada, producto seguramente de la falta de
tiempo que sufrieron en el momento de la ruptura. Parece ser que
Peter, el cerebro del triunvirato, tenía claro que su idea no era
copiar a nadie, sino realizar un rock innovador que se separara de
tendencias, algo muy difícil de conseguir por otra parte, pero visto
los resultados estuvo bastante acertado.
El
Rock que llevaron a cabo es original y no vislumbramos semejanzas con
otros combos al menos superficialmente, aunque si que es verdad que
su sonido con algunas inserciones de jazz se puede catalogar de
proto-progresivo con influencia de la psicodelia, muy similar a las
bandas en las que habitaron anteriormente. No solo es sonido
vanguardista, si no que además podemos decir que fueron pioneros en
la forma de tratar las guitarras dentro del hard, un estilo agresivo,
pesado y seco que tal vez fuera lo que más adelante se denominará
como Stoner, fuente de inspiración para muchos grupos
años después dentro de disciplinas como el Hard y el Heavy metal.
Tienen
una tremenda facilidad para pasar de un momento durísimo y
guitarrero a otro dulce y melódico resultando chocante como son
capaces de hacerlo, pero es una dinámica que se repite a lo largo de
todo el disco. Guitarras ásperas y oscuras suelen ser creadoras de
atmósferas agobiantes, pero su contrario aparece cuando menos lo
esperamos con ambientes cuasi-pastorales construidos con flauta,
teclados, la voz melancólica de Dunton y la guitarra
domesticada con aterciopelados rasgueos. El mellotrón es uno de los
instrumentos más utilizados sirviendo para aplacar la furia,
proporcionándole ese aire proto-progresivo de la época, pero aunque
es el más presente no es el único, el piano eléctrico también
tienen intervenciones.
Peter Dunton
En
el mundo musical este álbum sin título será conocido como Fantasy
o 1970, respecto a su trabajo anterior y debutante hay
que decir que difiere en algo, en éste que pretendía ser su
siguiente LP, antes de la desaparición se observa mayor
endurecimiento del sonido, pero también la eliminación por completo
en las composiciones de los metales a la hora de hacer arreglos, de
manera que su rock se hace más compacto, pesado y primitivo, un
sonido muy directo y cerebral que contrasta con los pasajes relajados
que intercalan.
Highway
es el primer tema, y ya nos deja claro el estilo que van a trabajar,
guitarra dura desde su inicio. Atmósfera muy tensa, nubarrones que
se disipan en instantes para volver de nuevo a la crudeza. Careful
Sam y Timothy monday son piezas de creación
muy similar en las que que emergen melódicas y suaves, pero poco a
poco van tornándose más salvajes, la guitarra arrecia hasta el
final en una maraña de psicodelia. CD es un corte que
parece acercarse al blues y donde la guitarra ofrece uno de los solos
más largos y ácidos junto a un bajo recalcitrante que trabaja
furioso en la sombra, aquí a mitad a un receso jazzy. Con The
Minstrel cierran la primera cara, balada pastoral deliciosa
en su mellotrón protagonizada por la voz y la flauta de melodía
delicada, una de las mejores.
Para
el otro lado del vinilo quedan las suites más largas, solo dos
ocupan todo el espacio, pero estaréis conmigo en que son las
mejores, puesto que gozan de una composición más elaborada que
contrasta con fases de improvisación y muestran diferentes paisajes
dotándolas de un rico dinamismo. Con la inquieta batería de Dunton
comienza Fantasy, tema
donde se refuerza esa característica que demuestran para pasar de
instantes agresivos a delicados pasajes en cuestión de segundos y
terminada con un final en seco improvisado. La mayor aportación del
mellotrón en toda la obra se encuentra en T2,
y también aquí el piano eléctrico se deja ver creando
conjuntamente un sonido muy prog de la época a través de compases
largos. Es el más largo de todos los tracks, pero también el más
dinámico, variado y épico donde la guitarra se muestra más
comedida y ofrece punteos sin lanzarse al vacío. Es una especie de
“In the court of crimson king”
bañada en ácido.
De
haber seguido adelante es una incógnita saber que derroteros habrían
tomado estos muchachos por la senda del Rock, su intención de no
tener influencias de nadie no se donde los habría llevado, pero
ellos sí que podrían haberse convertido seguramente en
influencers…...o
puede que hubieran sucumbido a la presión de la industria….quien
sabe. A mi lo que me gustaría saber es ¿De donde viene lo de T2?
"Las prisas no son buenas consejeras, pero, en este caso, la casualidad hizo que la presión determinase la elección de la portada del álbum. En un principio el disco no iba a llevar el título Équinoxe, sino que se iba a titular Venus, y la portada iba a ser un dibujo de dos planetas unidos por una cuerda de tender la ropa. Pero Jarre rechaza rápidamente la idea y su amigo Michel Granger le enseña una serie de pinturas.
La elección de Jarre recae en la más que conocida portada del disco, en la que una serie de personas que sujetan unos prismáticos -personajes a los que Jarre, cuarenta años después, se referiría como The Watchers, o los vigilantes, en español- observan algo que sucede encima de un escenario. La presión que Jarre sentía con este disco se reflejaba de sobra en la portada del álbum, lo que él definía como sentirse observado. La pintura de Granger llevaba por título Le trac (el miedo), pero Jarre decide como título Équinoxe (Equinocio), ese momento del año donde la noche y el día tienen la misma duración y el sol se sitúa en el punto más alto con respecto al observador."
"No puede decirse que Humble Pie lo pasara bien en su primer año de unión . En un comienzo les costó hallar su identidad musical como núcleo y se dedicaban a componer cada uno por separado, con lo cual el cuarteto venía a ser una autopista de cuatro carriles no siempre concurrentes en la misma dirección. Steve Marriott aportaba su naturaleza salvaje heredada de sus comienzos en el soul y en el Rhythm & blues. Era una fiera, con una de las mejores voces que han habido para cantar blues y rock. Peter Frampton surgía de un núcleo muy comercial y por si fuera poco no había escrito apenas canciones. Hizo sus primeros escarceos en los primeros discos de Pie y entonces surgió su lado más bien lírico, tranquilo, apacible, lo cual, si bien en un principio formaba el contrapunto de Marriott, acabó por separarle más y mas de él y de la banda."
Adri
Vergeer……………...……..Piano y órgano, Celeste, mellotrón,
sintetizadores, voz
Gerard
Steenbergen….……….Guitarra acústica
Joop
Slootjes………….….……..Bajo
Hans
de Bruin..……………..….Saxo y flauta
Sjaco
van der Spel.………....Batería y voz
Colaboradores:
Guus
Willemse………………………………....Bajo
Hans
Hollestelle…………………….………...Guitarra eléctrica
Marian
Schatteleyn y Robbie Dale…...Voces
1ª
Cara:
-
The water
-
The blackberry bushes
2ª
Cara:
-
White turns into black
-
The nuisances
-
The desert
-
The red sea
Vamos
con una de rock cristiano!………..Nooooooo……...no se trata de
eso!…… pero si es cierto que es una obra conceptual basada en el
episodio bíblico de la salida del pueblo de Israel de Egipto,
conducido por el enviado de Dios, Moisés, que los libera de las
garras del Faraón, tras una dura tarea a base de plagas, llevándolos
por el desierto hacia la tierra prometida. Este es el único disco
que dejó esta banda como evidencia de su corta existencia. Surgidos
en Países Bajos en los 60, en la ciudad de Gouda (buen queso), se
empapan en un primer momento de todos los grupos más sobresalientes
que les circundan, allí en su país.EKSEPTION y
FOCUS llaman poderosamente su atención pero no son lo
únicos, podemos añadir formaciones menos conocidas para los
no-adeptos………...BRAINBOX, y ya fuera de sus
fronteras CRESSIDA, PROCOL HARUM, etc.
Es
difícil encontrar algo de información sobre este fugaz proyecto,
tal vez lo más extenso que he podido verificar está en la trasera
del la carpeta que alberga el vinilo. Parece ser que en primera
instancia se llamaban “Light Formation” y finalmente el nombre se
redujo a la primera, coincidiendo con la incorporación al grueso de
Hans de Bruin que se ocupará de los instrumentos de
viento, y poco más se puede añadir. Ninguna averiguación del
porqué de su desaparición.
La
historia dividida en 6 piezas, mantiene en la primera cara las más
extensas que se reducen a dos. Es una obra que bien podemos llamar
sinfónica, puesto que se asemeja a una versión moderna de lo que
podría ser un concierto para órgano, puesto que a golpe de este
instrumento se construye la mayoría del disco. Predominante de
principio a fin junto a actuaciones menores de otros teclados de
diversa índole que combina, se puede decir que se lleva todo el
protagonismo, dejando al resto de instrumentistas en segundo plano.
Se
tiene mucho tiempo para analizar la música escrita en su mayor parte
por Adri Vergeer como es obvio, un trabajo con muchas luces y
alguna sombra. Las texturas creadas no dejan que caigamos en fases de
sopor, ya que son melodías bien pertrechadas y con muchos cambios,
que permiten que nuestro oído tenga que estar bastante atento a las
variaciones que suscita. Pero no es fácil mantener la calidad y
algunos instantes pueden hacernos bajar la guardia, más que nada
porque hay que estar conectado con todos los sentidos ya que es un
viaje más bien falto de energía, en el sentido de que no son temas
con ritmos vivos e intensificados, una carencia que se echa de menos
en más de una ocasión. Es un todo al que le hubiera venido muy bien
un hit con el que el público se encendiera para quedar atrapado, un
éxito que nos enganchase y que nos hiciera sentirnos más
vivos…….pero no es así, estamos frente a un magno lienzo situado
en un frío museo vacío, carente de vitalidad.
Composiciones
muy interesantes en las que se observan tendencias e influencias de
todos los colores, desde el blues, la psicodelia hasta el jazz,
pasando por la vanguardia que surge en el continente a finales de los
70 así como por la música clásica y en concreto la de Johann
Sebastián Bach. Incluso podríamos asociarlos con la familia
Canterbury con un sonido muy aproximado en momentos a los exponentes
SOFT MACHINE o CARAVAN. Se puede decir
que estos chicos tuvieron bien abiertos los ojos y los oídos a todo
lo que les rodeaba y lo gestionaron a su manera para construir este
testimonio único y original.
La
pieza con la que inicia este periplo, The water, nos
pone en situación con sonido acuoso y un órgano que comienza a
venir desde la lejanía. Una obertura magna y épica que resulta uno
de los pasajes más inspirados albergando buenas esperanzas, con una
característica intrínseca a todo el volumen que es la solemnidad
que desprende el órgano en su estructura. Un sonido muy cercano a
Procol Harum en creaciones en las que Mathew Fisher dejaba volar su
arte. La guitarra española arpegiada que se observa cuando lo
permite el teclado es deliciosa. Se subdivide y entra en una nueva
fase tras una invocadora voz que repite un texto como un mantra, nos
topamos con las primeras líneas cantadas en un disco
mayoritariamente instrumental y después con la incorporación más
patente que va a tener la guitarra eléctrica a lo largo de epopeya,
conduciendo junto a las voces de la mano hasta el final.
La
otra gran composición es the blackberry bushes, con
arranque marcial y percusiones latinas que animan estos primeros
compases, pero no pasará de ahí, la solemnidad y la sobriedad
regresan a un ritmo más vivo saltando de pincelada en pincelada e
internándose poco a poco en escenarios de jazz donde se acomoda
durante un rato para acabar en unos desarrollos progresivos y
psicodélicos calmados y de aires pastorales por la aparición de la
travesera y las voces melodiosas que recuerdan a composiciones como I
talk to the wind de los Crimson.
Volcamos
el vinilo y aparece White turns into black con unas
notas de órgano muy reconocibles, juguetean con el eterno e
incontestable compás de “In a Gadda da Vida” de los IRON
BUTTERFLY con pequeños matices para no levantar ampollas. Un
comienzo que tiene continuidad con un ritmo entrecortado y fulgurante
del órgano dando paso a la suite que vuelve a sumergirse en terrenos
de jazz en los que el bajo tiene un papel estelar junto al teclado y
una percusión shuffle. Tras el libre interludio vuelve a tocar suelo
progresivo con aguas remansadas y pastorales que bien podrían servir
de material inspirador a formaciones posteriores como CAMEL.
Sin
silencios, unas sencillas filigranas del órgano nos presentan The
nuisances, el siguiente corte, con alto contenido clásico en
su atmósfera con bellas aportaciones del Celeste que intensifican
aún más el contenido retro en un conglomerado de teclados
excepcional. El órgano va a mostrar unas de las líneas más
inspiradas, bajo un tapiz de partitura construida sobre escalas
ascendentes y descendentes que flirtean con los clásicos.
Una
voz fuerte y vehemente de pronunciación consistente abre The
desert, una pieza de sonidos enigmáticos donde decae el
volumen y resulta más minimalista que ninguna de las otras en su
concepción, desembocando en la última parada The red shea,
más corta todavía que se confecciona según patrones y escalas de
la música tradicional del mundo árabe donde nos quieren dejar muy
claro con voz vehemente nuevamente que Moisés ha llegado a tierras
del mar Muerto.
Y
este es el final, pero sorprenderá al oyente porque tras una
creación de este calibre esperamos un final acorde a la
grandilocuencia y la magnificencia del evento. Estamos esperando un
desarrollo dentro de la épica, un remolino musical que nos eleve y
nos transmita esa sensación de importancia y trascendencia del
concepto que se ha traducido a lo largo de todo el acontecimiento.
Pues no, al contrario es algo que parece inacabado, abrupto y frío,
tal vez no sabían como finalizar, no hubo tiempo…….o bueno,
creyeron que era la mejor manera.
"Los empresarios de este grupo, ante todo Robert Stigwood, ejercieron la más hábil maniobra de triunfo de la nueva músico pop. Sin que ningún periodista hubiera oído ni un solo sonido del nuevo conjunto. Las revistas especializadas y los periódicos se desbordaban en alabanzas hacia el nuevo conjunto.
Gracias a los encargos anticipados, el álbum del conjunto ya alcanzó una venta superior al millón de dólares el mismo día de ponerse a la venta. E incluso antes de que el conjunto hubiera realizado su primera actuación pública, estaba completamente vendida, por valor de un millón de dólares, la supergira por los Estados Unidos, de cuatro semanas de duración".
"Las chicas y la bebida iban de la mano, aunque a veces el licor era suficiente. Por aquel tiempo hubo alguna ocasión en la que dimos dos conciertos en la misma ciudad, por lo general a las 10 y a media noche. Durante la pausa entre las dos actuaciones, descorchábamos champán, a veces muchas botellas. "La priva me calma los nervios", me decía Bonzo. "Me siento mucho mejor cuando tomo una copa o dos". Pero la verdad es que se tomaba 10 o 12."
Tom
Petty………………..Voz principal, guitarra rítmica, armónica
Mick
Campbell………..Guitarras
Ron
Blair………...……..Bajo
Benmont
Tench……….Piano, órgano, armonio y coros
Stan
Lynch…………....Batería y coros
1ª
Cara:
-
Refugee
-
Here comes my girl
-
Even the losers
-Shadow
of a doubt
-Century
city
2ª
Cara:
-
Don’t do me like that
-
You tell me
-
What are you doin’ in my life?
-
Louisiana rain
Con
dos discos ya publicados a sus espaldas llegó un momento en que la
distribuidora ABC Records fue absorbida por MCA Records,
cosa que no le gustó nada a Tom, que no admitía ser traspasado de
compañía sin su consentimiento. Fue llevado a juicio por
incumplimiento de contrato y éste a su vez se declaró en bancarrota
para defenderse. Finalmente después de unos meses la situación
bastante insostenible para el norteamericano se resolvió con la
firma de un nuevo contrato con una subsidiaria de MCA llamada
Backstreet Records, con la cual llegaría a grabar Dawn
the torpedoes de una vez por todas, algo que le tenía en vilo. Por
fin se acababa la incertidumbre y podía respirar, el álbum iba a
salir adelante con un éxito como no podía imaginar. Alcanzó el
puesto n.º 2 del Billboard solo por debajo de Pink Floyd y su brutal
The Wall, obteniendo nada menos que un triple platino
y dejando atrás a bandas reconocidas como The
Knack, Cars
ó Cheap Trick
Mientras
en Europa el punk y la new wave estaban en la cresta de la ola,
Petty, un tipo de aspecto frágil elegía su propia senda
intentando ser fiel a sus ideas. Mentiría si dijera que no estuvo
abierto a influencias de todo lo nuevo que procedía del viejo
continente, pero siempre desde una posición consecuente con su
estilo. Sus mayores maestros posiblemente fueron Bob
Dylan y Neil
Young, pero también
admiraba a The Byrds
y congeniaba muy bien con su paisano Bruce Springsteen,
así como con los Stones.
Una
diferencia de este disco con sus anteriores es que la temática es
más intimista, con una serie de canciones que aluden a aspectos de
la vida que aparecen por primera vez en sus creaciones como elemento
protagonista. En tierra de nadie entre el punk la new wave y el hard
rock nuestro amigo Petty supo engendrar un disco de rock and roll con
todos los ingredientes para triunfar en el escenario existente. Una
serie de temas directos en su proyección con genialidad en los
ritmos propuestos, como buen guitarra rítmica que es el rubio de
mirada caída. Consigue congeniar la fuerza y rebeldía del rock con
la comercialidad justa para hacer que la música sea atractiva y
pegadiza a la vez con estribillos que se suceden y se adhieren a
nuestra memoria sin remisión.
El
sonido de las canciones es brillante y la melodía limpia y bien
arropada, un soplo de aire fresco, con una sobria producción en la
que destacan los arreglos que van entrando muy sutiles, sencillos
pero efectivos. En mi opinión tal vez un lado está más compensado
que el otro en cuanto a calidad de los cortes, aunque no se puede
desechar ninguno, no hay tema malo ni de relleno. El punto más duro
lo pone la guitarra de Campbell,
pero siempre son solos muy controlados y de duración contenida de
manera que no arrastren demasiado el sonido hacia la crudeza del
Hard.
En
su primer tema Refugees podemos
detectar en su voz una cadencia descendente que recuerda a Dylan nada
más empezar y donde marca el ritmo con firmeza engrandecido por los
teclados. Una pieza elegante que engancha desde su inicio donde Petty
como en muchas otras ocasiones más adelante se siente libre y
desahogado en su expresión. Pero es que luego llega Here
comes my girl, otra
maravilla, mejor incluso diría yo con unos rasgueos en las cuerdas y
un juego de dedos en el estribillo que resultan deliciosos y que son
el ritmo estrella de aquí en adelante. Una pieza épica que es capaz
de transmitirnos la inquietud del cantante con una voz muy expresiva
acorde a la circunstancia, llegando al final la instrumentación se
eleva y resulta un bonito broche final.
Con
un comienzo catártico arranca otra gran composición llamada Even
the losers dedicada a todos
aquellos anti-héroes que vagan por el mundo. El ritmo es marcado
nuevamente con rabia y firmeza a través de la guitarra de Tom, pero
los teclados de Tench
y la guitarra de Campbell
cargan con fuerza generando un grueso muro sonoro bastante
incendiario dando como resultado un rock muy vivo, enérgico y
pegadizo que hacer reverdecer de nuevo el buen espíritu del Rock.
Descubrid los arreglos que introduce Tench con su órgano, son pura
delicia.
Shadow
of a doubt es otro pulso de
energía con un ritmo muy marcado donde no baja la guardia y donde
resultan muy curiosas las percusiones iniciales. Las guitarras
arrecian al frente, los teclados quedan en segundo plano de manera
que el rock se hace más crudo donde pueden tener cabida influencias
de sonidos provenientes de Europa o de su colega Springsteen. Con
Century city
pone punto y seguido en el álbum, un rock rabioso de estructura
clásica que recupera el alma inconformista del estilo y donde
escuchamos desafinar la guitarra de Campbell,
una versión del sonido propiedad privada del señor Neil
Young.
Pegadizo
de principio a fin es Don’t do me like that, abre
un paréntesiscon
un sonido enraizado en la new wave, posee un ritmo juvenil con los
teclados como base de operaciones, sencillo engancha rápidamente,
breve e intenso. Podría servir de single para las radio fórmulas.
You tell me
parece seguir la senda del corte anterior también con un estilo que
alberga componentes de la new wave. Menos enérgico que otros,
muestra aspectos hard e introduce el sonido de slide
guitar como
novedad.
What
are you doin’ in my life?contiene
una atmósfera que profundiza en la música americana con más
claridad. La slide guitar vuelve a hacer su aparición con una
actuación que flirtea con los orígenes de la música popular de ese
país y el insistente picado del piano pone el punto de blues. El
viaje por la tierra media estadounidense termina con Louisiana
Rain, otra
pieza que tiene un extraño comienzo, algo que resulta anecdótico en
este disco, puesto que lo hacer en varias canciones. De nuevo el aire
americano nos invade con una atmósfera de rock originario, donde
coinciden guitarra slide y armónica para poner melodía a una
canción nostálgica de tintes algo tristes, una balada donde Petty
se siente cómodo pero a su vez nos revela sentimientos que alberga,
todo a través de un filtro impregnado por detalles de la música de
Neil Young.
Se
trata de un disco muy homogéneo realizado con una frescura y
sencillez que lo convierten en un trabajo que si no es atemporal,
goza de una cierta facilidad para poder ser escuchado hoy en día sin
que encontremos estructuras obsoletas, arcaicas o desfasadas en gran
medida. Una inyección de energía que nos atrapa con sus estribillos
y una instrumentación precisa y compacta.